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La justicia francesa decomisa el tesoro de 'Teodorín' Obiang en París

La policía requisa objetos valorados en 40 millones de euros en una mansión de 5.000 metros cuadrados cerca del Arco del Triunfo.

Malabo protesta por la violación de la “misión diplomática” del hijo del presidente, que es ministro de Agricultura y delegado ante la UNESCO

El hijo del dictador ecuatoguineano Teodoro Obiang. Ampliar foto
El hijo del dictador ecuatoguineano Teodoro Obiang.

Los policías nunca habían visto nada igual. En el número 42 de la Avenida Foch, a 500 metros del Arco del Triunfo, descubrieron el palacio de las mil y una noches. 5.000 metros cuadrados divididos en seis pisos y 101 habitaciones llenas de muebles y objetos de lujo: un comedor con columnas de coral y 500 platos de colección, una mesa de cristal de 20 metros de largo, un dormitorio de 200 metros cuadrados, ropa de marca, joyas y vinos valorados en millones de euros, una sala de juego estilo Las Vegas, discoteca insonorizada con luces en el suelo e incluso una peluquería.

El dueño del tesoro es Teodoro Obiang Nguema hijo, más conocido como Teodorín para distinguirse de su padre, el dictador homónimo que gobierna Guinea Ecuatorial desde 1979. Teodorín, que se hacía llamar “excelencia” por los 30 miembros de su servidumbre, es ministro de Agricultura y Bosques de la ex colonia española.

El jueves, tras tres días de intenso trabajo, los agentes de la Oficina Central para la Represión de la Delincuencia Financiera se llevaron de su mansión parisiense, tasada en 500 millones de euros, tres contenedores con 200 metros cúbicos de objetos y bienes. Su valor total estimado por las autoridades financieras roza los 40 millones de euros.

La incautación fue ordenada por los dos jueces que investigan desde 2010 la denuncia que interpuso la ONG Transparency Internacional contra tres jefes de Estado africanos: el ecuatoguineano Teodoro Obiang Nguema, el ya difunto líder gabonés Omar Bongo y el congolés Denis Sassou-Nguesso.

Tras la redada en la residencia del ministro guineano, Malabo ha protestado ante París por lo que define como una “violación de un edificio cubierto por inmunidad diplomática”, aduciendo que Teodorín Obiang es el delegado permanente adjunto del país ante la UNESCO. Los abogados de la ONG han replicado que el delegado permanente apenas pisaba su casa parisina tres veces al año, y que “el precipitado cambio del estatuto de inmunidad solo revela la lógica de impunidad que reina en Guinea Ecuatorial”. El ministerio de Exteriores francés se ha limitado a indicar que la residencia está acogida al “derecho común”.

La lista de bienes incautados es digna de un jeque. En la casa, que fue decorada por un notorio interiorista brasileño, había joyas, relojes y ropa de diseño que Teodorín Obiang compró personalmente en 2009 en los mejores anticuarios, tiendas de lujo y casas de subastas de París, entre otras Pierre Bergé e Yves Saint Laurent. Los investigadores calculan que el hijo del presidente guineano desembolsó entonces más de 18 millones de euros, y lamentan no haber encontrado un cuadro de Degas Tres bailarinas antes del ejercicio, que Teodorín compró por 5,6 millones de euros.

Protesta formal en Guinea

M.M., París

El Gobierno guineano emitió el jueves una airada nota de protesta contra la requisición del inmueble parisiense, difundida por su abogado en Francia, Emmanuel Marsigny, en la que expresa su “total indignación” por la “ilegítima persecución de las autoridades francesas”, y afirma que el domicilio de Obiang “pertenece al Estado francés y es por tanto inviolable según la Convención de Viena”. Además, Malabo dice que el ministro “contesta firmemente las acusaciones infundadas de desvío de fondos públicos”, y pide a “las autoridades superiores”, léase el presidente de la República, que tome “decisiones conformes al derecho internacional”. Malabo “se reserva el derecho de reciprocidad si se consuma esta violación de los intereses del Estado de Guinea Ecuatorial”.

Entre lo requisado, hay un reloj Piaget Polo adornado con 498 diamantes (valorado en 598.000 euros), dos jarras de porcelana de 220.000 euros; una cómoda época Régence de 2,8 millones, tres jarrones con elefantes y rinocerontes del siglo XVIII (500.000 euros), además de un lote de 300 botellas de vino Petrus tasado en 2,1 millones, y otro de Romanée-Conti de 250.000 euros.

Los jueces consideran que Teodorín Obiang adquirió ese botín con fondos públicos estatales desviados ilegalmente. La pista principal fueron varias transferencias efectuadas por la empresa maderera guineana Somagui Forestal, que según la justicia francesa pertenece al ministro.

Según la ONG Foreign Policy, Obiang júnior completa el razonable salario de 3.300 euros mensuales que le paga su país cobrando millonarias comisiones a las empresas madereras extranjeras que explotan los bosques tropicales de Guinea. Según fuentes judiciales, una especie de “impuesto revolucionario” a la exportación.

Viviendo a caballo entre Estados Unidos, Brasil, Canarias y París, el hijo pródigo del dictador guineano, de 43 años y pelo liso, arrastra pésima reputación en su país y fuera de él por su palmaria arbitrariedad jurídica y su exagerada afición a las fiestas y al lujo más obsceno. Según ha contado uno de sus empleados franceses a la policía, “llevaba la misma vida en Francia, en Estados Unidos y en Brasil: alcohol, putas y coca”.

Las personas a su servicio definen a su excelencia como un jefe maltratador, que paga sin puntualidad y es notablemente caprichoso, hasta el punto de elegir el coche que utiliza cada día en función del color del traje que se pone. Un vecino ha contado que los mejores diseñadores de París visitaban la mansión de la avenida Foch para presentarle a domicilio sus nuevas colecciones.

Fuentes judiciales han confirmado que Obiang viajaba dos o tres veces al año desde Malabo a París con maletas llenas de billetes. Su gusto por el dinero líquido queda de manifiesto en un vídeo colgado en YouTube y grabado en Malabo en 2009, en el que el ministro anuncia créditos blandos a los agricultores sentado ante un imponente montón de francos cefa (la moneda guineana), mientras se aplaude a sí mismo.

No solo Francia persigue el ingente patrimonio amasado por el ministro. Obiang hijo ha sido objeto de investigaciones por reciclaje de dinero y corrupción en Estados Unidos, país al que llegó en 1991 para estudiar en la universidad Pepperdine de Malibu (California), y donde según la ONG Human Rights Watch “lleva una vida de playboy millonario”.

En octubre pasado, las autoridades decidieron incautarse de bienes muebles e inmuebles a su nombre por valor de 52 millones de euros: una suntuosa villa en Malibu valorada en 22 millones, un avión privado Gulfstream, varios coches de lujo y un guante blanco cubierto con cristales que perteneció a Michael Jackson. La policía francesa descubrió el año pasado un tránsito de 26 coches de lujo comprados en Estados Unidos y que Teodorín llevó hasta Malabo vía París.

La redada de la avenida Koch es la segunda que ordena la justicia francesa contra Teodorín Obiang. En octubre de 2011, la justicia se llevó once coches de lujo del garaje del edificio del distrito XVI, uno de los más chic de París. Entre otras joyas, había un Aston Martin rojo V8 V600 Le Mans (40 ejemplares en todo el mundo), un Rolls Royce Phantom coupé, Ferraris, Porsches y un Maserati MC12, del que solo se han construido 50.

El ministro de Agricultura y Bosques ha sonado durante años como posible sucesor del general Obiang, que gobierna Guinea Ecuatorial desde el golpe de Estado que en 1979 derrocó a su tío, el sangriento dictador Francisco Macías, quien acabó sus días fusilado.

El pequeño país, situado en África occidental y de apenas un millón de habitantes, se ha convertido en el tercer productor subsahariano de petróleo y gas desde que las grandes petroleras empezaron a explotar sus fondos marinos en los años noventa.

Buena parte de la población vive en la pobreza a pesar de que en los últimos tiempos Obiang ha puesto en marcha una impresionante política de grandes obras que ha cambiado el aspecto del país, tanto en la antigua isla de Fernando Poo (hoy Bioko) como en la zona continental.