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Tres elecciones regionales antes de las federales

Algunos medios alemanes informaban ayer de que a Angela Merkel no le ha gustado el desplante del presidente francés, Nicolas Sarkozy, que renunció esta semana a su ayuda para la campaña electoral para su reelección. Se lo había pedido a principios de año, en lo que algunos interpretaron como un paso hacia la integración política europea. El miércoles, Sarkozy dijo en una entrevista que “la campaña es cosa de franceses”. A pesar de las informaciones de ayer, esta nueva muestra de la rampante derechización de Sarkozy ante los comicios puede resultar un alivio doble para la jefa del Gobierno alemán. Primero, porque le permitirá no tener que colaborar en una campaña que se le está quedando bastante a la derecha. Segundo, porque ya tiene mucho trabajo que hacer en Alemania. 2012 iba a ser un año sin citas electorales, que le iba a permitir a Merkel concentrarse en la política europea. Los próximos meses serán cruciales para la aprobación del fondo permanente de estabilidad, que necesita el apoyo de los socialdemócratas. Como contrapartida, estos exigen la introducción del impuesto a las transacciones económicas en Europa, una petición que contraría a los socios liberales en el Gobierno de Merkel. La democristiana podría dedicar algún rato libre a apoyar a Sarkozy y pasear con él por la costa.

Pero la disolución del Parlamento regional de Renania del Norte-Westfalia obligará a la tercera cita electoral de este año. La semana que viene se celebrarán elecciones en el pequeño land de Sarre y en mayo, en el algo más importante de Schleswig-Holstein, al norte del país. Estas nuevas citas en la agenda política alemana demandarán su atención hasta la cita europea del 25 de mayo en el Bundestag. Pese a lo inesperado de la cita y las adversas encuestas de Renania del Norte-Westfalia, la región más poblada de Alemania, a Merkel le conviene más una derrota este año que estrellarse unos pocos meses antes de las elecciones federales de septiembre de 2013. Se trata de un land tradicionalmente socialdemócrata. La CDU lo gobernó entre 2005 y 2010, pero su pérdida ya ha sido digerida por militantes y votantes democristianos.