Crisis en Afganistán

El presidente de EE UU promete castigar la matanza de civiles en Afganistán

El secretario de Defensa, Leon Panetta, dice que los fiscales podrían pedir la pena de muerte Los insurgentes atacan a una delegación del Gobierno afgano en un homenaje a las víctimas

Manifestación de protesta contra la matanza del domingo, en Jalalabad.
Manifestación de protesta contra la matanza del domingo, en Jalalabad.Noorullah Shirzada (AFP)

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha prometido hoy investigar exhaustivamente y castigar “con toda la fuerza de la ley” la matanza de 16 civiles, nueve de ellos niños, a manos de un sargento norteamericano, ocurrida en la provincia afgana de Kandahar el domingo de madrugada. “La matanza de civiles inocentes es algo atroz e inaceptable. No define cómo somos como país, y no representa a nuestras fuerzas armadas”, dijo este martes Obama en una conferencia de prensa en la Casa Blanca. “Le puedo asegurar a la ciudadanía norteamericana y a la ciudadanía afgana que investigaremos los hechos, hasta adonde estos nos conduzcan, y que nos aseguraremos de que todos los que se vieron implicados en ellos rinden cuentas con toda la fuerza de la ley”.

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En un intento de calmar los ánimos, el Secretario de Defensa norteamericano, Leon Panetta, visitó este miércoles el sur de Afganistán, una región en la que el domingo pasado un sargento del Ejército de Estados Unidos mató a 16 civiles, ocasionando una masacre que ha reavivando el antiamericanismo en el país. Los insurgentes le recibieron con dos ataques en la zona, que provocaron la muerte de al menos nueve civiles.

Procedente de Kirguistán, donde había aterrizado el martes, Panetta hizo una visita no anunciada a la base de Camp Bastion, en Helmand, provincia vecina a Kandahar, donde tuvo lugar la masacre. Allí se reunió con mandos de la OTAN, con soldados y con diversos líderes tribales afganos. En diversas conversaciones, reiteró la intención de la Casa Blanca de mantener el calendario de retirada previsto, pactado con la cúpula militar norteamericana.

“Es importante que nosotros, EE UU, Afganistán y las fuerzas de la OTAN, mantengamos la estrategia que nos hemos marcado”, dijo Panetta a los periodistas que le acompañaban. Todas las partes implicadas, dijo, “deben ponerle fin a esta guerra de forma responsable, acabando la misión en la que todos nos hemos embarcado”.

 El presidente Barack Obama ha ordenado que las tropas se replieguen antes del final de 2014, cuando se cumplirán 13 años del inicio de la guerra. Antes de septiembre se retirarán 33.000 soldados, de los 100.000 que EE UU tiene en la zona. El Pentágono aun no ha detallado el ritmo al que el resto de tropas seguirán regresando a partir de entonces.

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Según un acuerdo estratéågico firmado entre Washington y Kabul, el Ejército norteamericano tiene ahora la potestad de juzgar al sargento detenido por la matanza del domingo. Según avanzó Panetta en el vuelo de camino a Asia, los fiscales militares podrían pedir para él la pena de muerte, si se le declara mentalmente capacitado para ser sometido a juicio. En este momento, un equipo de investigaciones criminales del Ejército de Tierra está esclareciendo los hechos, el primer paso para abrir un consejo de guerra.

Panetta estará en Afganistán dos días, durante los cuales tiene previsto reunirse también con las autoridades afganas, y entre ellas, con el presidente Hamid Karzai. A su llegada a la provincia de Helmand, un artefacto explosivo colocado en una carretera causó la muerte de ocho civiles. En la cercana provincia de Kandahar, donde tuvo lugar la masacre, otra explosión dejó un muerto y dos heridos, todos miembros de los servicios de inteligencia afganos, según informa la agencia France Presse.

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