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Obama impulsa la reforma migratoria en un momento clave del debate

El presidente se reúne con el caucus de legisladores hispanos para presionar a los republicanos a que debatan la norma en la cámara Baja

El presidente del 'caucus' de legisladores hispanos tras su entrevista con el presidente de EE UU, Barack Obama.
El presidente del 'caucus' de legisladores hispanos tras su entrevista con el presidente de EE UU, Barack Obama. AFP

Con el futuro de la reforma migratoria pendiente de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se ha reunido este miércoles con el caucus de legisladores hispanos -el grupo que aglutina a varios demócratas de origen hispano de la cámara Baja más el senador Bob Menéndez- para debatir la situación de la norma aprobada por el Senado e impulsar las opciones para que avance en la Cámara de Representantes. El encuentro busca presionar a los representantes del Partido Republicano en la cámara Baja que se reúnen unas horas después para acordar una postura común ante esa legislación.

La reunión con el caucus hispano forma parte de una nueva ofensiva de la Administración para lograr la aprobación de la reforma migratoria. Aunque el presidente no aclaró a los legisladores las líneas maestras de su nuevo plan de impulso de la legislación, sí les avanzó que estaba considerando adoptar mayor protagonismo en su defensa. “Creemos que el presidente sopesa la posibilidad de viajar por el país y explicar a los ciudadanos los beneficios que se derivarán de la aprobación de la reforma”, ha señalado tras el encuentro, Rubén Hinojosa, el presidente del caucus.

La Casa Blanca ya ha adelantado a primera hora de la mañana parte de esas ventajas a través de un informe en el que se glosan los beneficios económicos que conllevará la aprobación de la ley. Entre ellos, un aumento del 0,3% del PIB en los próximos 20 años. “El coste económico de no sacar adelante la reforma será inmenso”, advirtió el portavoz de la presidencia, Jay Carney, durante su rueda de prensa diaria.

Esta es la segunda ocasión en la que Obama recibe a los 26 miembros del caucus hispano en la Casa Blanca desde que se reuniera con ellos el pasado mes de enero. Entonces, cuando la reforma apenas era un boceto, el presidente les aseguró que la la norma iba a ser “la prioridad legislativa” de su segundo mandato. Siete meses después, con una propuesta de ley que es una realidad y que contó con el respaldo de 14 senadores republicanos en la cámara Alta, el presidente no desea que la normativa, en la que se ha implicado personalmente, se estanque en la Cámara de Representantes.

Obama busca apoyarse en la influencia del caucus hispano para atraer el número de apoyos suficiente entre las filas republicanas que garantice el respaldo a la reforma migratoria en la cámara Baja. “Estamos deseando tratar cómo avanzar en el trabajo de consenso desarrollado en el Senado y aprobar una ley de inmigración que fortalezca nuestra economía y promueva el acceso a la ciudadanía de 11 millones de personas”, ha indicado Hinojosa, antes de la reunión.

No obstante, ese grupo no ha adoptado una posición unánime frente a la legislación. Su redacción final ha provocado cierta división entre los miembros que suscriben el texto y quienes recelan del aumento de medidas de seguridad para garantizar el control en la frontera. El presidente del caucus, el demócrata Rubén Hinojosa, puso en evidencia esa fricción cuando, el mismo día en que la reforma fue aprobada en la cámara Alta, calificó el hecho de “histórico” para, una semana después, mostrar su cautela. “Estamos satisfechos con el avance logrado por el Senado pero el caucus no ha apoyado la enmienda sobre el incremento de financiación y medios para garantizar la seguridad fronteriza”, dijo.

En el pasado, la opinión del caucus sobre materia de inmigración había sido tenida en consideración por la presidencia pero, a lo largo de los acuerdos sobre la reforma el grupo apenas se ha hecho notar. Ahora que el proceso queda en manos de la Cámara de Representantes, Obama espera contar con su influencia en las nuevas negociaciones con los republicanos para sacar adelante la legislación.

Tras el fracaso de su iniciativa a favor de un mayor control de las armas, la aprobación de la reforma podría convertirse en uno de los principales logros de su segundo mandato.

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