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Miles protestan en Bulgaria contra el nuevo jefe del espionaje

El polémico empresario Delyan Peevski ha sido nombrado sin debate parlamentario

Las manifestaciones se producen meses después de que cayera el Gobierno por la presión de la calle

Unos 5.000 manifestantes se concentran ante la sede del Gobierno hoy en Sofía.
Unos 5.000 manifestantes se concentran ante la sede del Gobierno hoy en Sofía. EFE

La aprobación hoy en el Parlamento del nombramiento de un polémico empresario de dudosa reputación como nuevo jefe de los servicios de inteligencia de Bulgaria ha causado protestas de miles de personas en Sofía y otras ciudades del país balcánico.

El diputado Delyan Peevski, cuya familia controla varios medios de comunicación y otras empresas clave en este empobrecido país, recibió el visto bueno en la Cámara sin debate alguno.

No sólo el presidente del país, Rosen Plevneliev, se mostró indignado con la forma de proceder del nuevo gobierno socialista, en funciones desde hace tres semanas, sino también miles de búlgaros que se organizaron a través de Internet para expresar su malestar.

El polémico nombramiento se produce pocos meses después de que una ola de protestas ciudadanas provocaron la caída del gobierno del populista primer ministro Boiko Borisov.

Unos 5.000 manifestantes se concentraron en el centro de la capital búlgara, cerca de la sede del Gobierno, donde exigieron la dimisión tanto del nuevo jefe de la Agencia Estatal de Seguridad Nacional (DANS) como la del ejecutivo, liderado por el economista independiente Plamen Oresharski.

Los manifestantes agitaron banderas nacionales y pancartas con lemas como "Adiós", "Mafia", "La Mafia tiene su propio Gobierno" y "Game Over", entre otros, según constató Efe.

"En invierno protestamos contra los monopolios y ahora vemos cómo se reafirman los monopolios y la mafia en sus posiciones en la cúpula del poder ejecutivo", declaró Stefan, un joven de unos 30 años, quien prefirió no revelar su identidad completa.

Se refirió a la ola de malestar popular a comienzos de año, inicialmente contra los altos precios de luz y calefacción, que luego desembocaron en una ola de protestas contra el Gobierno y la clase política en general.

Estas protestas obligaron al entonces primer ministro Borisov a dimitir junto con su gabinete, causando un vacío político de varios meses, hasta las elecciones del pasado 12 de mayo, que terminaron sin claras mayorías en el Parlamento.

El primer ministro defendió hoy el nombramiento de Peevski, de apenas 32 años de edad, asegurando que "si no estuviera convencido, no lo hubiera propuesto".

Borisov, ahora líder de la oposición parlamentaria, aseguró hoy que está "estupefacto y perplejo" por este nombramiento.

Según los medios locales, unas 300 personas se congregaron hoy también en el centro de la ciudad marítima de Varna, bloqueando el tráfico y exigiendo la dimisión de Peevski.

Otros 500 manifestantes se concentraron en el centro de Plovdiv, la segunda ciudad del país, mientras un centenar de indignados salieron en la ciudad norteña de Ruse, a orillas de Danubio.

Los manifestantes consideran absurdo nombrar como jefe de los servicios de inteligencia a una persona sospechosa de corrupción y de conexiones con estructuras criminales.

Un visiblemente disgustado presidente Plevneliev canceló por el polémico nombramiento su participación en la inauguración del puente sobre el Danubio entre Rumanía y Bulgaria, un proyecto de máximo prestigio para el país.

El jefe de Estado convocó para el 20 de junio una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, formado por los líderes de los partidos parlamentarios y los jefes de los servicios de seguridad.

"Después de esta designación y del modo de que se aprobó la candidatura, mi crédito de confianza hacia el Gobierno actual se ha agotado", aseveró Plevneliev, quien expresó un sentimiento que parecen compartir muchos búlgaros al salir hoy mismo de espontánea a las calles.