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Un centenar largo de rebeldes ponen en evidencia la debilidad de David Cameron

Conservadores y liberales-demócratas intercambian ataques por el referéndum

El primer ministro Cameron y su socio Clegg, el pasado día 8.
El primer ministro Cameron y su socio Clegg, el pasado día 8. REUTERS

David Cameron ha sufrido este miércoles un serio revolcón político cuando un centenar largo de diputados conservadores votaron contra él en los Comunes. Aunque la Cámara ha rechazado esta noche por 277 votos a 130 una enmienda presentada por diputados conservadores euroescépticos criticando al Gobierno por no presentar en este programa una ley de referéndum sobre la permanencia o salida de Reino Unido de la Unión Europea, se estima que entre 110 y 115 de los votos a favor de la enmienda fueron de diputados conservadores.

Técnicamente no se trata de una rebelión porque el primer ministro conservador se había puesto la venda antes de la herida al dar libertad de voto a su grupo parlamentario y permitir la abstención a los miembros del Gobierno. Pero Cameron había intentado reventar la enmienda promoviendo la presentación de un borrador de ley de referéndum en forma de iniciativa privada de los diputados, o sea del Partido Conservador, pero no del Gobierno.

El hecho de que un centenar largo de diputados votaran a pesar de eso a favor de la enmienda supone un notable incremento respecto a los 81 que votaron también contra el Gobierno por el mismo asunto en octubre pasado y pone de relieve la creciente debilidad de Cameron como primer ministro y como líder conservador.

Cameron y los rebeldes se han puesto de acuerdo en una cosa: echarle la culpa a los liberales-demócratas por no aceptar como política de la coalición la convocatoria de un referéndum sobre Europa. El líder conservador se ha comprometido a convocarlo en 2017, después de negociar una amplia reforma de la situación de Reino Unido en la UE. Lo ha hecho forzado por el creciente euroescepticismo de su partido y de sus votantes, que está dando alas al populista Partido para la Independencia de Reino Unido (UKIP). Pero también como caramelo para atraerse a los votantes en las elecciones generales de 2015.

La crisis de los tories por la cuestión europea ha llegado ya a la coalición de conservadores y liberales-demócratas, que siempre han tenido visiones opuestas sobre Europa. Horas antes de que la Cámara de los Comunes rechazara la enmienda euroescéptica conservadores y liberales se enzarzaron en un intercambio de acusaciones que ponen de relieve las dificultades que va a atravesar la coalición en los dos años que quedan de legislatura.

Con David Cameron de viaje en Estados Unidos, el primer ministro adjunto y líder liberal, Nick Clegg, ocupó su lugar en la tradicional sesión de preguntas en los Comunes. El diputado conservador Edward Leigh le reprochó a Clegg que su partido no apoye ahora un referéndum a pesar de que en su programa electoral en los comicios de 2010 sí defendían la celebración de esa consulta. El diputado mostró en la cámara un folleto propagandístico de aquellas elecciones defendiendo el referéndum en el que aparecía una foto de Clegg y le preguntó señalando a esa foto: “¿Es este hombre un impostor o solo un hipócrita”.

Clegg se defendió recordando al diputado que ese compromiso estaba condicionado a que hubiera un cambio significativo en las relaciones entre Londres y Bruselas. Es decir, que si había un nuevo tratado importante, el referéndum no debería ser únicamente sobre ese tratado, sino sobre la permanencia británica en la Comunidad.

El líder liberal acusó a los conservadores de estar cambiando las reglas de juego por su propio debate interno acerca de Europa. Y, haciendo un símil futbolístico, le espetó a un parlamentario tory que están “moviendo los postes de la portería”. O sea, cambiando las reglas de juego.

Desde Estados Unidos, donde se encuentra desde el lunes, el primer ministro David Cameron entró poco después en el rifirrafe y acusó tanto a liberal-demócratas como a laboristas de “esconder la cabeza bajo la arena, haciendo ver que nada ha cambiado y seguir como siempre aceptando todo lo que viene de Bruselas”.