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CRISIS POLÍTICA EN ALEMANIA

Gauck, exdisidente de la RDA, será presidente de Alemania

Los liberales fuerzan a Merkel a aceptar al candidato que el SPD y los verdes propusieron en 2010

Joachim Gauck, el pasado mes de octubre.
Joachim Gauck, el pasado mes de octubre. AFP

El teólogo protestante y activista de los derechos civiles de la Alemania del Este Joachim Gauck será presidente federal de Alemania. La Unión Demócrata Cristiana de la canciller Angela Merkel (CDU) ha aceptado al candidato defendido por sus socios liberales del FDP. Según se filtró durante la tarde del domingo de círculos cercanos al Gobierno, las negociaciones llegaron a momentos de fuerte tensión entre Merkel y los líderes del FDP. El independiente Gauck fue el candidato propuesto por la oposición de socialdemócratas (SPD) y Verdes en 2010, pero Merkel impuso entonces al también democristiano Christian Wulff (CDU), que tuvo serias dificultades para ganar la votación en la Asamblea Federal. Wulff dimitió el viernes, horas después de que la fiscalía pidiera la suspensión de su inmunidad para investigar un presunto delito de cohecho y trafico de influencias.

Pese a sus posiciones políticas más bien conservadoras, Gauck es un candidato espinoso para la CDU y para la canciller. En primer lugar, porque los democristianos se tienen que rendir al aspirante con quien el SPD y Los Verdes estuvieron a punto de humillar a Merkel hace menos de dos años. Wulff necesitó tres rondas de agónicas votaciones para alcanzar el puesto, con el consiguiente desgaste para una canciller. Por otra parte, la CDU es un partido predominantemente católico y occidental. Gauck, oriental y protestante lo mismo que Merkel, podría acelerar el distanciamiento de las bases conservadoras de la Alemania Occidental contrarias a la moderación política del actual Gobierno. La elección de Gauck, que saldrá adelante con el apoyo de Gobierno y oposición antes de treinta días, es un sapo que tanto Merkel como su CDU han tenido que tragarse para evitar males mayores en la coalición.

La Asamblea Federal -el órgano que elige al presidente, que en Alemania es un cargo con funciones representativas- está compuesta por la Cámara Baja parlamentaria (Bundestag) y representantes de los länder. Tras los reveses electorales de 2011, CDU y FDP suman una mayoría escuálida en la Asamblea. De modo que Merkel necesita el consenso con la oposición para no arriesgarse a perder la votación presidencial. Desde la deshonrosa salida de Wulff el viernes, SPD y Verdes han sugerido el regreso de Gauck y han tentado con ello a los liberales. Éstos, apaleados en las encuestas y ninguneados por sus socios de Gobierno, no han dejado pasar la oportunidad de imponerse -aunque sea por una vez- a las preferencias de la CDU y a la conveniencia de la canciller. Merkel tenía que cerrar el caso presidencial antes de la complicada semana de negociaciones griegas. Así se rinde ante los liberales tras unas conversaciones tan arduas que, según se comenta en círculos democristianos, estuvieron a punto de romper la coalición.

Gauck compareció en la noche del domingo en una conferencia de prensa junto a Merkel. Habló del “respeto y la simpatía” que le ha mostrado la canciller. Ella intentó explicar por qué es bueno hoy lo que era malo en 2010. Verdadera satisfacción se leía, en cambio, en el rostro del líder socialdemócrata Sigmar Gabriel, que echó mano del refranero alemán: “Bien está lo que bien acaba”.