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Panamá vota por el cambio y elige como presidente al opositor Juan Carlos Varela

El oficialista José Domingo Arias perdió en los comicios generales, en una derrota que golpea al presidente Martinelli, que colocó a su esposa como aspirante a la vicepresidencia

El candidato oposutor Juan Carlos Varela saluda a sus simpatizantes
El candidato oposutor Juan Carlos Varela saluda a sus simpatizantes REUTERS

Panamá votó por el cambio, derrotó al continuismo de una fuerza política comandada por el presidente Ricardo Martinelli y, tras una agitada contienda electoral que remató con los comicios generales de este domingo, optó por la alternancia en el poder y convirtió en presidente electo al opositor Juan Carlos Varela, postulado por una alianza de los partidos Popular y Panameñista.

Como parte de una tradición electoral panameña, el presidente del Tribunal Electoral de Panamá, magistrado Erasmo Pinilla, ha llamado por teléfono a Varela para informarle que, de acuerdo con los resultados de las votaciones y en una tendencia irreversible, “es el presidente electo” de este país para el periodo 2014-2019.

“Muchas gracias, magistrado presidente. Que dios bendiga a Panamá y sobre todo a este hermoso pueblo”, respondió Varela. “Hoy ganó Panamá y hoy ganó nuestra democracia”, añadió.

“Así es, señor presidente”, le respondió Pinilla.

Varela derrotó al oficialista José Domingo Arias, del gobernante partido Cambio Democrático (CD)—que en 2009 ganó con Martinelli—, y al opositor Juan Carlos Navarro, del Partido Revolucionario Democrático (PRD), y deberá asumir el próximo primero de julio para una gestión gubernamental de cinco años.

Con su ascenso a la presidencia, Varela terminará con un gobierno que, como el de Martinelli, ha sido reiteradamente acusado de autoritario, al lograr progresivamente el dominio de los poderes legislativo y judicial, además del Ejecutivo y de otras estratégicas áreas estatales, como la Procuraduría y la Contraloría.

Varela, de 50 años y casado con la periodista Lorena Castillo, con quien tuvo tres hijos, solo permaneció 26 de los 60 meses para los que fue elegido en 2009 como vicepresidente de Martinelli, en un cargo que asumió en julio de ese año. Varela fue ministro de Relaciones Exteriores del actual gobernante, pero los choques entre ambos—por líos partidistas y conflictos hacia las elecciones de 2014—despedazaron la alianza de CD con el Panameñista, por lo que se separó del Gobierno en agosto de 2011, aunque legal y constitucionalmente siguió siendo vicepresidente porque surgió de una elección popular.

Educado en un colegio jesuita de la capital panameña, Varela se graduó de ingeniero industrial en el Instituto Tecnológico de Georgia, en Estados Unidos.

El Tribunal Electoral (TE) informó que luego de escrutados 1.149.066 votos válidos, equivalentes al 60,52% de las 6.330 mesas, Varela obtiene 450.348 sufragios, que corresponden al 39.19%, mientras que Arias recibe 368.219, el 32.05%, y Navarro capta 315.556 sufragios, el 27.46%. El escrutinio prosigue con rapidez y las cifras continúan cambiando, pero sin modificar la tendencia.

Con un padrón de 2.457.401 personas autorizadas para sufragar, los votantes escogieron este domingo a los hombres y mujeres que ocuparán 724 cargos de elección popular: presidente, vicepresidente, 71 diputados, 73 alcaldes, 571 representantes y 7 concejales.

En medio de denuncias de sospechas de compra de votos y de incidentes menores en los registros o en los documentos de algunos votantes, Panamá votó en una jornada pacífica.

Con siete candidatos presidenciales, solo Arias, Navarro y Varela tenían oportunidad de triunfo.

El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, pidió en la mañana que los que resulten derrotados reconozcan la victoria del ganador “con hidalguía”. Aunque las regulaciones constitucionales le impiden involucrarse en la campaña electoral, Martinelli respaldó abiertamente a Arias, colocó a su esposa, Marta Linares, como aspirante a la vicepresidencia y compañera de fórmula del candidato presidencial del CD, en busca de lo que sus detractores calificaron como una “reelección disfrazada”.

El Canal, a salvo de injerencias políticas

J. M.

El presidente electo de Panamá, Juan Carlos Varela, asumirá el cargo el 1 de julio por cinco años y, en principio, su llegada al poder no significa un cambio mínimo en el Canal, protegido del Gobierno central por la Constitución. La estatal Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que administra la vía interoceánica inaugurada en 1914 y controla la expansión, seguirá siendo una institución autónoma, apolítica, apartidista e independiente y estará a salvo de los vaivenes electorales, según las promesas hechas por Varela y el resto de los aspirantes a la presidencia durante la campaña electoral.

El presidente electo cuenta con que la puesta en marcha de la ampliación, en principio previsto para finales de 2015, permitiría al nuevo gobierno agilizar los proyectos sociales que prometió en campaña. La extensión del sistema ferroviario de la ciudad de Panamá (que apenas tres semanas atrás inauguró su primera línea de metro), el plan de conexión a la red de agua potable en todo el país, y la propuesta de congelación de precios de la cesta básica de alimentos.

Justo estas últimas promesas catapultaron a Varela en unas elecciones en las que, aunque no había un ganador claro, la mayoría de las encuestas lo daban como el candidato con menos posibilidades.

A principios de este año la ACP y el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC), que lidera la española Sacyr y la italiana Impregilo con el 48% de las acciones cada uno, alcanzaron un acuerdo para reanudar las obras de ampliación tras una agria disputa que estuvo a punto de paralizar los trabajos. El pacto se supone que garantiza que la ampliación podrá inaugurarse en el plazo previsto.

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