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En libertad el ex primer ministro rumano Nastase, condenado por corrupción

El político socialdemócrata fue condenado en 2012 por desviar 1,6 millones de euros a su campaña

Adrian Nastase saluda tras salir de la cárcel en Bucarest.
Adrian Nastase saluda tras salir de la cárcel en Bucarest. AFP

Un tribunal de Bucarest ha concedido este lunes la libertad por buena conducta al ex primer ministro rumano Adrian Nastase, condenado a dos años de cárcel por el llamado caso "trofeo de calidad".

El socialdemócrata Nastase salió esta tarde de la penitenciaría de Jilava, a 12 kilómetros de la capital rumana, después de que los jueces rechazaran el recurso del Departamento Nacional Anticorrupción (DNA). "Me alegro de regresar a casa, al lado de mi familia y amigos. Durante unos días solamente me dedicaré a respirar la libertad de estar fuera y a pensar en proyectos futuros", escribió Nastase en su blog tras conocer el veredicto del tribunal.

Nastase, que fue primer ministro entre 2000 y 2004, precisó que descarta realizar cualquier declaración y conceder entrevistas a los medios de comunicación.

A finales de enero de 2012 el Alto Tribunal de Casación y Justicia culpó a Nastase de haber abusado de su cargo a través de un evento llamado "Trofeo de Calidad en Construcción". Los fiscales le acusaron de haber recaudado 1,6 millones de euros que destinó a financiar la campaña para las elecciones presidenciales y legislativas de 2004.

En los comicios legislativos de 2004 se impusieron los socialdemócratas, pero en las presidenciales hubo que acudir a una segunda vuelta, en la que Nastase fue derrotado por el actual presidente rumano, Traian Basescu.

Según Anticorrupción, la Inspección del Estado en Construcción organizó esa gala que, mediante una tasa de inscripción de entre 125 y 400 euros, escondía una recolecta de dinero para subvencionar ilegalmente los gastos ocasionados por la campaña electoral de los socialdemócratas, de los que Nastase era dirigente. La recaudación habría llegado a cuatro empresas controladas por personas cercanas a su familia.

Desde esas compañías, el dinero acabó en manos de otra firma que prestaba diferentes servicios en la campaña presidencial de los socialdemócratas.