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La policía busca pistas en la casa de la familia británica asesinada en Francia

Las investigaciones se centran en una empresa familiar relacionada con la Defensa

La policía vigila la casa de la familia asesinada en Francia en Claygate (Inglaterra).
La policía vigila la casa de la familia asesinada en Francia en Claygate (Inglaterra). AFP

Los habitantes de la localidad de Claygate, rincón acomodado y habitualmente muy tranquilo del sur de Inglaterra, han venido acostumbrándose a una notoria presencia policial desde la matanza, la semana pasada en los Alpes franceses, de tres de sus vecinos, todos ellos miembros de la misma familia. La irrupción de un grupo de artificieros del Ejército en la que fuera vivienda de los Al Hilli, y la consiguiente evacuación de las casas de la zona, ha supuesto hoy, sin embargo, toda una conmoción para la comunidad. Los militares no hallaron los explosivos que supuestamente buscaban en el recinto. La participación de agentes de la gendarmería francesa en la operación confirma que el grueso de las investigaciones se ha trasladado a Reino Unido y se centra en las circunstancias familiares y laborales de Saad Al Hilli, un ingeniero aeroespacial británico de origen iraquí y 50 años que tenía su negocio en la industria de la defensa.

En el domicilio han sido localizados una serie de “artículos” que sugerían el rastro de “sustancias peligrosas”. Por esta razón, la policía ha justificado la presencia de los expertos en explosivos a lo largo de dos horas. Concluida su misión de forma infructuosa, las fuerzas del orden han levantado el cordón alrededor de la zona y han permitido a los vecinos regresar a sus viviendas, aunque han mantenido en la calle una carpa donde se centralizan las órdenes y se depositan las pruebas halladas. La policía ha intentado también abrir la caja fuerte del domicilio. Por otra parte, los investigadores creen que fue utilizada una sola arma en la matanza de los Alpes franceses, según la agencia Afp. Los residentes de este pueblo del condado de Surrey (a unos 30 kilómetros de Londres), que en los últimos días han seguido depositando flores, ositos de peluche y dedicatorias frente a la coqueta casita estilo Tudor de los Al Hilli, se preguntan ahora por las verdaderas actividades del padre de familia, arropadas por una idílica vida de zona residencial.

Exiliado en Reino Unido en los años setenta, completamente integrado en la sociedad británica, donde estableció una empresa de asesoría informática especializada en aeronáutica (Surrey Satellites Technology Limited, SSTL), casado con Iqbal (47 años), asesinada también en Chevaline, y padre de dos niñas que sobrevivieron a aquel ataque.La menor, Zeena, de 4 años y que resultó ilesa, fue trasladada el pasado fin de semana a territorio británico por unos parientes. La mayor, Zainab (7 años), que recibió graves heridas en la cabeza y un tiro en el hombro, ha salido del coma y su testimonio es una de las principales esperanzas de la policía para establecer las claves del caso.

Los agentes policiales no han encontrado sustancias explosivas en la vivienda

Las otras dos personas asesinadas presumiblemente por profesionales, según apunta el primer examen forense realizado en Francia, son la suegra de Al Hilli (sueca de origen iraní, de 74 años), y el ciclista francés Sylvain Mollier. Otro ciclista, de nacionalidad británica y exmiembro de la Royal Air Force, halló los cadáveres en esa zona boscosa de la Alta Saboya. “Una persona amable” y “un hombre de familia” son las dos definiciones sobre Saad Al Hilli más recurrentes en el barrio en el que llevaba residiendo en la última década. Pocos revelan conocer a fondo la naturaleza concreta de su empresa familiar, más allá de que su esposa Iqbal, odontóloga de formación, ejercía en la misma de secretaria.

El diario Daily Mail asegura que SSTL trabaja para el gigante europeo de la defensa European Aeronautic Defence and Space (EADS), con clientes rusos, chinos y el propio Foreign Office británico. Un ámbito complejo pero no sospechoso de actividades criminales. El dato no fue confirmado por la policía.