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La gran transformación

Este es el lema de Davos este año. Estamos ante una gran transformación que obliga, según el presidente del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, a buscar nuevos modelos políticos, económicos y sociales, es decir, nuevas formas de poder, una organización del pluralismo, un crecimiento económico sostenible y sobre todo la creación de empleo. Todo suena como un organillo, como el resultado previsible de una ficha. Pero la frase que preside la reunión señala también en otra dirección: ‘La gran transformación’ es el título de una magna opera del pensamiento económico, publicada en 1944, cuando todavía Europa estaba en guerra, y que empieza con este párrafo de síntesis: “La civilización del siglo XIX se ha hundido. Este libro trata sobre los orígenes políticos y económicos de este acontecimiento, así como de la gran transformación que la ha provocado”.

La reunión de Davos que mañana empieza es la cuarta en crisis. Cada uno de los foros anteriores giraba el torno a la idea del mundo después de la crisis. Las palabras de Schwabb van en la misma previsible dirección. Pero el lema no. Va mucho más lejos. Nos sugiere que esta crisis ya no es tan solo un momento depresivo especialmente agudo y largo de un ciclo económico, sino una crisis de civilización, como la que diagnosticaba el austro-húngaro Karl Polanyi en su libro. Con su gran transformación se cayeron el patrón oro, el equilibrio de las potencias, el estado liberal y el mercado autoregulado, que habían regido el mundo durante los anteriores cien años. ¿Qué se caerá ahora? ¿El euro? ¿La hegemonía occidental y sobre todo estadounidense en el mundo? ¿La democracia parlamentaria? ¿El capitalismo financiero?

Los orígenes del cataclismo de los años 30, según Polanyi, radican en el proyecto utópico imaginado por el liberalismo económico: crear un sistema de mercado auto regulado, que dirige la suerte de los seres humanos y del medio natural por encima de estados y de gobiernos y convierte la tierra, el trabajo y la moneda en meras mercancías. ¿No nos dice nada esta tesis en el momento de la historia en que los mercados financieros se imponen a la política y a la democracia y dictan de nuevo la marcha del mundo occidental? ¿Habrá llegado hasta Davos, centro neurálgico de las ideologías que sustentan el sistema de mercado, esta negra visión trazada para los años 30?

Polanyi se sumerge en la investigación histórica y antropológica para probar que el sistema de mercado es una construcción reciente, que no ha existido en todas las épocas ni en todas las sociedades, muy al contrario de lo que una cierta filosofía pretende inculcarnos. Claro que han existido siempre operaciones regidas por las leyes de la oferta y de la demanda, pero tenían un papel secundario en la vida económica. La gran transformación de los años 30 descrita en su libro, y que culmina con la Segunda Guerra Mundial, significa el final de la época del mercado autoregulado y la aparición de economías de Estado primero y luego mixtas, cuya evolución se sostiene al menos durante cuatro décadas, hasta la llegada de Reagan y Thatcher al poder.

El primer Davos después de la crisis, en 2009, ofrecía el Foro como el balneario antituberculoso donde debía curarse en capitalismo. El segundo, en 2010, insistía en que había que repensar, rediseñar y reconstruir, en eco a la refundación del capitalismo imaginada por Sarkozy. El tercero, en 2011, ya anunciaba la necesidad de reglas compartidas para la nueva realidad, es decir, dudaba de la propia ideología del mercado. Esta cuarta edición, todavía en crisis, sin que sea vea la salida del túnel, se enuncia con el título histórico y dramático de Polanyi, que sugiere el final de la era en que el mercado financiero regía el destino del mundo y el inicio de una nueva era gobernada. ¿Quieren decir realmente esto los organizadores de Davos con el guiño intelectual a uno de los más audaces pensadores y analistas del capitalismo? Lo veremos los próximos días.

(Si el guiño es meramente una invitación a la lectura, también vale. El libro de Karl Polanyi. La Gran Transformación. Ediciones La Piqueta, 1989, es una lectura fascinante en estos días de crisis financiera, llena de paralelismos deslumbrantes entre dos momentos de la historia. Bastan unas pocas frases entre muchas para ver que lo que servía en el caso del patrón oro sirve exactamente para la Europa que intenta salvar al euro: “Los partidos socialistas se vieron obligados a abandonar el poder para que se pudiera ‘salvar la moneda’ (…) Se redujeron los servicios sociales y se intentó romper la resistencia de los sindicatos ante los reajustes de salarios (…) Era la moneda la que estaba amenazada y con idéntica regularidad la responsabilidad por ello se atribuía a los salarios excesivos y a los presupuestos desequilibrados (…) La organización bancaria está así en situación de obstaculizar cualquier medida en la esfera económica si con razón o sin ella esta medida le desagrada. Desde el punto de vista político, los gobiernos deben pedir la opinión de los banqueros sobre la moneda y sobre el crédito, pues son los únicos que pueden saber si una medida financiera pondrá o no en peligro los mercados financieros y de cambio”.)

Comentarios

El foro de Davos no es otra cosa que un eslabón más en la cadena de think tanks que se encargan de disfrazar de ideas interesantes para el futuro las decisiones que toman los que en realidad gobiernan el mundo a su antojo y beneficio. El grupo Bildelberg, la Trilateral, el Council of Foreing Relations y demás organizaciones de este tipo no son ONG's para el desarrollo precisamente, sino que representan los intereses de la cúspide de la pirámide mundial del poder real. No en vano está formado por representantes de las multinacionales más importantes de todos los ámbitos, militares, dueños de medios de comunicación, miembros de la realeza y políticos muy influyentes. Su objetivo común es un gobierno mundial, por supuesto autoritario, y para ello llevan trabajando abiertamente muchísimos años. No, ni se esconden ni están en la sombra, pues sus libros, opiniones y publicaciones son de sobras conocidos, así como la mayoría de sus componentes. Para algunos es muy evidente que la famosa "crisis" es una de sus herramientas de trabajo, un medio para conseguir sus fines. Ya se perciben de cerca sus métodos: empobrecimiento y desaparición de la clase media de los países desarrollados, por medio del trasvase descarado de dinero a los bancos y a las multinacionales más poderosas, haciendo desaparecer esa entelequia llamada "estado del bienestar", para sustituirla por el "estado del malestar", atenazamiento de la libertad en Internet, con la Sopa y otros pucheros, recorte de derechos y libertades en los países desarrollados, aumento espectacular del paro, sustitución de políticos por técnicos procedentes del mundo financiero voraz, como en Grecia e Italia, el FMI apuntillando economías de estados hasta hace poco prósperos, y un largo etc. La guinda la pondrán con la moneda única mundial, curiosamente anunciada por Mevdeiev para indicar que los rusos también están en el ajo, el chip implantado en humanos, ya en régimen voluntario "por tu seguridad, tonto", el aumento increíble de enfermedades modernas (ya dicen algunos médicos que una de cada cuatro personas sufrirá cáncer), y la amenaza de tercera guerra mundial, que por supuesto intenta disfrazar el pico del petróleo. Para más detalles pueden preguntarle al Sr. Cebrián, que también se reune con ellos. El capitalismo se reinventa a sí mismo en fascismo, como no puede ser de otra manera, puesto que es un sistema que tiene por métodos el genocidio y la explotación órganizados, pero que es autodestructivo en sí mismo, para los humanos y para el planeta. De todos nosotros depende evitar todo esto en este verdadero periodo histórico que nos toca vivir, para poder aspirar a un mundo nuevo pero en positivo. Pero para eso primero debemos tomar conciencia. Larga vida al ser humano.
La diferencia está en que el Estado supone hoy en día el 45% de la economía en Europa Occidental y el 40% en EE.UU. .mientras que en los años 30 suponía menos del 20%, y antes de la I Guerra Mundial alrededor de un 10%. Es decir que la economía sigue siendo mixta. Lo que sí se ha liberalizado, y con mucha más rapidez que en ningún otro momento de la historia gracias a la tecnología, es el flujo de capitales y los paraísos fiscales (en gran parte colonias del Estado de Gran Bretaña)
Cada vez cuesta más confiar en que saldremos de esta por el simple hecho de que siempre se sale, mal pero se sale. Ya va para cinco años de crisis aguda y empiezan a salirnos canas a todos. El peso de la penuria es cada vez mayor, incluso para los que, más o menos, libramos. Si la gran transformación pasa por convertir en oro el páramo actual, democráticamente hablando, bienvenida sea. Me temo que no será así, que será una huida hacia adelante, hacia menos democracia y más sumisión, hacia menos derechos y más deudas, o mejor, hacia más deudas por menos derechos. Me temo que la gran transformación se convertirá en una gran encerrona. Me temo, en fin, que vamos a peor, que iremos a peor y que no habrá nadie que nos saque del pozo en que nos encontramos. ¿Negativo? Lean el periódico, paseen por la calle, miren a la cara de la gente que sufre de verdad, y comprobarán que igual hasta me quedo corto. Porque una cosa es que tengamos que pagar nuestras deudas y otra que las deudas se conviertan en la excusa perfecta para instaurar el esclavismo.
¿Pero hay transformación posible sin pasar por encima de la mayoría? ¿Por la derecha o por la izquierda? La izquierda, la socialdemocracia o como quiera que se llame a quienes creemos que un mundo más libre, más justo y más solidario es posible, deja paso a la derecha, a la plaga neoliberal o a como quiera que se llame a quienes defienden viva lo mío y allá se las compongan los demás, pues eso que la primera deja paso a la segunda cuando se ve incapacitada para solucionar los problemas generados por la segunda. Pero ahora parece que ni la derecha encuentra salidas a tanta fuga. En Davos parece que buscarán sin solución de continuidad una solución a la falta de continuidad de la tradición de 'estosiempresearregla'. Cada vez bajamos más deprisa y el suelo queda más cerca, tanto que cada vez queda margen para maniobrar. Vamos a chocar y nadie lo podrá remediar, me parece. No quedan anillas. Y además, aunque quedaran, de qué servirían cuando el suelo está tan cerca. Negativo 'stoy. Ya vale por hoy. Y enero sin pasar. Y febrero, bisiesto, en consonancia con los tiempos, que piden trabajar más por lo mismo. Los males nunca vienen solos.
En tiempos de expansión, atemperar la excesiva velocidad, pero en tiempos de congelación mal remedio meterse en la nevera. Como cuando se anda por la montaña, si no quieres morir congelado, es preciso hacer ejercicio, mover las extremidades. La hipotermia económica no se combate con más hipotermia, ad maiorem déficit gloriam. Ya lo decía el otro día Paul Krugman, casi con las mismas palabras con las que ahora el FMI nos acucia.
SI hablamos tanto del problema de la Deuda Europea como el gran problema que hoy puede hundir a Europa, y dada la globalización de las finanzas, podría hundir a todo el mundo, es obvio que el 'modelo futuro' ha de ser sin Deudas Escandalosas, sino mínimas, deudas asumibles! El Estado debe regular hasta donde se puede gastar. 'No se puede gastar mas de lo que se gana', ya está escrito en la Biblia! Se requiere un mínimo de Estado, y un máximo de individuo; pero el Estado debe regular el gasto, y también hasta donde pueden arriesgar los individuos poderosos: bancos y grandes corporaciones! y debe evitar los monopolios con leyes antitrust, como en USA! y debe el Estado ayudar sólo a los REALMENTE débiles, que son pocos, no a los vagos y pseudo artistas y mangantes! Y nada mas debe hacer el Estado! Fuera de esto, que cada palo aguante su vela! que cada cual se gane el pan con el sudor de su frente! y mucha dureza contra el delito y la ilegalidad en general. Y no hay mas secreto! los atajos no existen! llevan a la ruina!
Dice el FMI que nones, que no cumpliremos, y Rajoy dice que sínes, que cumpliremos. ¿Se cumple lo que se quiere o lo que se puede? Montoro, uno de los primeros ex de Rajoy que conoceremos en el futuro, ya tuvo el otro día un lapsus en el que anticipaba la premonición de la entidad que dirige Lagarde. Y por lo demás, cuántas veces se ha equivocado el FMI en sus predicciones. Lo cierto es que aquí no acierta ni san Pedro. Y pese a ello, por qué siempre dudaremos de las previsiones que nos regalan los oídos y por qué nos creeremos a pies juntillas las que nos apuntillan. Se conoce que no solo yo estoy negativo.
Como bien dice Enrique, ¿se puede hablar de liberalismo cuando los estados controlan mas del 40% de la economía, fijan el precio del dinero y les tienes que pedir permiso hasta para acristalar la terraza de tu casa?¿Alguien ha pensado que si el Estado no gastara recurrentemente mas de lo que ingresa, no tendría que estar a merced del los prestamistas?¿Nadie recuerda que la creación de los gigantes bancarios "Too Big To Fall" se ha debido en no pocas ocasiones a la presión de los Estados, que continúa hoy, para que bancos "saneados" absorbieran a los menos saneados,por no decir quebrados, por aquello de "preservar el empleo", creando los "monstruos" de todos conocidos?
JAJAJAJAJAJAJA!! Buenos estamos si debemos pedir el consentimiento de los bancos para actuar! Pobre señor Schwab de algun modo esta despertando. Demasiado tarde. El como empresario hotelero es sin duda una persona exitosa. Ha sido capaz de concitar la atención de la gente para asistir a su espectáculo. Luego si sus recetas no funcionan, bueno, es que cualquier médico se equivoca cuando diagnostica, pero mucho mas cuando escriben una receta . Debiera hablar con los hacedores de la crisis. Esos pijos de Harvard que nunca aprendieron a jugar al dominó.