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La política de inmigración desata una polémica en el Gobierno alemán

Los socialdemócratas responden con dureza a la propuesta de los democristianos bávaros de restringir el acceso a la seguridad social para los inmigrantes búlgaros y rumanos

Angela Merkel y su ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, durante un viaje emprendido el pasado 18 de diciembre.
Angela Merkel y su ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, durante un viaje emprendido el pasado 18 de diciembre. getty

El Gobierno de gran coalición alemán aún no cumple un mes en el poder y ya está viviendo una primera y peligrosa crisis interna a causa de la llamada “inmigración de los pobres”, cuyos principales protagonistas son los inmigrantes búlgaros y rumanos, que gozan desde el 1 de enero de la libertad para buscar trabajo en todos los países miembros de la UE.

Ante el temor de una oleada migratoria hacia Alemania para aprovecharse de las ayudas sociales, los democristianos de Baviera (CSU) redactaron un explosivo documento con el que proponen medidas que restrinjan el acceso de los futuros inmigrantes al sistema social germano y evitar con ello lo que califican como un “fraude a las prestaciones sociales”.

La iniciativa de la CSU provocó una violenta polémica entre quienes defienden las restricciones y los dos principales partidos de la oposición, que acusaron al partido que dirige Horst Seehofer de utilizar un lenguaje populista, propio de los partidos de ultraderecha.

Pero la polémica cobró una nueva dimensión este jueves, a causa de unas violentas declaraciones del nuevo ministro de Asuntos Exteriores germano, el socialdemócrata, Frank-Walter Steinmeier, publicadas en el periódico Süddeutsche Zeitung y donde el ministro acusa a la CSU de dañar a Europa y a Alemania con su propuesta.

“Quien cuestiona la libre circulación de trabajadores daña a Europa y también daña a Alemania”, señala el ministro. “Las libertades europeas son el núcleo de nuestra idea de Europa y la libre circulación de trabajadores es un componente irrenunciable de la integración europea. Alemania se ha beneficiado enormemente con ella y, con seguridad, mucho más que los demás”.

El ataque del ministro a la CSU e, indirectamente, al jefe del gobierno bávaro -el principal propulsor de las medidas con las que se pretende impedir la llegada masiva de trabajadores rumanos y búlgaros-, cobró una nueva dimensión que augura problemas en el seno del gobierno, cuando el secretario de Estado del ministerio de Asuntos Exteriores, Michael Roth, acusó a la CSU de utilizar “lemas tontos” que le pueden impedir gobernar de forma profesional en Berlín y menos en Baviera.

“La CSU no ha entendido lo que es Europa y evidentemente no lo quiere hacer”, señala el secretario de Estado, también citado por el Süddeutsche Zeitung. “Este no es el nivel en el que la gran coalición debe trabajar. “El piano que utiliza la CSU es extremadamente peligroso”.

La polémica y las críticas no parecen haber afectado al líder de la CSU., quien utilizó las páginas del periódico BILD para defender su propuesta y calificar como “absurdas” las acusaciones que acusan a su partido de estar cosechando en el el campo de la ultraderecha. Seehofer volvió a insistir en que su propuesta está avalada por el programa de Gobierno de la nueva gran coalición que señala que el Ejecutivo se opondrá al “acceso injustificado” a las prestaciones sociales y tratará, en el marco de la legislación nacional y europea, de “promover medidas que limiten el incentivo de las personas que solo buscan aprovecharse del sistema de seguridad social”.

"La mejor protección contra los ultras es solucionar los problemas con los cuales ellos se alimentan”, dijo el político bávaro. La polémica posición de CSU, además de propagar un odioso discurso populista contra los inmigrantes rumanos y búlgaros, tiene también una índole política propia. El 16 de marzo tendrán lugar elecciones comunales en Baviera y el 25 de mayo, el partido de Seehofer buscara aumentar su representación en las elecciones europeas, unos comicios que ya están marcados por la llamada “inmigración de los pobres”.

La libre circulación de rumanos y búlgaros ha causado temor y alarma en varios países ricos de la Unión Europea, donde la prensa y los partidos de derecha han denunciado que una nueva invasión de trabajadores dejarán sin empleo a los residentes, colapsarán los servicios públicos y se aprovecharán del estado de bienestar, tal como lo han denunciado el Frente Nacional de Francia, el Partido Libertad de Holanda y el Partido Independencia del Reino Unido.