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Luis Guillermo Solís, un ciudadano de clase media que asoma a la presidencia

El candidato que tiene vía libre en Costa Rica para ganar las elecciones tiene talante negociador y es cercano con la gente

Luis Guillermo Solis, la noche electoral del pasado domingo
Luis Guillermo Solis, la noche electoral del pasado domingo

El profesor de politología Luis Guillermo Solís Rivera, un hombre perteneciente a una familia de clase media, ha quedado con el camino libre para asumir la presidencia de Costa Rica a partir de mayo tras la renuncia de su rival, el oficialista Johnny Araya, quien este miércoles anunció que no participará en la campaña para la segunda ronda electoral, que se celebrará este 6 de abril.

Este académico y exdirector regional de la Secretaria General Iberoamericana (Segib), de 55 años, podría ser el sustituto de la mandataria Laura Chinchilla a partir del 8 de mayo, aunque la Constitución Política manda celebrar el balotaje, pues prohíbe a los candidatos renunciar.

Tras una campaña impredecible por analistas y escuestadoras, Solís logró la mayor cantidad de votos en la primera ronda, el 2 de febrero. Superó por 19 mil votos a Araya, pero solo llegó al 31%, lejos del 40% de votos válidos mínimo para evitar el balotaje.

Solís, politólogo e historiador formado en la Universidad de Costa Rica y la Universidad de Tulane, en Estados Unidos, ha sido el factor sorpresa gracias a una estrategia alternativa y austera, en medio de una campaña que se centró en duros ataques ideológicos y en la continuidad o no del oficialismo.

Comenzó la campaña como un desconocido al frente del Partido Acción Ciudadana (PAC), a donde llegó hace nueve años procedente del Partido Liberación Nacional (PLN). En esta agrupación militó y fue secretario general antes de renunciar por diferencias éticas e ideológicas, según su versión.

Es experto en relaciones internacionales, de corte Progresista y en el referendo del 2007 se opuso al ahora vigente Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, que no pretendería renegociar en un eventual gobierno.

Solís se presento en la campaña como un ciudadano de clase media, como lo es. Vive un condominio en el noreste del casco central de San José, con su compañera Mercedes Peñas, de nacionalidad española y directora de una fundación de asesorîa a gobiernos locales, Demuca. Es padre de seis hijos de dos matrimonios, católico no practicante y dueño de buen verbo, más propenso a las consultas que a las decisiones fuertes y prontas.

La capacidad de diálogo sera determinante en su gobierno, pues el PAC obtuvo solo 13 de las 57 escaños del Legislativo (unicameral) en los comicios del 2 de febrero. El PLN tundra 18 escaños en una planearía partida en cuatro bloques, además de varias bancadas pequeñas pero con capacidad de vetos.

Solís deberá someter su nombre en el balotaje de abril y tal vez, ahora sí, diseñar un gabinete que podría incluir representantes de otros partidos políticos. Hasta ahora no ha revelado ni uno solo de sus miembros, lo que ha generado inquietud del sector económico, en el que Araya recogía más simpatías.

Araya le criticaba a Solís su inexperiencia en gobierno y la falta de un equipo fuerte, además de indefinición en temas claves como energía y política fiscal. Este miércoles ni lo mencionó en el discurso en el cual admitió un adverso clima electoral.

Sus partidarios le acreditan talante de conciliador, cercanía con la gente y capacidad de estudio. Así por ejemplo, lo califica Ottón Solís, fundador del PAC y candidato presidencial derrotado en tres ocasiones, sin que tampoco el actual candidato haya sido de su entera confianza en este proceso electoral.