Romney confirma su capacidad para aglutinar el voto conservador en EE UU

El empresario mormón acorrala definitivamente a su rival Rick Santorum

Romney en un acto electoral en Washington este miércoles.
Romney en un acto electoral en Washington este miércoles. ALEX WONG (AFP)

El exgobernador por Massachusetts Mitt Romney despejó el martes cualquier duda sobre su capacidad para aglutinar el voto conservador y para unir al Partido Republicano en torno a su candidatura. Logró tres contundentes victorias en las primarias que se celebraron en Wisconsin, Maryland y la capital federal, zonas demócratas en las que puede ganar terreno al presidente, Barack Obama, entre los votantes independientes. Con las miras puestas en las presidenciales de noviembre, su equipo electoral ha comenzado a explicar que lo importante ya no es si podrá asegurarse la nominación, sino cuándo lo hará.

“La respuesta que el presidente Obama le ha dado a la crisis es más gasto, más deuda y un Gobierno aún mayor”, dijo Romney en Washington. El tono era claro: el adversario para el empresario mormón es ya el presidente, no sus todavía contrincantes en las primarias republicanas. “Cuando su mandato acabe, Obama habrá acumulado casi tanta deuda pública como todos los presidentes previos juntos. Nunca hubo un presidente que gestionara un déficit de un billón de dólares”, añadió.

En Wisconsin, Romney ganó por un 4,9% de los votos. En Maryland, por el 20,9%. En Washington, capital federal, el nombre del exsenador Rick Santorum no estaba en las papeletas, porque se le pasó el plazo para inscribirse y Romney logró el 70,2% de los votos. Según las encuestas a pie de urna, el candidato atrajo el martes a la mayoría de grupos demográficos, incluidos los que se identifican como muy conservadores, cristianos evangélicos y simpatizantes del ultraconservador Tea Party. En Wisconsin, un 80% de los encuestados por la cadena de televisión CNN creen que Romney será quien se mida contra Obama en las presidenciales.

Delegados acumulados (según The New York Times)
Delegados acumulados (según The New York Times)MZ / El PAÍS

El diario The Wall Street Journal se refería a Romney como “el líder del Partido Republicano” en uno de sus titulares. Ese aire de inevitabilidad no ha hecho mella en Santorum, al menos en apariencia. El candidato prometió mantener su campaña a pesar de sus derrotas. “Tenemos tres semanas para ganar en Pensilvania”, dijo en un discurso el martes. En realidad, las próximas elecciones, el 24 de abril, se celebrarán también en Nueva York, Connecticut, Rhode Island y Delaware. Todos son Estados con más demócratas e independientes que conservadores, campo que suele favorecer a Romney.

Santorum se ha parapetado en Pensilvania porque en ese Estado está su hogar y porque lo representó en el Capitolio durante 16 años. Los analistas políticos coinciden en que es una apuesta arriesgada. En 2006 perdió la reelección allí por 18 puntos, el mayor margen de derrota para un senador en activo del que se tiene constancia. En las encuestas, Santorum ha pasado de disfrutar de 29 puntos de ventaja a tener seis. Romney se está centrando en pisarle los talones en el que es, supuestamente, su propio feudo, y ha organizado diversos actos electorales allí, consciente de que una derrota en su propia casa sería la estocada mortal para Santorum.

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La respuesta de Obama a la crisis económica es más gasto y más deuda Mitt Romney, candidato republicano

Seis delegados para Santorum

El resultado de Santorum el martes fue también pobre en lo que respecta a reparto de delegados. Consiguió solo seis, frente a los 83 de Romney. El empresario mormón atesora 652, según el recuento de Real Clear Politics. Son más de la mitad de los 1.144 que necesita para asegurarse la nominación para la convención nacional republicana, convocada en agosto en Tampa, Florida. Su equipo electoral prevé que llegue a esa cifra a finales de mayo o principios de junio, cuando Estados con un alto número de votantes y delegados, como California o Nueva Jersey, celebren primarias.

El Partido Republicano también ha asumido lo inevitable. Romney cuenta con valiosos apoyos en el Capitolio, como el presidente del Comité de Presupuestos de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. Y parece que el propio presidente da por sentado que en noviembre se medirá con él. En un discurso pronunciado en Washington, el martes, Obama criticó a Romney por apoyar una propuesta presupuestaria del congresista Ryan, que tachó de “darwinismo social”, por imponer duros recortes que afectarían, sobre todo, a las clases medias y a los ciudadanos más desfavorecidos.

El diario The Wall Street Journal ya llama a Romney  líder del Partido Republicano

“Así es la plataforma que lidera su partido. Es con eso con lo que se presentan”, dijo Obama. “Uno de mis posibles oponentes, el gobernador Romney, ha dicho que espera que una versión similar de ese plan, presentado el año pasado, se apruebe por ley de forma inmediata si toma posesión de la presidencia. Ha dicho que apoya en gran medida ese presupuesto e incluso lo ha calificado de maravilloso, que es algo que no se oye mucho de un presupuesto”. Obama está ya en modo de campaña, y después de las primarias recientes, tiene sus miras puestas en el candidato al que ya se considera inevitable.

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