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Guía para seguir las elecciones más importantes de Europa

Por qué cada ciudadano tiene dos votos, qué estabilidad tendrá el nuevo Gobierno, qué sorpresas puede haber, cómo nos va a afectar el resultado y otras preguntas (con sus respuestas) sobre los comicios alemanes

Colegio electoral en Berlín.
Colegio electoral en Berlín. Getty Images

1. ¿Por qué Merkel insiste estos días en que quiere “todos” los votos para la CDU?

El sistema electoral alemán otorga a cada ciudadano alemán dos votos; el primero para elegir un candidato concreto y el segundo a un partido. Uno y otro no tienen por qué coincidir. Por eso los liberales del FDP –socios de Gobierno de Merkel que corren el riesgo de no entrar en la Cámara baja del Parlamento o Bundestag- apelan al segundo voto (el que está destinado al partido) para que los democristianos de la CDU-CSU se lo cedan y asegurarse representación. Merkel y los suyos llevan días insistiendo a sus simpatizantes en que no escuchen estas peticiones. “No nos sobra ningún voto para regalar”, repiten sin cesar.

2. ¿Quién puede coaligarse con quién?

En principio, los papeles están muy repartidos. O continúa la actual coalición negra (democristianos) y amarilla (liberales); o es sustituida por una roja (socialdemócratas del SPD) y verde (ecologistas). Pero entre medias hay muchos matices: la gran coalición CDU-SPD (un escenario más que probable); una alianza de democristianos y verdes (mucho menos probable); o incluso un tripartito de izquierdas en el que participarían SPD, verdes e izquierdistas de Die Linke (aún menos probable, ya que los socialdemócratas y los verdes la han descartado en innumerables ocasiones)

3. ¿Será estable el Gobierno que salga de las elecciones de hoy?

Es muy dudoso. Aun en el caso de que se mantuviera la mayoría de la CDU y liberales en el Bundestag, el Senado o Bundesrat (que no se elige en las elecciones federales de hoy; sino en representación de cada uno de los 16 Estados de Alemania) estaría en manos socialdemócratas, con lo que de facto, los dos partidos mayoritarios deberían coordinar iniciativas para lograr el respaldo de las dos Cámaras. Analistas como Wolfgang Münchau advierten de que una gran coalición tampoco sería estable, ya que el SPD siempre tendría el incentivo de romperla para liderar un Gobierno con verdes y Die Linke. Paradójicamente, esta ecuación solo se rompería si entrara en el Bundestag el partido antieuro Alternativa por Alemania, ya que SPD y CDU se necesitarían mutuamente para gobernar.

4. ¿Qué sorpresas podría haber?

La irrupción en el Bundestag del Alternativa por Alemania, que aboga por el abandono del euro. Las encuestas le dan un porcentaje de voto que suele oscilar por debajo en todos los casos del 5% necesario para tener representación parlamentaria. Pero muchos analistas avisan de que su voto puede estar infrarrepresentado por tratarse de un partido que defiende ideas mal vistas por una gran mayoría de la sociedad. En el otro extremo, podrían quedarse fuera los liberales. Nunca ha ocurrido en la historia de la actual república, pero su catastrófico resultado la semana pasada en las elecciones de Baviera han hecho temblar a los dirigentes del tradicional partido bisagra.

5. ¿Cómo van a afectar los comicios a Alemania?

En principio, no demasiado. La buena situación de la economía hace que haya un consenso bastante amplio entre los partidos con posibilidades de gobernar. No se esperan grandes giros en ninguno de los casos. Un Gobierno rojo-verde impulsaría un salario mínimo interprofesional para aumentar el nivel de vida de los trabajadores de menos ingresos y en la subida de impuestos a los más ricos. La CDU prefiere que esos salarios mínimos se fijen a través de la negociación colectiva de los agentes sociales y descarta subir impuestos.

6. ¿A Europa?

Tampoco habrá un cambio brusco, pero probablemente servirá para dar un empujón a un proyecto imprescindible para mejorar la arquitectura del euro, como es la unión bancaria. Merkel lo dejó claro una vez más en su mitin de ayer: “Ni eurobonos ni mutualización de la deuda”. Una de las iniciativas que probablemente salgan adelante es el tercer rescate a Grecia que, en un ataque de sinceridad, el ministro de Finanzas, el democristiano Wolfgang Schäuble, admitió como algo más que posible.

7. ¿Y a los países del sur con más problemas?

Todo apunta a que una victoria de Steinbrück relajaría un poco la situación de los países del sur. El líder socialdemócrata insiste en sus mítines que desea un Plan Marshall para los socios europeos con más problemas, y recuerda invariablemente que Alemania también recibió ayuda cuando la necesitó para la reconstrucción nacional tras la II Guerra Mundial. Merkel, en cambio, seguirá poniendo el énfasis en las reformas estructurales y en iniciativas como la que hace dos meses encabezó para impulsar la creación de empleo juvenil, con resultados más bien escasos.

8. ¿Qué más se decide hoy?

El Gobierno de Hesse, cuya capital es la capital financiera y sede del Banco Central Europeo, Fráncfort. Gobierna este Estado una coalición análoga a la del país: negra y amarilla. Las encuestas otorgan una mínima mayoría a la suma de los partidos que ahora gobiernan, CDU y liberales. También se decidirán, por tanto, los seis asientos que corresponde a cada Estado en el Bundesrat.

9. ¿Quién se perfila como perdedor de la jornada?

Peer Steinbrück. El líder de la oposición tiene una posibilidad mínima de convertirse en el próximo canciller alemán. Y en numerosas ocasiones ha dejado claro que no participaría en un Gobierno de Merkel III, como ya hizo como ministro de Hacienda durante el primer mandato de la actual canciller. Así que, salvo sorpresa mayúscula o incumplimiento de su palabra, la carrera hacia el estrellado político de Steinbrück acabará hoy

10. ¿Y ganador(a)?

Merkel, por supuesto. Solo un tripartito de izquierdas podrá impedir que esta alemana del Este de 59 años logre su propósito de encabezar el Gobierno por tercera vez consecutiva. Su correligionario Helmut Kohl estuvo 16 años. Merkel, que mañana puede comenzar su camino hacia los 12, parece, hoy por hoy, inmortal.

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