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La rebelión laica siria se rompe

El jefe del Ejército Libre Sirio y varios mandos se declaran en rebeldía tras negarse a acatar sus destituciones

Más enfrentamientos en Siria. Reuters Live!

Dañado por los avances del régimen en el campo de batalla y el ascenso imparable de las milicias islamistas, el Ejército Libre Sirio, aquel al que Occidente considera moderado y capaz de abrir camino a una Siria democrática y plural, corre ahora el riesgo de quedar roto y decapitado. Su Jefe Mayor, el general Salim Idriss, se ha declarado en rebeldía, junto a otros comandantes que luchan en Siria, y ha rechazado la destitución que le transmitieron el domingo sus mandos en el exilio. Las tensiones entre los dos principales patronos de los opositores, Arabia Saudí y Catar, han propiciado esa ruptura, y dejan a estos rebeldes seculares más débiles que nunca frente a un reforzado Bachar el Asad.

El Consejo Militar Supremo del Ejército Libre, formado en diciembre de 2012 en Turquía para unificar los mandos de las diversas milicias que se levantaron en armas contra el régimen de El Asad, aprobó el domingo la expulsión de Idriss, en votación afirmativa de 22 de los 30 comandantes que lo integran. En un comunicado, atribuyó esa decisión a “la ineficiencia de su labor en los pasados meses”.

El general, en lugar de acatar las órdenes, se rodeó el miércoles de 15 líderes militares rebeldes para pedir con tono desafiante una renovación integral del Consejo Militar Supremo. Los principales comandantes de las cinco zonas de combate en que los rebeldes han dividido Siria, que no están integrados en el Consejo Militar Supremo, enviaron un comunicado conjunto en el que tildaban la deposición del general Idriss de “inválida e ilegítima”.

Esta discordia la ha alimentado, en gran parte, la división de intereses de los dos países que han canalizado armas a estos opositores. Arabia Saudí apoya a los líderes políticos de la Coalición Nacional Siria, que opera en el exilio, sobre todo en Turquía, y que desde julio lidera Ahmad Jarba. El general Idriss y sus socios se han alineado más con los intereses de Catar, y han tratado de plagar los rangos altos y medios del Ejército Libre de oficiales afines a este emirato.

El coronel Fateh Hassoun, que lidera el Frente Centro del Ejército Libre, acusó este jueves a la Coalición Nacional y al resto de la cúpula opositora de “querer dirigir la revolución desde el extranjero”.

En diciembre de 2012 unos 500 líderes combatientes rebeldes se reunieron para consensuar un mando único y eligieron unánimemente a Idriss, brigada e ingeniero militar que había desertado de las Fuerzas Armadas de El Asad cinco meses antes. Fue ascendido a general por el mismo Consejo que ahora le quiere expulsar.

Muchos han sido los reveses que estos rebeldes moderados han padecido en el año en que Idriss los ha liderado en el campo de batalla. El mayor, el de la recuperación de varias localidades en la provincia de Homs por parte del régimen, que cuenta con la ayuda de la milicia libanesa Hezbolá y la Guardia Revolucionaria de Irán, un eje chiíta frente a una oposición que es mayoritariamente suní. El Asad ha sido capaz también de intensificar su control sobre Damasco, la capital, y la carretera que une esta a Beirut.

Quieren dirigir la revolución desde el extranjero”

Un coronel rebelde

Pero no sólo el régimen ha infligido gran daño sobre el Ejército Libre. Las milicias islamistas, como el Frente Al Nusra o el Estado Islámico de Irak y Siria, han ido ganando terreno, imponiendo su estricta interpretación de la ley islámica en partes de provincias como Raqqa o Deir al Zor.

El Estado Islámico asaltó con éxito en diciembre la sede del Consejo Militar Supremo, en el cruce de Bab al Hawa, en la frontera con Turquía, y saqueó allí varios depósitos. Aquello llevó a Estados Unidos y Gran Bretaña a suspender la modesta ayuda militar que habían destinado hasta entonces al Ejército Libre en el norte del país.

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