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Israel libera a 26 palestinos acusados de asesinato y terrorismo

La tercera excarcelación se produce en un momento en el que proceso de paz de Oriente Próximo se encuentra en punto muerto

EL PAIS LIVE

Un total de 26 presos palestinos fueron liberados anoche tras cumplir entre 19 y 28 años de condena en cárceles de Israel. Son los nuevos beneficiarios de la excarcelación prometida por el Gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Un gesto de buena voluntad con el proceso de paz, sostiene su gabinete. Una promesa que llevaba 14 años pendiente, puntualiza la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Esta es la tercera tanda de liberaciones que se lleva a cabo desde que, el pasado 31 de julio, se retomaron las negociaciones entre israelíes y palestinos, paralizadas durante tres años. El primer grupo salió en agosto y el segundo, en octubre. Quedaría una cuarta fase de liberación pendiente, hasta llegar a los 104 prisioneros, que se acometerá en abril. Entonces concluye el plazo inicial de nueve meses que se dieron los equipos negociadores para llegar a un primer acuerdo de bases.

Los presos fueron reunidos en la prisión de Ofer desde el domingo, para realizarles los últimos análisis médicos y facilitar su traslado a sus zonas de procedencia. Tres regresaron a Gaza y cinco a Jerusalén Este hacia las diez de la noche (una hora menos en la España peninsular), y los 18 restantes se trasladaron a Cisjordania pasada la medianoche. Hasta ahora, ningún recluso de la capital triplemente santa se había beneficiado de esta amnistía israelí. Sus familias y amigos se concentraron desde horas antes en los pasos de Betunia y Eretz para recibir a los presos, prácticamente héroes nacionales, que llevan cumpliendo condena desde antes de que se firmasen los Acuerdos de Oslo de 1993. El grupo cisjordano disfrutó de una bienvenida oficial en la Mukata, el palacio presidencial de Ramala, a cargo de Mahmud Abbas, y luego los reclusos se marcharon con sus familias. Uno de ellos, enfermo, fue trasladado a Hebrón en ambulancia.

En su discurso, el presidente palestino aseguró que “no habrá acuerdo final [con Israel] hasta que todos los presos sean liberados”; hoy hay unos 5.000 cumpliendo condena. Abbas insistió en que sin ellos de vuelta a sus casas no habrá un pleno Estado palestino.

Como en las dos ocasiones anteriores, la Corte Suprema de Israel rechazó los recursos presentados contra esta liberación por asociaciones de víctimas del terrorismo como Almagor. Su presidente, Meir Indor, denunció que “puede ser un día muy feliz para las familias de los asesinos, pero muy triste para las víctimas del terror en Israel”. “Este es el mensaje que se lanza a los palestinos: puedes matar a un judío y ser puesto en libertad”, critica. Decenas de familias se concentraron ante la vivienda oficial del primer ministro Netanyahu en señal de protesta y luego acudieron en una marcha silenciosa hasta las viviendas de los amnistiados en Jerusalén Oriental.

El hecho de que varios de los reclusos no vayan a estar tras el muro cisjordano o la alambrada de Gaza, sino en la misma Jerusalén, es para ellos “otro motivo de preocupación”. Sin embargo, el departamento de prisiones del Gobierno israelí confirma que ninguno de los liberados hasta ahora ha vuelto a cometer delito alguno, algo que la Inteligencia ya esperaba, entre otras cosas, por su avanzada edad.

Israel ha sostenido que mantendría las excarcelaciones si avanzaban las negociaciones con los palestinos, pero por ahora es éste el único logro visible del proceso. Este miércoles, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, viajará de nuevo a la zona, su décima intentona de relanzar el proceso, muy enquistado. Dan Shapiro, el embajador de Estados Unidos en Tel Aviv, ha reconocido que es posible que no haya “grandes avances” con la nueva visita y se necesiten “más reuniones” para acercar a los equipos negociadores. No descarta, incluso, prolongar la primera fase de encuentros más allá de abril, un horizonte que el presidente palestino, Mahmud Abbas, entiende como improrrogable.

Abbas insiste en que si no hay avances para entonces, aunque sean mínimos, comenzará a incorporar a Palestina en las agencias de las Naciones Unidas a las que tiene derecho desde que, en noviembre de 2012, fue reconocido como estado observador. Eso puede llevar a ratificar también el Estatuto de Roma, con el que reconocería a la Corte Penal Internacional.

El diario saudí Al Watan publicó ayer que Kerry ofrecerá a los negociadores un intercambio político: la aceptación de las fronteras de 1967 como la base para el establecimiento de un futuro Estado palestino, a cambio del reconocimiento de Israel como Estado judío. No se ha referido a esta noticia Marie Harf, portavoz del Departamento de Estado estadounidense, quien sí ha confirmado en rueda de prensa que la visita durará “varios días” y que en ella el jefe de la diplomacia estadounidense "conversará con los dos líderes sobre una propuesta de borrador para las negociaciones" de paz. “Este borrador serviría como directriz para la negociación sobre el estatus permanente y enfrentaría todos los asuntos clave", añadió Harf.

De fondo, la visita del secretario de Estado tiene una doble polémica por parte de Israel. La primera es la aprobación de nuevas casas en colonias -1.400 esta vez-, que fuentes del Gobierno de Netanyahu ya están anunciando en la prensa local. Suelen ir de la mano de las excarcelaciones, como un guiño a los socios de ultraderecha del gabinete. La segunda es de una elevada importancia simbólica: el domingo, el Comité Ministerial de Legislación aprobó la anexión de las colonias del Valle del Jordán a Israel, como territorio de pleno derecho, bajo su legislación ordinaria. Es la primera vez desde 1967 que Israel decide dar cobertura legal a la anexión de territorio en Cisjordania, tras el caso de Jerusalén Este. De facto sin embargo, la expansión de las colonias no ha dejado de crecer desde  desde hace más de cuatro décadas. En total, casi 600.000 colonos viven en asentamientos en los territorios palestinos.

La decisión contó con el voto en contra de tres ministros más próximos al centro, de los partidos Hatnuá (con Tzipi Livni, ministra de Justicia, al frente) y Yesh Atid (del titular de Finanzas, Yair Lapid). Con los 25 escaños que suman, imprescindibles para la estabilidad del Gobierno, esperan tumbar el proceso en la necesaria ratificación de la Knesset (Parlamento). La decisión ya ha sido recurrida.

No tiene, pues, visos de salir adelante, pero de ser una realidad haría que el primer ministro no pudiera ni negociar esa tierra con los palestinos, bloqueando la creación de dos estados y la paz final. El Valle del Jordán, fértil, fronterizo con Jordania, debe ser parte del Estado palestino, defiende Abbas, pero Israel quiere al menos mantener un control militar en la zona, lo que para los palestinos sería una violación de su soberanía. EE UU, en el último viaje de Kerry, habría propuesto una salida intermedia, poniendo los pasos fronterizos bajo control palestino pero con presencia militar israelí tutelada por uniformados norteamericanos. La propuesta fue rechazada por ambas partes. Anoche, Abbas dijo en la Mukata que el Jordán es una “línea roja” infranqueable en el proceso de paz. “Es nuestra tierra y lo seguirá siendo”, señaló.

Netanyahu, informa Haaretz, había pedido a los miembros de su partido, el Likud, que no presentasen ahora la propuesta de anexión porque podría entenderse como una “provocación”. Saeb Erekat, dimitido líder del equipo negociador palestino, sostiene en un comunicado que este paso “evidencia que Israel no está interesado en la solución de dos estados”. La ministra israelí de Justicia, Livni, su contraparte, ha dicho esta mañana en una conferencia en Tel Aviv que “los asentamientos no son parte de la seguridad israelí, sino que la están perjudicando” y criticó a los partidos, hoy ayudando en el poder, que “son felices cuando pueden decir que no tienen un socio para la paz”.

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