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Un siglo de noticias en español en Nueva York

'El Diario la Prensa' repasa y celebra su historia

Clasificación de los Yankees en la serie mundial (1996). Ampliar foto
Clasificación de los Yankees en la serie mundial (1996).

El 12 de octubre de 1913 salía a las calles de Nueva York La Prensa, un semanario dirigido a la comunidad hispana. Un siglo después, adaptado al formato tabloide y fusionado con la que antaño fue su competencia, El Diario La Prensa sigue en la brecha. Es el periódico diario en español más antiguo de Estados Unidos, una de las 300 publicaciones étnicas o comunitarias que se imprimen en Nueva York. La mitad de ellas en idiomas que no son el inglés. En total el panorama políglota de la prensa en Nueva York engloba 36 idiomas, según datos recabados porVoices of New York.

“En términos históricos hay publicaciones más antiguas en húngaro y escandinavo, pero no son diarios”, explica Maite Junco, directora de esta web afiliada a la Escuela de Periodismo del City University of New York (CUNY).

Un trabajador mexicano prepara pan dulce (1996). ampliar foto
Un trabajador mexicano prepara pan dulce (1996).

Poco se sabe del fundador de La Prensa, Rafael Viera y Ayala, más allá de unos documentos que el periodista e investigador Carlos Rodríguez encontró mientras preparaba una web conmemorativa del centenario, en los que se habla del impulso detrás del entonces semanario como de un intento por contrarrestar las publicaciones anarquistas, que abundaban en la ciudad.

En aquellos años, principios del siglo XX, cubanos y españoles formaban el grueso de la población hispana en Nueva York, y fue precisamente un español de madre puertorriqueña, el ingeniero licenciado en Harvard José Camprubí, quien compró La Prensa cuatro años después de su fundación. Hermano de Zenobia Camprubí y por lo tanto cuñado del poeta Juan Ramón Jiménez, José transformó la publicación en un diario e invirtió en una imprenta propia. “Desde el principio La Prensa tuvo vocación de servir al conjunto de la comunidad hispana, incluidos los filipinos”, apunta Rodríguez. “Esa primera etapa es la más española, un momento en el que en las páginas del periódico se celebraba el paso por Nueva York de figuras como Ramón de Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Blasco Ibáñez o Concha Piquer, que realmente alcanzó la categoría de estrella en esta ciudad. Aunque la comunidad española fue disminuyendo, esta publicación sobrevivió gracias al constante flujo de inmigrantes desde Puerto Rico y otros países en las décadas siguientes. Lo más importante es que siguió entrando gente que hablaba español”.

En su repaso por la historia del diario, Rodríguez destaca la importancia del Acta Jones, –que otorgó ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños– y distingue tres etapas fundamentales en la vida de El Diario La Prensa; la primera, que abarca hasta 1942 en la que el diario fue dirigido por españoles; una segunda, en la que surge El Diario como medio de la competencia en Brooklyn; y una tercera que llega hasta la actualidad y arranca con la fusión de los dos periódicos en 1963. Con motivo del centenario se organizará una exposición en el King Juan Carlos I Center de NYU el próximo otoño y se publican semanalmente noticias históricas en las páginas del periódico. También están previstas conferencias y encuentros cuyo calendario aún no se ha hecho público.

El gobernador Nelson Rockefeller y Marisol Malaret, primera Miss Universo puertorriqueña. ampliar foto
El gobernador Nelson Rockefeller y Marisol Malaret, primera Miss Universo puertorriqueña.

El nacimiento de La Prensa coincidió con el de varias instituciones hispanas como la Hispanic Society, fundada cuatro años antes, o la Asociación de profesores de Español en 1917, la primera en EE UU dedicada al estudio de una lengua moderna. Un primer momento de auge del idioma que llevó The New York Herald a proclamar en 1916 que en Nueva York “todo el mundo habla español”. La Prensa, con Camprubí al frente, apostó por prestar servicios comunitarios, como asesoramiento legal a sus lectores acusados de deserción durante la llamada a filas de la Primera Guerra Mundial; tomó una postura firme contra Trujillo, también contra la ocupación de la República Dominicana por parte de EE UU; y en julio de 1936, tras un inesperado silencio de su sección de opinión ante el alzamiento del General Franco, el subdirector, José María Torres Perona, fue destituido por diferencias ideológicas con el dueño, José.

Desde la detención de 14 anarquistas acusados de planear un atentado contra el presidente Wilson en 1919 en Harlem, hasta las crónicas deportivas de la liga de fútbol, pasando por la respuesta de la comunidad hispana a la Ley de la Prohibición o la polémica que enfrentó al pintor Diego Rivera con la familia Rockefeller, un repaso a esa primera historia de La Prensa descubre historias sepultadas. "El Diario La Prensa ha acompañado el crecimiento y transformación de la población hispana en Nueva York, es un barómetro del desarrollo de esta comunidad en la ciudad en el último siglo”, explica el profesor del Centro de Estudios Americanos de la Universidad de Columbia Claudio Iván Remeseira, autor del libro Hispanic NY y del blog www.hispanicny.com .

Desde la Gardelmanía que cundió en la ciudad hasta la “fiesta jíbara” con que se recibió a los soldados del Regimiento 65 a su regreso de Corea; las gangas de los 50; el asalto al Capitolio en 1954; la llegada de Fidel Castro a la ciudad, –en principio saludada con entusiasmo desde el periódico, que pronto cambió su postura–; la ascensión de los Young Lords, la respuesta boricua a los Black Panthers; la explotación de agricultores; o la denuncia de la gentrificación, el periódico hispano de Nueva York, ofrece un potente retrato de la comunidad a la que se ha dirigido. “El Diario La Prensa va reflejando los cambios, por ejemplo la llegada masiva en avión de puertorriqueños en los años 50. Se trata de población eminentemente rural que necesitaba un medio más popular y este periódico se fue ajustando a su público”, señala Remeseira. “En el momento actual este medio está haciendo un ajuste a la revolución tecnológica con un nuevo propietario, el grupo argentino Impremedia, y resulta muy indicativo que sea latinoamericano”. El profesor entiende esto como parte de un boom en la actualidad, que es fruto de la explosión de inmigración latina en los 80 y a la notable diversidad que esta comunidad tiene en Nueva York.

“El grupo más importante de inmigrantes en EE UU es mexicano, pero en esta ciudad van en tercer lugar y la nacionalidad predominante, puertorriqueños, representan solo el 36%. Esta convivencia de gentes de distinto origen supone una pan-latinización, hay una mezcla muy grande. Cualquier hispanoamericano encuentra una referencia que le hace sentir en casa. Pero la formación de la identidad hispana no depende de un solo medio ni de una única ciudad, es un universo total”. Advierte Remeseira sobre la diferencia a menudo soslayada, que engloba el término latino, en términos de identidad. “Los inmigrantes de primera generación tienen una cultura de origen, sus hijos son norteamericanos. No es lo mismo latino que latinoamericano”. Todos sin embargo han formado y forman parte de la historia de El Diario La Prensa.

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