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PERFIL

El carcelero del soldado Gilad Shalit

El jefe del brazo armado de Hamás pasó 13 años en una prisión israelí y dirigió la negociación para el canje del soldado por más de 1.000 presos palestinos

Yabari, con el prisionero Shalit en octubre de 2011 antes de canjearlo por un millar de palestinos presos.
Yabari, con el prisionero Shalit en octubre de 2011 antes de canjearlo por un millar de palestinos presos. AFP

Ahmed Yabari, comandante del brazo armado de Hamás, las Brigadas de Ezedin el Kasam, fue a lo largo de su vida perseguido tanto por las fuerzas de seguridad israelíes como por las palestinas. Nacido en un barrio pobre de la ciudad de Gaza en 1960, tras estudiar Historia en la Universidad Islámica y a la edad de 22 años, Israel ya le encarceló por su militancia en la organización palestina Al Fatah, entonces considerada como organización terrorista. Durante los 13 años que permaneció en prisión entró en contacto con importantes figuras del movimiento islamista, tales como Abdelaziz Rantisi o Salah Shehade, también encarcelados por su activismo durante la Primera Intifada. Un contacto que con el paso del tiempo terminaría convirtiéndose en amistad e incluso en relación de parentesco, pues años después Yabari se casaría con una de las hijas de Shehade, uno de sus predecesores como líder de la rama militar del movimiento fundamentalista. Pero su suegro, al igual que él, fue víctima de otro “asesinato selectivo” en julio de 2002, que al ser efectuado con una bomba de una tonelada en vez de con un misil dirigido por láser no sólo acabó con la vida del sospechoso, sino también con la de su mujer y otros 15 civiles, la mayoría de ellos niños.

Tras cortar sus lazos con Al Fatah y pasar a formar parte de Hamás, Yabari volvió a ser encarcelado de nuevo en 1998 —en este caso tras ser acusado de participar en acciones armadas—, aunque esta vez por el Servicio de Seguridad Preventiva de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Después de permanecer otro año detenido —esta vez en una prisión de la ANP— se reincorporó a la disciplina de la rama militar de Hamás.

Fueron años de intensa actividad clandestina que, en el transcurso de la Segunda Intifada, culminaron en su nombramiento como nuevo comandante de las Brigadas de Ezedin el Kasam. Su sucesor inmediato en el cargo, Mohamed Deif, perdió la visión en un ojo y otras capacidades sensoriales tras ser objeto de otro intento de “asesinato selectivo” similar, aunque en este caso fallido. El propio Yabari ya había sido objetivo de las Fuerzas Aéreas israelíes que intentaron asesinarle en una operación previa en la que, sin embargo, murió su hijo mayor, un hermano y varios primos.

Los dirigentes de la rama política del movimiento le atribuyen la profesionalización de la milicia, según un modelo similar a la de la organización chií libanesa Hezbolá, aunque sin los mismos sistemas de armamento ni el apoyo logístico y financiero que ésta recibe por parte de Irán y Siria. De hecho, se piensa que fue el estratega que preparó meticulosamente el golpe de Estado de junio de 2007, en el que Hamás se hizo con el control de la franja de Gaza. Y aunque no participó directamente en la planificación y ejecución del secuestro del cabo israelí Gilad Shalit en junio de 2006 (una operación que fue dirigida por los Comités de Resistencia Popular en venganza por el asesinato previo de su carismático líder, Yamal Abu Samhadana, en la que las Brigadas de Ezedin el Kasam jugaron un papel secundario), lo cierto es que luego pasó a dirigir el operativo de custodia del secuestrado, moviéndolo entre diferentes zulos hasta el momento de su intercambio por un millar de presos palestinos en octubre de 2011.

Tanta fue la implicación personal de Yabari en la custodia de Shalit que el día en que éste fue entregado a los intermediarios egipcios en el paso fronterizo de Rafah, el 18 de octubre de 2011, él mismo hizo acto de presencia, en una de las rarísimas ocasiones en las que se dejó ver en público.

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