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Netanyahu arremete contra Clinton por su postura en la cuestión nuclear iraní

"El mundo le dice a Israel: 'espera, aún hay tiempo'. Y yo digo: ¿esperar hasta cuándo?"

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en una rueda de prensa con su homólogo búlgaro, en Jerusalén.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en una rueda de prensa con su homólogo búlgaro, en Jerusalén. REUTERS

El discurso de Benjamín Netanyahu ha adquirido este martes un tono inusualmente duro contra altos representantes gubernamentales de Estados Unidos, su principal aliado. No lo hizo, en cambio, de forma explícita: "El mundo le dice a Israel: 'espera, aún hay tiempo'. Y yo digo: ¿esperar para qué, esperar hasta cuándo?", ha dicho Netanyahu en una conferencia de prensa junto al primer ministro búlgaro, Boyko Borisov.

El primer ministro israelí respondía así a las palabras de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que el domingo dijo que su gobierno “no está poniendo plazos” o ultimátum alguno a Irán y que apostaba por las sanciones como la mejor fórmula para impedir un posible uso militar del programa de enriquecimiento de uranio de este país.

"Los que en la comunidad internacional rechazan poner líneas rojas ante Irán no tienen derecho moral a poner una línea roja a Israel", ha señalado Netanyahu en relación a las sucesivas demandas de Estados Unidos y de la comunidad internacional para que no efectúe un ataque unilateral contra el que considera su gran enemigo regional.

"Si Irán sabe que no hay líneas rojas o ultimátum, ¿qué haremos nosotros? Eso es exactamente lo que está haciendo hoy en día, continuar trabajando de forma ilimitada hacia el desarrollo de armas nucleares", ha dicho Netanyahu, según un comunicado emitido por su oficina.

Fuentes israelíes citadas por diversos medios aseguraban este martes que Obama había denegado una solicitud de entrevista realizada desde Jerusalén por el ministro israelí durante la próxima reunión de la Asamblea general de la ONU en Nueva York. Hasta ahora, siempre que Netanyahu ha visitado Estados Unidos ha sido recibido por el actual inquilino de la Casa Blanca. En apenas minutos, la Administración de EE UU ha desmentido que se haya producido tal negativa y explicó que la reunión bilateral no era posible por que las agendas de ambos mandatarios esos días eran incompatibles. Obama tiene programado hablar ante la ONU el 25 de septiembre, mientras Netanyahu lo hará el 28. "Simplemente no están en Nueva York al mismo tiempo", dijo el portavoz de la Casa Blanca Tommy Vietor.

El estallido de ira del primer ministro sucede tras días de relativa calma retórica después de que su ministro de Defensa, Ehud Barak – principal valedor junto a Netanyahu de la retórica de “las líneas rojas”-, recibiera la visita la semana pasada del vicepresidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, James Winnefeld que viajó a Israel para apaciguar los ánimos tras la “bomba verbal” lanzada por su jefe directo, el general Martin Dempsey, quien afirmó días antes que Washington no sería cómplice de Israel en un ataque unilateral hacia Irán.

Poco después de las declaraciones de Benjamín Netanyahu, el secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta ha asegurado durante una entrevista en un programa de la cadena de televisión norteamericana CBS que Estados Unidos tendría “poco más de un año” para actuar si Irán decide fabricar una bomba atómica. “Sabemos en general lo que pretenden y por eso les seguimos muy de cerca”, ha comentado Panetta.

Miembros del ejecutivo de Netanyahu se han mostrado partidarios en repetidas ocasiones de efectuar un ataque preventivo contra las instalaciones nucleares del país gobernado por Mahmud Ahmadineyad, “si no queda más remedio”. Sin embargo, según expertos en estrategia militar, Israel no contaría, sin la ayuda norteamericana, con los suficientes aviones cisterna para repostar en vuelo -hay unos 1.400 kilómetros de distancia entre Israel e Irán- ni con los misiles antibúnker GBU necesarios para bombardear las instalaciones nucleares iraníes de enriquecimiento de uranio como la de Fordo, excavada a varias decenas de metros bajo tierra.