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El hermano pequeño del presidente dirige la represión del régimen sirio

Maher el Asad es el principal jefe militar ‘de facto’

“No se comporta como un ser humano”, afirma el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan

Maher el Asad manda la IV División del Ejército sirio.
Maher el Asad manda la IV División del Ejército sirio. EL PAÍS

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha ido desde hace meses endureciendo sus críticas sobre el régimen sirio, pero solo ha arremetido, nombrándole, contra uno de sus dirigentes: Maher el Asad, de 44 años, hermano pequeño del presidente Bachar el Asad.

“No se comporta como un ser humano”, afirmó Erdogan refiriéndose a su protagonismo en la represión de la rebelión que empezó en Siria hace cerca de 17 meses.

Si hay un personaje odiado en Siria por sus enemigos y temido por los leales al régimen ese es Maher el Asad, que manda la IV División del Ejército sirio, la mejor equipada. Con ella reconquistó Damasco en cuyos barrios del sur se infiltraron los rebeldes el 15 de julio.

Maher estudió empresariales en Damasco, pero después optó por una carrera militar como su hermano mayor Basel elegido por el padre, Hafez el Asad, para sucederle. Se mató en un accidente de coche en 1994 y por eso el heredero de la presidencia fue Bachar. El progenitor consideró, al parecer, que los modales de Maher eran demasiado brutales para que fuera jefe del Estado.

El pequeño de los Asad hizo una carrera fulgurante en el Ejército y en el partido hegemónico Baaz. Joshua Landis, investigador sobre Siria de la Universidad de Oklahoma, describe a Bachar como la “cara bonita” del régimen mientras Maher sería más bien el “poli malo”.

Desde que empezó la guerra civil esta mala reputación se acrecentó porque se sospecha que, de hecho, Maher es ahora la máxima autoridad castrense siria aunque su graduación sea la de general de brigada. Es por tanto el segundo hombre más poderoso del régimen sirio.

Su influencia se ha acrecentado desde que, el miércoles 18 de julio, murieron entre otros en un atentado en Damasco el ministro de Defensa, el general Daoud Rajha, y el general Assef Chawkat, cuñado de Maher.

Chawkat fue apartado del poder en 1999 tras una disputa con Maher que le disparó en el estómago porque discrepaban sobre el papel del entonces vicepresidente, Rifaat el Asad. El cuñado fue entonces trasladado a Francia para ser operado. Al poco tiempo de estallar la rebelión Bachar le recuperó para que le ayudase a aplastarla.

Otra disputa familiar enfrentó a Maher con su primo, Rami Majluf, el hombre de negocios de la familia, que en 2005 trasladó a Dubai parte de sus actividades para librarse del acoso de Maher.

Pese a ser de confesión alauí, el más joven de los hermanos de la familia presidencial está casado con Manal, una mujer suní, con la que tiene dos hijas. Majd Jadan, cuñada de Maher exiliada en EE UU, contó recientemente a la agencia Reuters una anécdota sabrosa sobre la educación de las niñas.

Maher preguntó a una de ellas, que se disponía a ir al colegio, qué iba a hacer ese día. “Romper cabezas”, le contestó la cría. “Ha enseñado incluso a sus hijas a ser brutales”, se indignó la cuñada al teléfono.

Más allá de las anécdotas Maher aparece involucrado en el asesinato, en 2005, del primer ministro libanés Rafik Hariri, según el informe elaborado, por encargo de la ONU, por el magistrado alemán Detlev Mehlis.

Mucho antes de que gran parte de la población siria se sublevase Maher ya se había estrenado como represor. Se encargó en 2008 de acabar con el motín de la cárcel siria de Saidnaya causando, según las fuentes, entre 25 y 170 muertos entre los reos.

Al margen de las víctimas de las ofensivas de su IV División hay ahora, detrás de las bambalinas del poder en Damasco, otra víctima política de Maher: el vicepresidente Faruk al Shara. Sin haber sido destituido hace meses que fue apartado tras llevar la contraria al pequeño de los Asad.