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Merkel pacta una comisión sobre inmigración para aplacar a sus socios

La canciller acuerda con los socialdemócratas buscar medidas para manejar la llegada de inmigrantes rumanos y búlgaros tras la polémica provocada por el Gobierno de Baviera

La peligrosa crisis que vive el Gobierno de gran coalición a causa del debate desatado por la llamada “inmigración de los pobres” por la llegada a Alemania de trabajadores rumanos y búlgaros, acabó con la tranquilidad de la canciller Angela Merkel, quien aún sigue gozando de sus vacaciones de Fin de Año, y la obligó a coger el teléfono para buscar una solución que haga posible que la paz regrese a su Gabinete.

Después de un prolongado silencio, la canciller acordó con su vicecanciller, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, buscar la formación de una comisión especial, integrada por secretarios de estado, que deberá ocuparse de aplacar los ánimos y buscar medidas apropiadas que puedan aplicarse a los inmigrantes rumanos y búlgaros. La inédita medida, que refleja la intensidad de la crisis interna, será bendecida en el marco de la reunión del Gobierno que tiene lugar el próximo miércoles.

En otro intento para desactivar la crisis interna que vive su Gobierno desde hace días, la canciller dejó saber a través de su portavoz, Georg Streiter, que la libre circulación de trabajadores en Europa no era rechazada por los tres partidos que integran el Gobierno de gran coalición (CDU, su socio en Baviera  CSU,  y SPD). “Cualquiera que sepa leer podrá comprobar que no hay diferencias de contenido entre los partidos”, dijo el portavoz, al citar a la canciller. “Nadie pone la mano en la libre circulación que es uno de los logros centrales europeos”.

Pero el debate impulsado por la CSU de Baviera ya está provocando fisuras no solo en el seno del gobierno, sino también en la CDU, el partido que dirige la canciller, que ya sucumbió a la polémica y está ofreciendo una inédita división interna. El influyente eurodiputado democristiano alemán Elmar Bock echó este viernes más leña al fuego, al sugerir la repatriación de los inmigrantes rumanos y búlgaros que acuden a Alemania huyendo de la pobreza, además de crear un registro de sus huellas dactilares para impedir que puedan intentar volver.

“Los inmigrantes que acuden a Alemania para acceder a subsidios de desempleo, ayudas familiares y seguridad social deben ser repatriados a su país de procedencia. Hay que plantearse registrar sus huellas dactilares para evitar nuevos viajes", dijo Brock en declaraciones al periódico Bild.

Brock, que busca su reelección en las elecciones europeas, añadió que los problemas sociales de Bulgaria y Rumania no podían resolverse a través del generoso sistema social alemán. Las declaraciones del eurodiputado alegraron la vida al jefe del Gobierno bávaro, Horst Seehofer, pero fueron rechazadas por otro influyente miembro de la CDU.

El vicepresidente de la CDU y jefe del partido en el estado de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, calificó las propuestas de su correligionario como “poco adecuadas para una Europa abierta. En Renania del Norte-Westfalia, que tiene muchas fronteras abiertas, esas propuestas no son bienvenidas”, dijo.

La polémica iniciada por la CSU de Baviera provocó una enérgica reacción del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán que hizo temer por la estabilidad interna del gobierno. El ministro Frank-Walter Steinmeier y su secretario de Estado para Europa, Michael Roth, ambos militantes del SPD, calificaron la propuesta como peligrosa para Europa y Alemania y sugirieron que el lenguaje utilizado por el partido bávaro no era apropiado para el nivel en el que la gran coalición deseaba trabajar.

La posición de la CSU, además de provocar la primera crisis en el seno del gobierno y dejar al desnudo que el partido que dirige Merkel parece estar sucumbiendo a la polémica, puede acabar también con poner en evidencia la personalidad del propio jefe del Gobierno bávaro Horst Seehofer, un político acostumbrado a provocar polémicas para sacar provecho de las mismas.

Este aspecto de la personalidad de Seehofer fue destacado por el periódico Süddeutsche Zeitung, que se edita precisamente en Múnich, que dedicó un extenso artículo al político bávaro bajo un titular demoledor:  “El cowboy Seehofer juega con el miedo”. El periódico, aparte de criticar la iniciativa de la CSU, llega a la conclusión de que Seehofer es una persona que siente “una increíble pasión por los Colts [una marca de revólveres] humeantes”, que ahora los está utilizando para obtener un buen resultado en las elecciones regionales bávaras de marzo y en las europeas de mayo próximo.

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