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elecciones municipales en rusia

Navalni se consolida en las urnas como jefe de la oposición al Kremlin

Sobianin, el candidato oficialista, queda primero, pero la oposición pide una segunda vuelta

Navalni y su hija, Dasha, en un colegio electoral en Moscú. Ver fotogalería
Navalni y su hija, Dasha, en un colegio electoral en Moscú. AFP

Alexéi Navalni, de 37 años, se ha consolidó como líder de la oposición al Kremlin en la capital de Rusia al obtener el respaldo de casi el 30% de quienes han acudido a votar en las elecciones por la alcaldía de Moscú (equivalente al puesto de gobernador del territorio de mayor peso económico y político del país), mientras el titular del puesto, Serguéi Sobianin iba camino de superar oficialmente el 50% de los votos y evitar así una segunda vuelta mano a mano con su rival.

En contra de lo anunciado, la Comisión Electoral Municial tardó varias horas en dar a conocer tanto el recuento de los resultados como las cifras de participación electoral, lo que propició sospechas sobre “retoques” de última hora en los escrutinios con el fin de que Sobianin obtuviera más del 50% de los votos. Los retrasos informativos y las informaciones sobre irregularidades en diversos colegios a la hora de recontar votos y trasmitir los resultados puso en entredicho el experimento de las autoridades rusas para introducir, en nombre de su propia legitimidad, un cierto grado de competencia en el juego político en relación a los controlados e irregulares comicios de los últimos años.

Después de la una de la madrugada del lunes, con el 60,19% del escrutinio procesado, Sobianin tenía un apoyo del 51,84 % y Navalni, del 26,83%. Mientras tanto, el recuento paralelo realizado por el Comité Electoral Popular, un grupo de observación que dirige el sociólogo Dmitri Oreshkin, atribuía a Sobianin el 49,80% de los votos y a Navalni el 28,3%, tras el recuento de 2044 actas electorales. En Moscú se habían organizado más de 3000 colegios electorales, en los que tenian derecho a votar más de siete millones de electores, pero no en todos ellos había observadores, Los datos recogidos indicaban que Sobianin se había quedado por debajo del 50%, decía Oreshkin, según el cual las elecciones son más limpias que las legislativas de diciembre de 2011, pues si entonces el margen de falsificación estaba entre un 15% y un 17%, ahora solo se necesita un 1,5%, señaló el sociólogo.

Sobianin, que no participó en los debates con los otros candidatos, mantuvo una campaña anodina y el resultado obtenido es muy inferior del 75% que logró el populista Yuri Luzhkov en las últimas elecciones a alcalde que se celebraron en Moscú en 2003 antes de que el presidente Vladímir Putin aprobara en 2004 cambios legislativos que las sustituyeron por un sistema de nombramientos. Tras las protestas populares de fines de 2011 y principios de 2012, las elecciones a gobernadores fueron legalizadas de nuevo, aunque con “filtros” en forma de firmas obligatorias de aval por parte de los diputados locales.

Al cerrarse los colegios, encuestas a pie de urna realizadas por encargo del candidato Navalni, que daba un 46% a Sobianin y un 35,6% a Navalni, indicaban que era necesaria una segunda vuelta. Con varias horas de retraso después de que se cerraran las urnas a las ocho de la noche, la comisión electoral dio a conocer una estimación del porcentaje de participación, que cifró en un 33%. Los observadores, que no habían detectado irregularidades notables durante proceso de votación, pero estas valoraciones fueron corregidas ante los recuentos en algunos colegios concretos,

Leonid Volkov, el jefe del equipo electoral de Navalni, manifestó que no confiaba en el recuento y que temía una falsificación en la medida necesaria para evitar la segunda vuelta. Volkov exhortó a los seguidores de Navalni a acudir el lunes por la tarde a una manifestación en Moscú.Los expertos atribuyen la elevada abstención sobre todo a la fecha elegida este año para concentrar todas las elecciones que se celebran en Rusia, que ha propiciado el absentismo, por encontrarse muchos ciudadanos todavía de vacaciones en las dachas (casas de campo) de las afueras de la ciudad y recogiendo la cosecha de patatas o manzanas en sus huertos y jardines. Por estas razones, el presidente de la Comisión Electoral Municipal, Valentin Gorbunov, propuso que el “día de votación unificada” se traslade a otra fecha el año próximo.

Además del factor estacional, otro motivo para la baja participación parece haber sido la apatía del electorado que podría haber apoyado a Sobianin frente a la movilización del electorado de Navalni. El bloggero pasó los “filtros” necesarios para competir gracias a la ayuda del partido gubernamental Rusia Unida. Navalni, que ha contado con un brillante jefe de equipo, se ha empleado a fondo interviniendo ante los transeúntes en reuniones improvisadas junto a las bocas de metro de Moscú.

La popularidad de Sobianin está en franco descenso desde el 80% inicial, mientras la de Navalni ha subido desde un 8% al 30%, y si hay una segunda vuelta la puede ganar Navalni, según ha manifestado Vladímir Rizhkov, uno de los líderes del Partido Republicano, que ha apoyado al bloguero. El politólogo Alexandr Kiner ha calificado de “fantástico” el resultado de Navalni y el exalcalde Luzhkov ha afirmado que los resultados “son insatisfactorios” para Sobianin y deben ser un motivo de “preocupación” para él.

En Yekaterinburgo, la cuarta ciudad del país, el equipo del Kremlin fue derrotado por Evgueni Roizman, un político de oposición especializado en la lucha contra los narcotraficantes, que quedó en primer lugar en los comicios para elegir al alcalde de aquella ciudad.