Envenenado por amenazar con destapar la corrupción en China

El ciudadano británico asesinado supuestamente con cianuro iba a revelar un caso de evasión de capitales de la familia del dirigente comunista Bo Xilai

Bo Xilai, el pasado 9 de marzo.
Bo Xilai, el pasado 9 de marzo.LIU JIN / AFP

Neil Heywood, el hombre de negocios británico de 41 años que fue hallado muerto en un hotel de la ciudad de Chongqing (centro de China) el pasado 15 de noviembre, fue envenenado porque amenazó con desvelar el plan de Gu Kailai, esposa del entonces secretario del Partido Comunista Chino (PCCh) en esta municipalidad y miembro del Politburó del PCCh, Bo Xilai, para sacar del país una gran suma de dinero. Así lo aseguran dos fuentes anónimas que conocen la investigación que está llevando a cabo la policía, citadas por la agencia Reuters.

El Gobierno anunció la semana pasada que Bo, de 62 años, ha sido expulsado del Politburó, organismo integrado por 25 miembros, bajo sospecha de estar implicado en “graves violaciones de disciplina” y que Gu Kailai y uno de los empleados del matrimonio, Zhang Xiaojun, son “altamente sospechosos” del homicidio de Heywood. Pekín no explicó cómo murió el empresario británico.

Gu pidió a finales del año pasado a Heywood –quien era amigo de la familia desde hacía años- que le ayudara a sacar una gran cantidad de dinero fuera de China, y montó en cólera cuando éste, dado el tamaño de la transacción, le exigió una comisión mayor de la que esperaba, según las mismas fuentes. Estas afirman que no conocen los detalles de la posible fuga de capitales, pero dicen que si la operación hubiera salido a la luz habría puesto en peligro a Gu y a su ambicioso marido, que se perfilaba hasta que estalló el escándalo hace unas semanas como uno de los futuros integrantes del Comité Permanente del Politburó que saldrá del XVIII Congreso del PCCh que tendrá lugar este otoño. El comité tiene actualmente nueve miembros.

Gu acusó a Heywood de avaricioso y diseñó un plan para asesinarle, y, según ambas fuentes anónimas citadas por Reuters, fue envenenado con una bebida. La agencia relata que Heywood –que estaba casado con una ciudadana china y tenía dos hijos- mantenía una relación muy estrecha con Gu Kailai, pero no eran amantes.

“Heywood le dijo [a Gu Kailai] que si pensaba que estaba siendo demasiado avaricioso, que entonces no necesitaba mezclarse en el asunto y que no se llevaría un penique del dinero, pero también dijo que podría revelar el asunto (…) Después de que Gu Kailai supiera que Heywood no aceptaría seguir adelante, y que incluso se resistía con amenazas y que podría poner al descubierto este dinero de origen desconocido, se convirtió en un riesgo para Gu Kailai y Bo Xilai”, señala una de las fuentes. No está claro cómo podría haber ayudado Heywood a Gu a sacar el dinero de China, dado que Pekín controla de forma estricta los movimientos para transferir grandes sumas al extranjero.

Las sospechas de asesinato y corrupción han sacudido al PCCh, en un momento especialmente delicado: la transición de poder a una nueva generación de líderes, encabezados por el actual vicepresidente, Xi Jinping, y el viceprimer ministro Li Keqiang, que, según se prevé, pasarán a ser presidente y primer ministro, respectivamente, en marzo de 2013. De ahí que el actual jefe de Gobierno, Wen Jiabao, haya pedido de nuevo más esfuerzos para acabar con la corrupción, “la mayor amenaza para el gobierno del Partido Comunista Chino”, según ha escrito en un artículo publicado hoy Qiushi, una revista del partido. Wen insiste que son precisas más transparencia y reducción en la concentración de los poderes para lograr una mayor supervisión ciudadana.

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El periódico británico The Sunday Times publicó ayer que Heywood fue envenenado con cianuro potásico por orden de Bo Xilai. Según algunas versiones porque tenía una relación adúltera con su esposa y, según otras, porque había tenido una disputa económica con Gu para sacar del país activos por valor de 8.000 millones de yuanes (970 millones de euros).

La policía dijo inicialmente a la mujer de Heywood y a la embajada británica que el empresario había fallecido de una crisis cardíaca por un consumo excesivo de alcohol. Posteriormente, la embajada pidió a las autoridades chinas que abrieran una investigación. Estas lo hicieron, y la semana pasada anunciaron la destitución de Bo Xilai y acusaron a su esposa de homicidio.

Las diferencias entre Heywood y Gu siguieron un periodo durante el cual ella había volcado su confianza en el empresario británico tras distanciarse de su marido, un Bo Xilai ebrio de poder y ambición, siempre ocupado. “Bo y Gu Kailai no eran marido y mujer apropiados desde hacía años (…) Gu Kailai y Heywood tenían una relación personal profunda y ella se tomó muy a pecho la ruptura entre ambos”, afirma Wang Kang, un hombre de negocios de Chongqing, cercano al caso, según Reuters. “Su mentalidad fue ‘me has traicionado y me vengaré”.

El escándalo sobre la muerte de Heywood, que ha tomado tintes de novela policía, saltó en febrero, cuando el exjefe de policía de Bo Xilai en Chongqing, Wang Lijun, huyó al consulado de Estados Unidos en Chengdu (capital de la provincia de Sichuan) después de enfrentarse a Bo sobre la implicación de su esposa en el caso. Wang estuvo 24 horas en el consulado, de donde no salió hasta que llegó un llegó un equipo de investigadores del Gobierno central, que se lo llevaron a Pekín. Según otras informaciones, durante su estancia en la legación implicó directamente a Bo y a su esposa en la muerte del empresario, y los diplomáticos estadounidenses se lo trasladaron a los británicos.

La prensa china intenta evitar que el escándalo se propague y genere malestar social contra el partido. Los medios de comunicación estatales aseguran hoy que la purga de Bo Xilai “es una gran fortuna para el PCCh, para el país y para Chongqing, y encaja perfectamente en los deseos del partido y de la gente”. “La decisión (de destituirlo) fue inteligente y correcta, y la confianza en el Gobierno central bajo el liderazgo del camarada Hu Jintao (actual presidente) ha aumentado enormemente”. La prensa intenta trasladar una imagen de unidad del partido y ha insistido en que la expulsión de Bo Xilai “no tiene nada que ver” con luchas internas de poder.

Algunos seguidores de Bo Xilai afirman que todo es una campaña montada por sus enemigos para hundirle y acabar con la carrera política de un hombre carismático y polémico que se ganó muchos adeptos durante su época de alcalde en la ciudad costera de Dalian y con su campaña contra la criminalidad en Chongqing. Pero sus críticos se preguntan desde hace años si no acumuló tanta riqueza gracias a su capacidad para aprobar inversiones y hacer nombramientos políticos. También denuncian que su campaña contra la corrupción y las mafias en Chongqing estuvo plagada de abusos e ilegalidades y solo tuvo como finalidad impulsar su carrera. El Gobierno chino ha prometido una investigación detallada de lo ocurrido y ha insistido en que nadie está por encima de la ley.

 

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