Un gol de la diplomacia secreta alemana

La intervención del exministro de Exteriores Genscher y de la canciller Angela Merkel fueron cruciales en la liberación del magnate Jodorkovski

El magnate Mijaíl Jodorkovski, durante su primera rueda de prensa tras 10 años de prisión, el pasado 22 en Berlín.
El magnate Mijaíl Jodorkovski, durante su primera rueda de prensa tras 10 años de prisión, el pasado 22 en Berlín.Adam Berry (Getty Images)

Berlín fue su primer destino en libertad y tiene permiso de residencia para un año, pero Mijaíl Jodorkovski ha solicitado visado para Suiza una semana después de su liberación. Allí viven su segunda esposa y varios de sus hijos. La puesta en libertad del oligarca y opositor ruso se interpreta en Alemania como “un éxito de la diplomacia secreta” berlinesa. En la masiva rueda de prensa que ofreció el pasado domingo, apenas 36 horas después de salir del campo de prisioneros, el que fuera magnate del petróleo ruso agradeció a Angela Merkel y al antiguo ministro de Exteriores alemán Hans-Dietrich Genscher su mediación ante el presidente ruso Vladímir Putin. Tan secretas fueron estas negociaciones que el propio Jodorkovski dijo haberse visto sorprendido por su liberación anticipada. Lo despertaron a las dos de la mañana del 20 de diciembre para decirle que salía de la cárcel porque había obtenido el indulto de Putin, diez años después de su arresto y ocho meses antes de que concluyera su condena por corrupción y robo. “Luego supe que viajaría directamente a Berlín”, explicó a los periodistas.

Las autoridades rusas se apresuraron a aclarar que en la capital alemana se reuniría con su madre, que está siendo tratada de un cáncer en una céntrica clínica berlinesa. La enfermedad fue el argumento de Putin para explicar el indulto de su antiguo adversario, encarcelado tras un proceso que diversas organizaciones por los derechos humanos califican de político. El viernes de la liberación de su hijo, la anciana Marina Jodorkovskaya estaba todavía en cerca de Moscú cuando su hijo aterrizaba en las pistas de Schönefeld. Su esposo, Boris, explicó después que ambos se reunirían en Berlín con el hijo recién indultado. El encuentro solo fue posible gracias a dos años y medio de conversaciones en las que el viejo ministro Genscher jugó un papel crucial.

Jodorkovski dijo el domingo que él mismo pidió en 2011 a sus abogados que solicitaran su mediación: “pensé que quizá no podría hacer nada bueno, pero estaba seguro de que no haría ningún daño”. Genscher (de los liberales del FDP), que fue el jefe de la diplomacia alemana casi ininterrumpidamente durante unos 18 años hasta 1992, se fijó como objetivo negociar directamente con Putin. Según el dominical del Frankfurter Allgemeine Zeitung, el octogenario político retirado y el, entonces, de nuevo investido presidente Putin se reunieron en el aeropuerto berlinés de Tegel en junio de 2012. Fue un encuentro secreto que dio pocos frutos directos. Putin se había reunido previamente con Merkel, con quien dio una rueda de prensa en la que no mencionaron a Jodorkovski. La canciller y la Embajada alemana en Moscú tomaron el testigo para mantener la presión sobre el presidente ruso hasta la siguiente reunión entre Genscher y Putin, que se produjo en Moscú a primeros de 2013. El alemán le preguntó un multimillonario amigo llamado Ulrich Bettermann si pondría su avión privado a disposición del magnate. Jodorkovski usó su jet para volar a Berlín, donde para desde el día 20 en el lujoso hotel Adlon. El que fuera el hombre más rico de Rusia confirmó que hoy tampoco tiene problemas de dinero.

Según ha explicado al semanario Der Spiegel el experto en Rusia Alexander Rahr, que asesoró a Genscher durante las negociaciones, el alemán argumentó ante Putin que Jodorkovski ya no encarna una amenaza y que puede serle más útil en libertad que preso. Durante los dos o tres últimos años se han tensado ostensiblemente las relaciones entre Berlín y Moscú, en primer término debido a las críticas europeas a las restricciones de las libertades que Putin impone cada vez con menos disimulo. La liberación de Jodorkovski demuestra que Alemania, que mantiene importantes lazos comerciales y económicos con Rusia, puede actuar ante Moscú con más eficiencia que otros países occidentales. También es la constatación de que el Kremlin tiene cierta conciencia del brutal deterioro de su imagen exterior. Nada más llegar a Berlín, Jodorkovski pidió a los políticos y a los medios occidentales: “no olviden que yo no soy el último preso político” en Rusia.

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