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Turquía asegura que el avión detenido transportaba armas a Siria

Las autoridades fuerzan el aterrizaje de un avión de línea regular y confiscan la mercancía

El vuelo, con 35 pasajeros a bordo, cubría la ruta entre Moscú y Damasco

El Ministerio de Exteriores turco convoca al embajador ruso destinado en Ankara

La escalada de tensión entre Turquía y Siria ha dado un nuevo paso después de que las autoridades turcas obligaran este miércoles a un avión civil sirio a aterrizar en Ankara y confiscaran su mercancía bajo la sospecha de que se tratara de material de uso militar, antes de dejarlo proseguir hacia Damasco.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha acusado hoy a Siria de haber transportado material con fines militares en el avión civil inspeccionado el miércoles por Turquía. "Está claro quién es el remitente del material y está claro quién lo recibe. Lo envía una institución rusa, una empresa que exporta armas y munición. Y el receptor de este material es el Ministerio de Defensa sirio", aseguró Erdogan en una rueda de prensa.

La agencia France Presse concreta asegurando que las autoridades turcas han hallado munición en la nave. "Hay elementos que no están permitidos en vuelos civiles", dijo el ministro de Asuntos Exteriores Ahmet Davutoglu, pero sin entrar en detalles sobre estos "elementos" y a quien citó la agencia estatal de noticias Anadolu. El Departamento de Davutoglu ha citado al embajador ruso en Ankara para tratar el incidente, según informa la agencia Reuters. Tras nueve horas retenido, el avión pudo volver a despegar.

Sin embargo los medios de comunicación turcos han ofrecido diferentes versiones de contenido exacto de las cajas. El periódico Hurriyet asegura que en el avión había 12 cajas con material de comunicaciones, equipos inalámbricos e inhibidores de frecuencia. Por su parte, la televisión NTV afirmó que se habían encontrado "partes de misiles". En la mañana de este jueves, fuentes del sector de ventas de armas de Rusia, citados por Reuters, aseguraron que el avión no transportaba armas ni ningún otro material militar.

El avión de pasajeros de Syrian Air había despegado de Moscú en Rusia y volaba a través del espacio aéreo turco cuando, sobre las 18.30 hora local (una hora menos en España), dos cazas F-16 del ejército de Turquía fueron enviados para obligarlo a aterrizar en el aeropuerto de Ankara. La aeronave, un Airbus A-320, transportaba a 35 pasajeros y a dos miembros de la tripulación, a pesar de tener capacidad para 180 pasajeros.

La acción turca ha provocado duras reacciones por parte de Moscú y Damasco. Rusia exige explicaciones a Ankara y protesta porque se "puso en peligro la vida" de los pasajeros rusos que viajaban en el avión, a los que "no se permitió disfrutar de asistencia diplomática"; Siria considera que la operación turca fue un "acto de piratería".

"Recibimos información de que este avión llevaba una mercancía que de ninguna forma podía estar en conformidad con las normas de la aviación civil", declaró a los medios el ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, para justificar la operación.

"Estamos determinados a controlar el envío de armas a un régimen que está llevando a cabo masacres tan brutales contra la población civil. Es inaceptable que tal envío se haga usando nuestro espacio aéreo", dijo Davutoglu en un discurso televisado desde Atenas, donde se encontraba en visita oficial.

Davutoglu también declaró que el espacio sirio aéreo no es seguro y que, a partir de ahora, no se permitirá a aviones turcos civiles volar a través de Siria.

La tensión entre Turquía y Siria involucra a Rusia

Según la agencia de noticias rusa Interfax, 17 ciudadanos rusos, incluidos niños, formaban parte del pasaje del avión y que tanto Rusia como Siria habían exigido explicaciones a Ankara sobre este incidente. "La embajada rusa en Turquía envió un mensaje inmediatamente al Ministerio turco de Exteriores exigiendo una explicación", señaló Interfax.

Además, unas horas antes de este suceso se supo que el presidente ruso, Vladimir Putin, había pospuesto su visita oficial a Ankara prevista para los días 14 y 15 de este mes, según informaron a los medios locales fuentes diplomáticas turcas, que aseguraron que esto no tenía nada que ver con los problemas entre Turquía y Siria.

Rusia es uno de los pocos aliados que le quedan al régimen del presidente sirio, Bachar el Asad. Aunque el primer ministro turco también tenía una muy buena relación con El Asad, Turquía ha sido uno de los países más críticos con Damasco desde el inicio del conflicto en marzo del año pasado. 

Aunque comenzaron como protestas pacíficas contra el régimen de El Asad, la revuelta siria se ha convertido en una guerra civil por la que ya han muerto unas 30.000 personas. Además, otras 300.000 han huido durante todo este tiempo y se han refugiado en los países vecinos, según cifras de Acnur, la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados.

El de hoy ha sido el último episodio de toda una serie de incidentes entre Turquía y Siria que han llevado a estos dos países a una situación muy tensa y han complicado su relación al máximo desde el comienzo de las revueltas.

El pasado 3 de octubre, un proyectil lanzado desde Siria acabó con la vida de una mujer turca, sus tres hijas y su hermana en la ciudad fronteriza de Akcakale. Desde entonces, otros obuses sirios han caído en territorio turco y el ejército de Ankara ha respondido en cada ocasión con su propia artillería, causando varias bajas en las tropas del presidente Bachar el Asad, según los rebeldes sirios.

La tensión entre Turquía y Siria ha ido aumentando en los últimos días y Ankara ha reforzado su presencia militar a lo largo de la frontera y el martes pasado envió al menos 24 de sus cazas F-16 a la frontera. Ese mismo día, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, dijo que la alianza militar tiene listos los planes para defender a Turquía si llegara a ser necesario.

"Hemos respondido pero si continúan (cayendo proyectiles en suelo turco) responderemos con más fuerza", dijo también ayer a la prensa el jefe del Estado Mayor de Turquía, el general Necdet Ozel, mientras pasaba revista a las tropas desplegadas junto a la frontera siria y que están en estado de alerta.