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Ver especial Elecciones Generales Italia 2013

Monti confirma su disposición a liderar un Gobierno de centro en Italia

El primer ministro dimisionario acepta liderar una coalición de partidos, pero no será candidato en las elecciones de febrero

Mario Monti durante la conferencia prensa celebrada este viernes en el Senado, en Roma.
Mario Monti durante la conferencia prensa celebrada este viernes en el Senado, en Roma. EFE

Mario Monti, primer ministro dimisionario de Italia, ha anunciado este viernes que coordinará una coalición de partidos y movimientos de centro que apoyan su agenda reformista y pro europea, pero ha reiterado que no se presentará candidato a las elecciones de febrero de 2013. El también senador vitalicio ha hecho estas declaraciones tras reunirse, durante cuatro horas en Roma, con los líderes de los partidos y movimientos que están dispuestos a proponerle como primer ministro en el Parlamento que salga de los comicios.

En su comparecencia, Monti confirmó su compromiso de "subir a la política" -y no "bajar a la arena"- porque "la política es una cosa noble”. “Nuestra vocación", añadió, "es hacer crecer, hasta un nivel más alto, la ética pública".

El primer ministro, que seguirá al frente del Gobierno técnico hasta los comicios del 24 y 25 de febrero, ha intentado esclarecer cierta confusión provocada por su decisión de ofrecerse para gobernar el país, pero sin pasar por el trámite de las urnas. Monti ha insistido en que no va a presentarse como candidato a primer ministro porque ya tiene su escaño en la Cámara alta, desde que, en noviembre del año pasado, el Presidente de la República, Giorgio Napolitano, lo designó senador vitalicio. Sin embargo, el Profesor va a coordinar una coalición de partidos de centro para el Congreso y una lista única de estas fuerzas en el Senado, donde el umbral mínimo para ganar escaños es más alto. "Este conjunto no es un partido", precisa, "sino una formación abierta que no piensa en alinearse con uno u otro bloque, sino que espera acopiar a gente y tiene vocación mayoritaria".

Monti ha dejado claro dónde quiere buscar la base que le falta sin tener un partido de referencia, sino persistiendo en la difícil empresa de mantenerse extra partes. En la reunión de hoy participaron, entre otros, el líder de Unión de Demócratas de Centro (UDC), Pierferdinando Casini; miembros de Futuro y Libertad (FLI), liderado por el presidente de la Cámara de los Diputados, Gianfranco Fini, otros parlamentarios de centro, movimientos de la sociedad civil como Italia Futura, de Luca Cordero de Montezemolo, el presidente de Ferrari, asociaciones católicas de trabajadores y dos ministros de su Gabinete técnico: Andrea Riccardi, titular de Cooperación Internacional, y Corrado Passera, titular de Fomento y ex consejero delegado del primer banco italiano, Intesa San Paolo.

"En esta tarde de trabajo intenso", ha señalado Monti, "se ha perfilado una comunión de intenciones entre algunas fuerzas que ya existen en el centro del abanico parlamentario y otras de la sociedad civil (...) Mi obsesión es la de hacer trabajar codo a codo, y bien, a personas muy distintas”.

Con todas estas "personas de buena voluntad" se formará una alianza de partidos para las elecciones en el Congreso y una lista única para las del Senado. Esta segunda, donde se fusionan las distintas almas fieles al Profesor, se llamará "Agenda Monti para Italia". La primera, en cambio, mantendrá en su interior a los distintos partidos, cada uno con su nombre, su líder y sus candidatos. "Su personalidad", resumió Monti, subrayando sin embargo que será él quien decida programa, estrategia y candidatos.

Tras construir en laboratorio, en frío, un contenedor político para su "subida a la política", queda pendiente el tema del consenso. ¿Bastará el nombre de Monti para convencer a los italianos? Él es optimista: "Estamos notando un gran entusiasmo en gente que no se reconoce en los actuales bloques, pero que no quiere buscar refugio en la pura protesta o en la demagogia. Entre los que quieren una política limpia, de hechos, que rechace el populismo, las promesas electorales vacuas, y reconozca en Europa un sólido punto de referencia". Las encuestas publicadas en estos días dicen que esta nueva formación alcanzaría el 20% de los votos: sería la segunda fuerza, después del izquierdista Partido Democrático, que lleva cinco años esperando su momento para acceder al palacio Chigi.