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Merkel se lanza a la caza de votos en la ciudad natal del excanciller Kohl

La popularidad de la líder democristiana se dispara con la mejora económica

Después de vivir un verano tormentoso a causa de las incertidumbres que aún reinan en la zona euro y el escándalo del espionaje electrónico protagonizado por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EE UU en complicidad con los servicios de inteligencia alemanes, la canciller Angela Merkel inició ayer su campaña electoral con un acto multitudinario en Ludwigshafen, la ciudad donde hace 83 años nació el excanciller que pilotó la reunificación del país, Helmut Kohl, en un gesto que no pasó inadvertido para el público, pero tampoco para los medios.

La decisión de poner en marcha la campaña con un gran mitin electoral de Merkel en la ciudad natal de Kohl no fue escogida al azar. La candidata, que mantiene una relación de amor y odio con el patriarca de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), quiso presentarse a los electores de Ludwigshafen como una digna sucesora del “canciller de la unidad” y mostrar, al mismo tiempo, el férreo control que ejerce sobre el partido, una realidad que le puede ayudar a tener éxito en su lucha por buscar un tercer mandato.

La mandataria alemana será “solidaria” con sus socios de la UE

Poco después de sostener un encuentro con simpatizantes en Seligenstadt, una pequeña ciudad en el land de Hesse (centro del país) de 190.000 habitantes, Merkel repitió una de sus tesis más queridas: la consolidación fiscal. “Hemos visto lo que sucede en Europa cuando no hay control en la deuda pública. El crecimiento artificial no funciona”, dijo.

En un discurso que solo duró 25 minutos y que fue interrumpido por gritos de protesta lanzados por simpatizantes del Partido Socialdemócrata (SPD), la canciller recordó al público, reunido en la plaza central de la ciudad, que Alemania no puede dormirse en sus laureles y que debe seguir haciendo progresos para evitar caer en la situación de otros países europeos. Poco después Merkel cerró la jornada con un mitin en un teatro de Ludwigshafen, donde unas 400 personas la recibieron con una larga ovación.

La CDU aspira a reeditar la actual coalición con el Partido Liberal

Aunque aún faltan cinco semanas para las elecciones federales del 22 de septiembre, la canciller ya tiene una doble ventaja sobre su rival, el socialdemócrata Peer Steinbrück. Antes que nada, Merkel goza de una enorme popularidad y, desde ayer, puede hacer alarde de un balance económico positivo que tal vez le ayude a ganar votos.

El mismo día que Merkel iniciaba su agotadora ronda de mítines, la Oficina Federal de Estadísticas anunció que Alemania volvía ser la locomotora económica de Europa, al registrar en el último trimestre un crecimiento económico del 0,7%, muy superior al registrado en el primer trimestre del año, el 0,1%.

La noticia reafirmó también uno de los temas principales de la campaña de Merkel, y que está plasmado en uno de sus carteles. “Las finanzas sólidas son importantes porque nosotros pensamos en el mañana”, reza el texto de propaganda electoral.

En la noche del pasado lunes, Merkel participó en un coloquio televisado del canal público Phoenik, donde repitió dos ideas centrales de su campaña: su deseo de reeditar la actual coalición de Gobierno de centroderecha con el Partido Liberal (FDP) —“es la mejor coalición posible”, dijo—, y también recordó que la actual coalición había sido “el mejor gobierno que ha tenido Alemania desde la reunificación”.

Con respecto a la gestión que ha realizado para acabar con la crisis en la zona euro, la canciller Merkel afirmó que su país seguirá siendo “solidario” con sus socios de la Unión Europea, pero advirtió de que la solidaridad alemana depende de la efectividad del ritmo de reformas emprendido en Europa. “Europa saldrá reforzada de la crisis”, afirmó Merkel.

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