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ELECCIONES EN RUMANÍA

Basescu sopesa si nombra otra vez primer ministro de Rumanía a su rival Ponta

La coalición en el poder arrolla en las elecciones rumanas

El presidente rumano, Traian Basescu, llega el lunes a Oslo para la entrega del Nobel a la UE.
El presidente rumano, Traian Basescu, llega el lunes a Oslo para la entrega del Nobel a la UE. AFP

La amplísima victoria de la coalición de socialistas y liberales (USL) que lidera el primer ministro rumano, Victor Ponta, que venció el domingo con una mayoría del 58,6% en el Congreso y del 60% en el Senado, no ha despejado todavía la duda de quién será el primer ministro. Ahora le toca mover ficha al presidente, el conservador Traian Basescu, quien tiene encomendada la tarea de elegirlo entre las fuerzas más votadas.

Con el aplastante resultado obtenido por la coalición de su enemigo, Victor Ponta, no le va a resultar sencillo hacer lo que había dejado entrever: designar a otro candidato de la coalición ganadora siempre que no sea Ponta, que intentó destituirlo mediante una expeditiva ofensiva institucional duramente criticada por la UE. De hecho, Crin Antonescu, el jefe de los liberales integrados en la coalición vencedora, ya dijo el domingo que la única opción que contemplan es que Ponta sea primer ministro.

Esta situación transitoria puede demorarse todavía días o semanas, lo que no beneficia precisamente a la estabilidad que, como admitió el propio Ponta tras conocer los resultados, necesita el país. Además de la fragilidad institucional que padece, Rumanía tiene un préstamo preventivo con el FMI, la Comisión Europea y el Banco Mundial de 5.000 millones de euros que expira en 2013. La incertidumbre política puede añadir tensión a la negociación de un nuevo crédito.

El líder socialista lanzó el domingo un mensaje de tranquilidad a Bruselas —“el futuro de Rumanía está al lado de la familia europea”—, después de la agria reprimenda que recibió de la Comisión este verano, cuando, para forzar la suspensión del presidente Basescu, violentó las instituciones al destituir a los dos presidentes de las Cámaras, al Defensor del Pueblo e intentó ningunear al Constitucional. José Manuel Durão Barroso le devolvió el lunes el guiño desde Oslo: “Ponta ha mostrado su compromiso de corregir los asuntos que consideramos inapropiados”, informa Reuters.

Ponta anunció tras conocer su victoria que intentaría aliarse con el partido que representa a la minoría húngara del país para ampliar su influencia en el Parlamento. Esto le permitiría cambiar la Constitución para eliminar el umbral de participación del 51% para que un referéndum sea válido. Ese límite hizo que Basescu se salvara del intento de destitución este verano, ya que aunque la mayoría de los que participaron votaron a favor de que se marchara, fueron insuficientes. En su programa, la USL lo promete bajo el epígrafe de “reparar injusticias”. También habla de “mejorar la Constitución” sin especificar en qué sentido.

Muchos de los que votaron este domingo —la participación fue del 41%— vieron una nueva oportunidad de expresar su rechazo hacia el presidente o el primer ministro. Pero también hubo un voto de castigo por las medidas de austeridad que abanderó Basescu en 2010, y que supusieron una bajada de sueldos a funcionarios del 25% y una subida del IVA (del 19% al 24%). Aunque ya se han ido revocando estas medidas por tramos, le han resultado caras a la segunda fuerza del país, la Alianza Rumana de Derecha (ARD), a la que pertenece Basescu, que se despeñó hasta un 17% de los votos.