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Putin acusa a la oposición de planear protestas violentas

El gobernante se anticipa a posibles manifestaciones contra el fraude electoral. Un influyente bloguero llama a los ciudadanos a salir a la calle y permanecer acampados

Vladímir Putin, en un mitin en Moscú.
Vladímir Putin, en un mitin en Moscú. EFE

En un clima cada vez más crispado, el primer ministro ruso, Vladímir Putin, acusó ayer a la oposición de preparar un acto de violencia para culpar de él a las autoridades. En una reunión con su equipo electoral, el candidato favorito a la presidencia de Rusia se refirió a sus oponentes sin especificar y dijo que “verdaderamente quieren enfrentamientos y a eso van por todos los medios, están dispuestos incluso a sacrificar a alguien y acusar de ello a las autoridades”.

 “Conozco este método y esta táctica y hace ya 10 años que intentan emplearla, en primer lugar, en el extranjero”, afirmó, aludiendo aparentemente a sus oponentes exiliados, el más combativo de los cuales, Borís Berezovski, reside en Reino Unido. “Buscan una víctima sagrada entre personas distinguidas, ellos mismos matarán (…) y luego acusarán a las autoridades”, prosiguió Putin. “Ahí hay gente que es capaz de todo, lo digo sin exagerar. Espero que los que sinceramente quieren mejorar la situación en el país y hacen uso de su derecho a la crítica y a las manifestaciones no sucumban a ello, pero todos deben saberlo”, concluyó.

Putin, un veterano del KGB (los servicios de seguridad soviéticos), recurrió a una acusación preventiva con el aparente fin de señalar de antemano al eventual culpable si se produce algún brote de violencia tras la jornada electoral del 4 de marzo, lo que no está excluido. El abogado y bloguero Alexéi Navalni ha declarado en el canal de televisión Dozhd que está a favor de una “escalada” de protestas y del reparto de tiendas de campaña para que la gente permanezca en la calle. "Algún día la gente debe salir a la calle y no marcharse hasta que se cumplan sus reivindicaciones”, manifestó. “Habrá una escalada, llámela Maidán [el escenario de la Revolución Naranja en Kiev] o Tahrir”, dijo, y refiriéndose a la negativa de la alcaldía de Moscú de dar permiso a la oposición para manifestarse en el centro de la ciudad, afirmó que iban a salir a la calle de todas formas sin pedir ya autorización. “No hay ninguna autoridad”, afirmó. Según Navalni, después de las elecciones de diciembre”, en el parlamento hay unas “autoridades ilegítimas” y unos “usurpadores”. Medios de la oposición que no quisieron ser identificados calificaron de “provocación” y “prematura” la estrategia de repartir tiendas de campaña antes de las elecciones. “Las tiendas solo deben repartirse después si es que sale mucha gente a la calle”, señalaron. El miércoles por la noche policía detuvo en el centro de Moscú a varios activistas de Rosagit, una red impulsada por Navalni, que se disponían a repartir tiendas de campaña. Para la noche electoral del 4 al 5 de marzo, el partido gubernamental Rusia Unida ha exhortado a sus afiliados a celebrar la victoria en la plaza de la Revolución, en lo que parece un intento de ocupar el centro antes de que pueda hacerlo la oposición.

Si la oposición protesta esa noche en algún lugar no autorizado de Moscú podrían ocurrir sucesos parecidos a los que se dieron en Minsk, la capital de Bielorrusia, tras las elecciones presidenciales de diciembre de 2010, cuando miles de personas protestaron contra la proclamación de Alexandr Lukashenko como vencedor. El intento de asaltar un edificio oficial justificó entonces una brutal intervención de las fuerzas antidisturbios y el encarcelamiento y condena de varios de los líderes de la oposición.

“El camino de la violencia es el sueño de los radicales del entorno de Putin”, ha dicho el encarcelado Mijaíl Jodorkovski, el exjefe de la petrolera Yukos, en un artículo publicado en su página web. Jodorkovski ha rogado a la oposición que “excluya” las evoluciones radicales como el “asalto al Kremlin”. “Si los acontecimientos evolucionan así”, ha advertido, “se verá desacreditada la misma idea de protesta masiva y también la tecnología para obtener concesiones de las autoridades mediante una presión no violenta consecuente”.

Putin también acusó a sus oponentes de preparar pucherazos para tener después una base que les permita declarar ilegítimas las elecciones. “Se preparan para utilizar cualquier mecanismo que confirme que las elecciones han sido falsificadas”, dijo. Según el jefe del partido Yábloko, Serguéi Motrojin, Putin prepara él mismo el terreno para un pucherazo del que se acusará a la oposición. Ésta ni siquiera tiene posibilidades materiales para ello, dado que las papeletas son impresas por la Administración.