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Atacan con cohetes el feudo de Hezbolá en la capital de Líbano

El ataque llega horas después de un discurso de Hasan Nasralá en el que justifico su apoyo al régimen sirio

Soldados libaneses en el lugar en el que impactó uno de los cohetes, en Beirut.
Soldados libaneses en el lugar en el que impactó uno de los cohetes, en Beirut. EFE

Cuatro personas han resultado heridas esta mañana después de que tres cohetes impactaran en el barrio de Chiyah, en la periferia de Beirut y feudo del partido y milicia chiíta Hezbolá. El primer cohete fue lanzado contra un concesionario de coches, donde hirió a cuatro personas, entre ellas a tres trabajadores sirios, mientras que el segundo tan solo produjo daños en una vivienda cercana. El tercero aterrizó a pocos kilómetros, sin llegar a explosionar. Estos ataques llegan menos de un día después de que el líder de Hezbolá, Hasan Nasralá, dijera que su milicia seguirá luchando en Siria junto al régimen de Bachar El Asad hasta que éste logre la victoria sobre los opositores levantados en armas.

La zona fue inmediatamente acordonada por el ejército. El presidente, Michel Suleiman, no tardó en condenar el ataque en unas declaraciones, en las que llamó a la calma para “preservar la paz y estabilidad nacional”. Aun no se han proporcionado detalles sobre los autores del ataque, que el Presidente ha calificado de “terroristas, saboteadores que no quieren la paz ni la estabilidad en el Líbano ni para el pueblo libanés”. Por su parte, el ministro de interior libanés, Maruan Charbel, se desplazó al lugar del ataque, donde proporcionó las primeras informaciones sobre el origen del lanzamiento de los cohetes situándolo el barrio de Baabda, a 13 kilómetros al sureste del lugar de las explosiones. El Ejército Libre Sirio (ELS) ha negado públicamente toda relación con el ataque.

Este ataque, el primero contra un barrio chiíta en la capital libanesa desde que comenzara el conflicto sirio, ha tenido lugar 12 horas después de que Nasralá se dirigiera a los libaneses en un discurso televisado. “Digo a todas las personas honorables, a los combatientes, a los héroes: Siempre os he prometido una victoria y ahora os prometo otra”, afirmó Nasralá mientras seguidores de Hezbolá recibían sus palabras con disparos al aire en diferentes barrios de Beirut.

La hasta ahora velada participación de Hezbolá en la guerra Siria ha cobrado mayor visibilidad desde que el ejército sirio lanzara el pasado 19 de mayo una operación para recuperar el control de la ciudad siria de Qusair, a sólo 7 kilómetros de la frontera libanesa. Ese apoyo al régimen de El Asad ha creado tensiones entre suníes y chiítas en Líbano.

La celebración de decenas de funerales en el Líbano de combatientes de Hezbolá caídos en Siria ha forzado a la milicia, miembro de la coalición política que gobierna Líbano, a posicionarse públicamente sobre el conflicto sirio. En su discurso, Nasralá llamó a todas las partes a abstenerse de arrastrar el conflicto al territorio libanés y ha justificado su apoyo al régimen sirio como única vía para preservar la resistencia contra Israel: “Siria es la retaguardia de la resistencia, la columna vertebral, y la resistencia no puede quedarse con los brazos cruzados cuando su retaguardia queda expuesta”.

Saad Hariri, ex primer ministro y líder sunita libanés condenó duramente las palabras de Nasralá, acusando a la milicia Hezbolá de abandonar su objetivo de resistencia contra la ocupación de Israel al participar en un conflicto sectario en Siria. “La resistencia se está acabando por vuestras propias manos y vuestra voluntad”, dijo Hariri a Hezbolá en un comunicado. El exprimer ministro cuenta con el apoyo de Arabia Saudí y las monarquías del Golfo opuestas al régimen sirio, como Catar, y acusadas de prestar apoyo financiero y armamentístico a los rebeldes sirios. “La resistencia ha anunciado su suicidio político y militar en Qusair”, sentenció Hariri.

La participación de Hezbolá en Qusair ha exacerbado los enfrentamientos en la norteña ciudad libanesa de Trípoli, entre los barrios de Bab El Tebene (mayoritariamente sunita, como la oposición siria) y de Jbel El Mohsen (mayoritariamente chiíta, de confesión alauí, a la que pertenece la familia del presidente sirio El Asad). Ya son más de 30 los muertos, y 207 los heridos en esa localidad. Este domingo se sumó otra víctima en Jbel el Mohsen, y siete heridos en esas reyertas.