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CONFLICTO EN CRIMEA

La OTAN suspende cualquier colaboración con Rusia

Los Aliados congelan la cooperación con Rusia

Los ministros de Exteriores de la Alianza impulsan nuevas medidas frente al desafío de Putin

El mando militar evalúa redirigir fuerzas hacia el Este

El movimiento unilateral de fronteras que ha provocado Rusia con la anexión de Crimea ha resucitado la desconfianza de la OTAN hacia Moscú. Los países aliados han decidido congelar su relación con un país al que desde 1997 han tratado como a un socio. Los ministros de Exteriores de la Alianza Atlántica, reunidos en Bruselas, han suspendido los trabajos técnicos de cooperación entre los dos bloques y revisarán todos los lazos que les unen en el mes de junio, según ha explicado la OTAN.

Más tibios han sido los ministros en las “medidas adicionales” que dicen estar dispuestos a adoptar para contrarrestar la amenaza rusa. Los titulares de Exteriores aguardarán a que el organismo militar aliado evalúe las posibles opciones, aunque fuentes de esta organización apuntan al despliegue de tropas en el Este, realización de ejercicios militares y revisión de la disposición de los activos como posibles medidas. La lista definitiva se elaborará “de manera urgente”, en un plazo de semanas, precisan esas fuentes.

Para el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, la “agresión rusa” cambia por completo las perspectivas de la seguridad en Europa. “A través de sus acciones, Rusia ha minado los principios sobre los que se construyó nuestra asociación y ha violado sus propios compromisos internacionales. Así que no podemos seguir como si nada pasara”, aseguró Rasmussen a su llegada a la reunión que los ministros de Exteriores de la Alianza celebran este martes y miércoles en Bruselas. El secretario general desmintió la información aparecida el lunes sobre una supuesta retirada parcial de las tropas rusas del Este de Ucrania: “No es lo que estamos viendo”, ha asegurado.

Los aliados quieren castigar la actitud de Rusia —y la amenaza que representa para los países del Este, los más próximos a Ucrania— sin cerrar los canales diplomáticos de diálogo. Por tanto la OTAN mantendrá el consejo bilateral existente desde 2002, con reuniones mensuales, así como al embajador ruso presente en la sede de Bruselas. Pero, en la práctica esa cooperación se ha vaciado de contenido.

De momento, se ha suspendido la que iba a ser la primera operación militar conjunta entre la OTAN y Moscú, una actividad de escolta marítima de un buque estadounidense que iba a recoger material químico de Siria para destruirlo, dentro del acuerdo de destrucción de arsenal químico del régimen de Bachar el Asad. Queda asimismo anulada la colaboración en comités de expertos, en cuestiones logísticas y en gestión de crisis. “Ha habido decepción con Rusia; no existe confianza”, explican fuentes aliadas.

Daremos los pasos para dejar claro que ninguna amenaza a los aliados de la OTAN tendrá éxito”

Anders Fogh Rasmussen

Más allá de ese giro en la relación bilateral, los ministros han abordado las medidas adicionales que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen, ya debatieron la semana pasada en Bruselas. “La defensa empieza con la disuasión. Daremos los pasos necesarios para dejar claro al mundo que ninguna amenaza a los aliados de la OTAN tendrá éxito”, ha subrayado Rasmussen.

Será el alto mando militar para el continente, el general Philip Breedlove, el encargado de evaluar esas nuevas medidas y hacer una propuesta concreta a la organización a lo largo de este mes. Entre las alternativas figuran el envío de militares para proteger a los países más próximos a la frontera con Ucrania, una mayor oferta de aviones para vigilar la región (en las últimas semanas ya ha habido ofrecimientos de Washington y de varias capitales europeas para enviar aviones de combate), así como el establecimiento de bases permanentes de la OTAN en los países del Este (solo hay una pequeña en Polonia). También la realización de ejercicios militares en la zona, una forma de exhibir el poder militar de la organización en caso de conflicto. “Verán más medidas de ese tipo”, anunció Rasmussen.

Los ministros de Exteriores sí han tratado específicamente cómo mejorar la cooperación con Ucrania. Las autoridades de Kiev han pedido a diferentes países de la Alianza Atlántica equipos para reforzar sus débiles fuerzas armadas, así como una mayor integración que los proteja frente a lo que entienden como amenaza rusa. Los jefes de la diplomacia de los 28 Estados miembros de la Alianza explorarán esa mayor colaboración sin considerar, al menos de momento, la entrada de Kiev a la OTAN. El Parlamento ucranio ha aprobado hoy una reforma legal que permite a su Ejército cooperar con los de la OTAN y los países de la UE. “Los invitamos a participar en ejercicios de la Alianza”, aseguró el secretario general de la organización.

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