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El transfuguismo político tumba el Gobierno rumano

El Ejecutivo apenas ha logrado mantenerse dos meses en el cargo tras la caída de anterior por las protestas sociales.

Ungureanu, interviene ante el Parlamento en Bucarest.
Ungureanu, interviene ante el Parlamento en Bucarest. EFE

Una moción de censura presentada por la oposición socialdemócrata (PSD) y liberal (PNL) ha tumbado este viernes al Gobierno rumano de centroderecha por el transfuguismo de varios miembros de la coalición gubernamental, dos meses después de que el primer ministro, Mihai Razvan Ungureanu, fuera investido tras la dimisión del anterior Ejecutivo por las protestas contra las políticas de austeridad, que están ahogando a las familias rumanas. El jefe de Estado, Traian Basescu se ha visto obligado a proponer al líder del PSD, Victor Ponta, como el próximo premier, ante las amenazas de proceder a su suspensión y su recién mayoría parlamentaria, pero carente de legitimidad electoral.

Con 235 votos a favor, nueve de ellos diputados de los partidos minoritarios, 9 en contra y cuatro nulos en la votación secreta, la moción de censura ha provocado aplausos entre los opositores y llantos e ira por parte del Gobierno. ¨Si el grupo de las minorías no hubiera votado a favor, el Gobierno se habría mantenido en sus funciones; se trata de una victoria del transfuguismo político¨, ha explicado el ex primer ministro, Emil Boc, quien ha llegado a acusarles de ¨traiciòn¨.

Boc ha señalado que el Partido Demócrata Liberal (PDL) reconoce que la coalición gubernamental está rota y ha instado a la alianza opositora (USL), formada por PSD y PNL, a formar un nuevo Gobierno. ¨La moneda nacional se ha depreciado y se ha suspendido la reunión con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Les pedimos que de la misma manera que han causado la caída del Ejecutivo, creen un nuevo¨, ha afirmado.

Con el abandono del vicepresidente del PDL, Sorin Frunzaverde, el transfuguismo cobró las dimensiones de un verdadero fenómeno que ponía seriamente en tela de juicio la capacidad de la principal formación política en el Parlamento de seguir en el poder. Los analistas creen que la buena imagen de Ungureanu en el país balcánico, según los últimos sondeos, ha empujado a la oposición a negociar con otros diputados para derrocar el Gobierno.

¨Esto es una democracia y la entendemos como tal. He tenido el honor de conducir este Ejecutivo y me alegro de haber logrado en poco tiempo lo que debía para el país¨, ha declarado Ungureanu al salir del Parlamento en dirección al Palacio de Cotroceni, residencia del jefe de Estado. ¨En cuanto a lo personal, no he dicho mi última palabra”, ha añadido el todavía premier.

Tan sólo 78 días ha durado el flamante jefe del Gabinete a cargo del Gobierno pese a que las elecciones legislativas están previstas que se celebren el próximo noviembre. Precisamente, la caída de Ungureanu se produjo en plena visita de la delegación del FMI con el que alcanzó un acuerdo para un préstamo de 20.000 millones de euros en 2009.

El socialdemócrata Ponta se había mostrado dispuesto a asumir el nuevo Ejecutivo como nuevo primer ministro tras la caída de un segundo Gobierno o, incluso, con la convocatoria de las elecciones anticipadas. Irritado por las palabras de Ungureanu sobre las vacaciones pasadas por el líder del PSD en Dubái, Ponta ha atacado a primer ministro al calificarle de arrogante y seguir los pasos de la Securitate, policía política durante el régimen comunista. ¨Le agradezco por su preocupación personal, del Servicio de Información Exterior y el Gobierno por mis vacaciones¨, ha precisado.

El FMI había elevado esta semana a 2.000 millones de euros la cifra total disponible en caso de necesidad y había anunciado que se ha revisado a la baja el pronóstico de crecimiento económico de Rumanía para este año, hasta el 1,5-2%, a causa de la recesión anticipada en la zona euro y del deterioro de la situación en los mercados internacionales. Bucarest pretendía convencer a los expertos internacionales de que Rumania tiene suficiente margen para aumentar los salarios de los empleados públicos hasta el nivel del 2010, cuando se recortaron en un 25% y provocó un cataclismo de frustraciones por parte de los ciudadanos.

Estas protestas callejeras generaron violentas manifestaciones en febrero y que parecían calmarse con el nombramiento de Ungureanu, ex jefe de los servicios secretos externos. El aumento del IVA del 19% al 24%, la congelación de las pensiones y el sempiterno problema de la corrupción desembocaron en un malestar general, del que la coalición opositora ha intentado sacar rédito político.