Ortega reaparece en público y zanja las conjeturas sobre su ausencia

El presidente de Nicaragua llevaba diez días sin aparecer en actos, y ello había desatado especulaciones sobre su salud

El presidente Ortega, este lunes en una imagen del Canal 6 de Nicaragua.
El presidente Ortega, este lunes en una imagen del Canal 6 de Nicaragua.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, sepultó este lunes por la noche las insistentes versiones extraoficiales que desde el sábado anterior conjeturaban sobre la posibilidad de que padeciese problemas de salud.

Después de 10 días de ausencia de actos públicos, Ortega, de 68 años, reapareció en el aeropuerto internacional de Managua dando la bienvenida al nuevo cardenal nicaragüense, Leopoldo Brenes, quien asistió hace varios días a su ceremonia de investidura en el Vaticano por parte del papa Francisco.

La ausencia del presidente alimentó las conjeturas con las que los nicaragüenses coparon las redes sociales. Durante estos días se había llegado a especular con su muerte por un ataque cardíaco en Cuba y se habían abierto incógnitas sobre el futuro inmediato de la política local tras el supuesto fallecimiento del gobernante, que actualmente está autorizado para su reelección indefinida y consecutiva.

Las imágenes del estatal Canal 6 de la televisión nicaragüense difundidas la noche del lunes mostraron a Ortega acompañado de Rosario Murillo, su esposa y poderosa primera dama, y del cardenal retirado nicaragüense, Miguel Obando y Bravo, cuando le daba a Brenes lo que el periódico La Prensa, el principal de Nicaragua, describió como “un emotivo abrazo”.

En la bienvenida, Ortega informó a Brenes de que este martes viajará a Venezuela para asistir a las actividades por el primer aniversario del fallecimiento del expresidente venezolano Hugo Chávez, que se cumple este 5 de marzo.

La escena acabó con las versiones extraoficiales acerca de la salud del presidente, que circularon sin que surgiera un desmentido oficial y proliferaron en los últimos días en Nicaragua y llegaron a otras capitales de América Latina y el Caribe.

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En lo que había sido su última aparición pública, Ortega asistió el viernes 21 de febrero a una actividad para conmemorar el 80 aniversario del asesinato del combatiente nacionalista nicaragüense Augusto César Sandino, quien en la primera mitad del siglo XX (de 1927 a 1933) luchó en contra de la invasión militar de Estados Unidos a Nicaragua.

Una visita que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, tenía programada a Nicaragua para el pasado 27 de febrero fue suspendida, según el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, por “factores internos” y a solicitud del gobierno nicaragüense. Managua tampoco ofreció mayores explicaciones acerca de la cancelación de la llegada de uno de los principales aliados políticos de Ortega en América Latina y el Caribe, junto con los presidentes Raúl Castro, de Cuba, Nicolás Maduro, de Venezuela, y Evo Morales, de Bolivia.

Asimismo, el gobierno de Nicaragua suspendió la semana pasada una actividad para rememorar el 36 aniversario de los combates que las fuerzas del entonces insurgente y ahora gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) lanzaron en la comunidad indígena de Monimbó, al sur de Managua, en contra de la dictadura somocista y en los que, entre muchos otros combatientes rebeldes, pereció el guerrillero Camilo Ortega, hermano del Presidente.

Ortega ha acostumbrado asistir a esas celebraciones, pero el encuentro para la conmemoración fue cancelado, también sin que el gobierno ofreciera mayores detalles sobre los motivos de la medida. En este contexto, el sábado pasado circuló en Managua la noticia de que Ortega se encontraba supuestamente grave por un problema del corazón en La Habana y que su esposa, Rosario Murillo, la poderosa Primera Dama de Nicaragua, debió viajar de urgencia a Cuba ese día por la tarde.

Sin embargo, Murillo afirmó este lunes, en uno de sus frecuentes mensajes al país para notificar sobre los trabajos de distintos ámbitos del gobierno y sin referirse a las especulaciones, que “los días que vienen son buenos”. La Primera Dama se despidió con “el amor de nuestro Presidente para tod@s, para cada un@”.

Un diputado opositor nicaragüense, que el domingo habló anónimamente por teléfono con EL PAÍS desde Managua, recordó que en los últimos años había trascendido en círculos políticos y empresariales que el presidente sufrió un problema del corazón hace 20 años mientras se encontraba en La Habana.

El opositor lamentó que frente a las especulaciones que corrieron por redes sociales de Internet el gobierno, en vez de dar información precisa y aclarar los hechos, mantuvo un silencio total en torno a las versiones sobre la salud del Jefe de Estado.

Ortega gobernó en Nicaragua de 1979 a 1984 como coordinador de una junta de gobierno que se instaló tras el derrocamiento del somocismo, que había gobernado desde 1934. La revolución sandinista convocó a elecciones para finales de 1984 y Ortega triunfo, por lo que tomó posesión de la presidencia de 1985 hasta 1990, cuando fue derrotado en las urnas y el FSLN debió entregar el poder. Ortega perdió en las elecciones de 1996 y 2001.

Sin embargo, y con un sandinismo dividido y pese a las acusaciones de corrupción, Ortega venció en las elecciones de 2006 y asumió en 2007, para una gestión de cinco años. Pero en medio de un conflictivo y dudoso proceso constitucional, se reeligió en 2011 y en 2012 juró para un periodo de cinco años. En enero de 2014, apeló a su mayoría parlamentaria y logró que se aprobara una reforma mediante la que podrá acceder a su reelección consecutiva e indefinida a partir de 2017.

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