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Cónclave: elección del nuevo papa

Confirmados los altos cargos de la curia

El papa Francisco ha traído un aire nuevo a la Iglesia, pero sin romper con las tradiciones

El nuevo Papa saluda al secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, el pasado 15 de marzo
El nuevo Papa saluda al secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, el pasado 15 de marzo REUTERS

 El papa Francisco ha traído un aire nuevo a la Iglesia, pero sin romper con las tradiciones. Ayer lo demostró al anunciar que, de momento, mantiene intacta la curia romana que ha heredado de Benedicto XVI. Una breve nota del Vaticano precisaba que seguirán en sus cargos, provisionalmente, “los jefes y miembros de los dicasterios de la curia romana, así como los secretarios y el Presidente de la Pontificia Comisión del Estado de la Ciudad del Vaticano”.

Lo importante no es tanto el contenido de la nota, como la rapidez con la que ha sido hecha pública. Los cambios de poder en el Vaticano son lentos. Un nuevo Papa no significa un nuevo Gobierno de forma inmediata, como ocurre en la política. Y el Pontífice, como señala la nota, quiere darse un tiempo, “para la reflexión, la oración y el diálogo, antes de cualquier nombramiento o confirmación definitiva”. Se pone así fin a un intenso debate en los medios italianos sobre si el secretario de Estado de Benedicto XVI, Tarcisio Bertone, sería cesado de inmediato. Para cubrir su puesto se baraja ya una larga lista de posibles sucesores. Bertone, de 78 años, se quedará, de momento, en su sitio, igual que al prefecto de la Casa Pontificia, Georg Gäswein, que es, además, secretario personal del papa emérito.

Un nuevo Papa no significa un nuevo Gobierno de forma inmediata, como ocurre en la política

También se mantiene como maestro de las ceremonias pontificias Guido Marini, otro hombre de Benedicto XVI, que será el encargado de organizar la misa del martes 19 con la que Francisco inaugurará su Pontificado. Marini, apegado una tradición estética preconciliar, está en las antípodas del actual Papa. Como Joseph Ratzinger, es partidario de la liturgia más solemne, a poder ser, en latín, y esa solemnidad es extensible a las ropas y paramentos litúrgicos que utiliza y a los que utilizaba Benedicto XVI. Ratzinger lucía en las ceremonias solemnes mitras descomunales, antiguas capas pluviales y sobrepellices rematadas con encaje fino. Se le diseñó especialmente un anillo del pescador, como se conoce al que lucen los papas, con complejísimas filigranas en las que estaban incluidos todos los símbolos fundamentales de su ministerio.

El papa Francisco ha demostrado desde el primer día un completo desinterés por la solemnidad o el simbolismo estético de las ropas que viste. Usa la sencilla sotana blanca tradicional y calza unos zapatos negros baratos. Colgada al cuello sigue llevando la cruz de hierro que usaba cuando era cardenal. Hay gran expectación sobre la homilía que pronunciará el Papa en esa misa, a la que asistirán jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo, entre ellos los príncipes de España y el presidente Mariano Rajoy. El Vaticano prevé no menos de un millón de fieles en la plaza de San Pedro y aledaños, para seguir la ceremonia, que será transmitida en directo por la televisión de la Santa Sede.