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Los responsables de la tragedia

El informe del Consejo de Europa sobre la tragedia de la lancha de refugiados apunta hacia una culpabilidad colectiva

Una patera de 200 refugiados llega a Lampedusa, en abril de 2011. Ampliar foto
Una patera de 200 refugiados llega a Lampedusa, en abril de 2011. AFP

El informe de la tragedia responsabiliza a fallos colectivos de las muertes "evitables" de 63 refugiados libios en marzo del año pasado. 

Las autoridades libias:

La amenaza del depuesto líder libio, Muamar el Gadafi, de provocar una “ola sin precedentes de emigración irregular hacia el sur de Europa” como respuesta a los ataques de la OTAN convirtió al pueblo libio en víctima de un juego político. Trípoli, además, no logró organizar un rescate, según el informe, que añade que “incluso en tiempos de guerra, el Estado es responsable de la seguridad de los civiles, tanto en mar como en tierra. Libia, por lo tanto, no puede ser absuelta de toda la responsabilidad”.

Los traficantes:

Las personas que organizaron el viaje arrebataron todas las provisiones que llevaban consigo los emigrantes para lograr más espacio –y así más pasajeros y beneficios-, recuerdan los supervivientes de la tragedia. “Los traficantes no tuvieron en cuenta las vidas que transportaban en su nave. Para ganar más dinero sobrecargaron la embarcación, quitaron agua y alimentos, no suministraron suficiente combustible ni medios para comunicarse en caso de emergencia”, asegura el informe.

La guardia costera italiana:

El centro que coordina los rescates marítimos en Roma realizó las llamadas de emergencia, pero cuando el barco, a la deriva, entró en aguas dentro de la zona de búsqueda y rescate de Libia, los italianos ya no intentaron organizar un rescate. El informe dice que, ya que Trípoli se encontraba en guerra, y por ello no podía llevar a cabo sus obligaciones de rescate, Italia debía haber ayudado directamente a los refugiados. “El barco en apuros fue abandonado flotando en un vacío de responsabilidad”, explica el documento.

La OTAN:

La organización militar dirigía operaciones en Libia en el momento del incidente y al menos uno de sus buques se encontraba cerca del barco de los emigrantes. “La OTAN declaró la zona bajo su control militar, pero fracasó a la hora de reaccionar a las llamadas de auxilio enviadas desde el centro de rescate en Roma”, señala el informe, que reprocha a la organización sus “contradictorias” respuestas a preguntas clave sobre su pasividad y por no cooperar plenamente con la investigación del Consejo.

Embarcaciones individuales:

Dos buques de guerra estaban lo suficientemente cerca del barco de los refugiados libios: el Méndez Núñez (español pero bajo de la OTAN en el momento de la tragedia) y el Borsini (de bandera italiana). Ambas embarcaciones recibieron los mensajes de auxilio emitidos desde Roma, pero ninguno prestó ayuda. “Los países de las banderas de los dos barcos no rescataron a los náufragos, aunque sus navíos se encontraban cerca”, dice el informe. También se encontraba en los alrededores en carguero chipriota Sea Cheetah.

Barcos de pesca comercial:

Varias barcas pesqueras en el Mediterráneo recibieron las señales de auxilio y, según los supervivientes, dos embarcaciones (una italiana y una tunecina) incluso llegaron a establecer contacto directo con los náufragos. Pero ninguno intentó un rescate ni alertó la guardia costera. Muchos capitanes se han vuelto recelosos a la hora de ayudar a emigrantes debido a las políticas europeas de inmigración irregular, señala el informe y añade que “si hubieran acudido al rescate se habrían salvado muchas vidas”.

La ONU y la comunidad internacional:

Libia siempre ha sido un punto de salida importante de emigrantes hacia Europa y el informe concluye que, cuando la OTAN inició en marzo de 2011 la Operación Protector Unificado contra el régimen de Gadafi, se debería haber contado con un plan frente a la inevitable avalancha de emigración irregular. El informe cita a un alto cargo de la marina italiana: “Antes de empezar una guerra, tienes que saber dónde guardarás a los prisioneros, dónde depositarás a los muertos y qué harás con los refugiados”. El informe sugiere que la última parte de la pregunta nunca se contempló de manera apropiada, lo que ha tenido consecuencias fatales.