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Las ambiciones presidenciales del líder socialista inquietan a Dilma Rousseff

Campos, líder del PS y socio de Gobierno, anuncia su candidatura a la presidencia en 2014

El Partido de los Trabajadores ve en él una amenaza para la reelección

Eduardo Campos, cuando era ministro de Lula, en 2004.
Eduardo Campos, cuando era ministro de Lula, en 2004. AP

El presidente del Partido Socialista de Brasil y gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos, de 48 años, ha anunciado sus ambiciones presidenciales y será candidato a las elecciones del 2014 en pugna con la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, que aspira a la reelección. El partido de Campos, que ha crecido políticamente en estos últimos años y está unido internamente, está aún en el Gobierno Rousseff con dos ministerios, pero ya aparece como crítico con el actual proyecto económico del Gobierno y presentará un programa alternativo.

Tanto Dilma como el expresidente Lula da Silva, de quien Campos ha sido siempre amigo personal y fiel colaborador en los gobiernos del PT (fue ministro de Ciencia y Tecnología), están haciendo todo por convencer a Campos de que permanezca en el Gobierno. Lula llegó a decir que si Campos aceptase en 2014 la vicepresidencia de la República con Dilma, en 2018, cuando Dilma ya no pueda representarse de nuevo, el PT podría desistir de presentar a un candidato propio para apoyar la a Campos, que tendría entonces 53 años.

Todo menos el peligro de que se pueda presentar el año que viene, cuando la economía no está en su mejor momento, el Gobierno no consigue frenar la inflación que amenaza con superar el 6% y el PIB está en sus mínimos de los últimos años.

Sin embargo, Campos, según anunciaba este miércoles el diario O Globo, confirmará en estos días al expresidente Lula que su partido ha tomado ya la decisión y que él será candidato a las presidenciales el año próximo. Si para ello fuera necesario dejar el Gobierno y los dos ministerios que ocupa, el PSB lo hará.

El PSB ha pasado en los últimos años de tener 30 diputados en 16 Estados, 4 senadores y 6 gobernadores. En las elecciones municipales del año pasado el número de alcaldes conquistados por el PSB creció un 40%, hasta los 433 alcaldes.

Es un partido unido, en el ámbito de la socialdemocracia y Campos ha sido un líder siempre respetado por su trabajo tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo. Fue el que ganó la batalla en el Congreso para la legalización a favor del uso de las células madre. Campos es además amigo y compañero de batallas electorales del senador Aecio Neves, que muy probablemente será el candidato del Partido Social Demócrata de Brasil (PSDB) de Henrique Cardoso.

Se especula con que ambos recorrerán el país juntos y también con la posibilidad de que, en una hipotética segunda vuelta en las presidenciales, PSB y PSDB unieran sus votos. Ese es el miedo de Dilma y Lula.

Por su parte, la ecologista Marina Silva presentará estos días su nuevo partido y sera también candidata a las presidenciales. En el 2010, cuando se presentó con el Partido verde (PV) obtuvo más de 20 millones de votos y obligó a Dilma a disputar una segunda vuelta.