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Ver especial Elecciones Generales Italia 2013

El sistema electoral de Italia obliga a sellar alianzas

La Liga Norte rechaza una coalición con la derecha si Berlusconi es el candidato

Berlusconi, el pasado 29 de diciembre tras una reunión de su partido.
Berlusconi, el pasado 29 de diciembre tras una reunión de su partido. EFE

El sistema electoral italiano es de tipo proporcional: los votos se traducen en escaños respetando el peso electoral de todas y cada una de las formaciones, para que las minorías acaben representadas en el Parlamento. Pero la ley aprobada en 2005 por el Gobierno de Berlusconi introdujo dos correcciones: un umbral mínimo para obtener escaños (el 4% en la Cámara de los Diputados, el 8% en el Senado) y una bonificación de mayoría, que otorga a la coalición más votada un cupo adicional hasta llegar al 55% de los escaños. Ambas condiciones empujan a los partidos a aliarse en coaliciones. Antes de que Mario Monti decidiera entrar en la política, dieron la ilusión de haber cimentado un sistema bipolar, con un bloque de centroderecha y otro de centroizquierda.

Los umbrales mínimos tienen el objetivo de evitar la excesiva fragmentación política y el premio a la mayoría debería servir para forjar mayorías estables. Sin embargo, la reforma electoral de Berlusconi contiene un matiz que complica las cosas. En la Cámara de los Diputados, el bloque que logra más votos obtiene el 55% de los 630 diputados. Pero, en el Senado, la bonificación no se otorga a escala nacional a la lista más votada, sino sobre una base regional. Cada una de las 20 regiones del país envía a la Cámara alta un número de representantes proporcional a su población. Y en cada una de ellas, la lista más votada obtiene el premio. Esta circunstancia complica la formación de mayorías en el Senado.

Así, el Partido Democrático sabe que ser la formación con más apoyos le va a asegurar un buen margen en la Cámara de los Diputados, pero teme que no pase lo mismo en el Senado. Sabe que si el PDL de Berlusconi pacta con la Liga Norte, amabos van a conquistar Lombardía que, dada su población, elige un elevado número de senadores. La victoria de la izquierda sería entonces incompleta y obligaría a sellar un pacto poselectoral con Monti.

Sin embargo, para que se realice la última jugada berlusconiana, hay un obstáculo importante: la Liga no acepta el pacto con el PDL si el candidato a primer ministro es Berlusconi.