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La derecha mexicana busca al sucesor de Calderón para las presidenciales

Cordero pide a sus compañeros del PAN que no elijan a la más popular sino al mejor preparado

Se trata del primer debate entre precandidatos a la presidencia

Los tres aspirantes a la candidatura del PAN (de izquierda a derecha) Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota y Ernesto Cordero.
Los tres aspirantes a la candidatura del PAN (de izquierda a derecha) Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota y Ernesto Cordero.

El ex secretario de Hacienda mexicano Ernesto Cordero se ha presentado al primer debate entre los precandidatos del Partido de Acción Nacional (PAN) con la mirada puesta en Josefina Vázquez Mota, campeona panista en las encuestas. El dilema, según ha planteado este martes el que es señalado como el favorito del presidente de Felipe Calderón, estriba en elegir entre la improvisación o la preparación, la indecisión o la certeza, los buenos deseos o las acciones.

Vázquez Mota no ha respondido a ninguna de las alusiones, y ha preferido, con un tono tenso y la figura rígida, no salirse de su guion, en el que ha privilegiado su condición de mujer, su largo reinado como la mejor posicionada en los sondeos y la noción de que ella sí puede competir con el PRI.

Por su parte, Santiago Creel, el otro precandidato que busca ser el abanderado del PAN en las elecciones del uno de julio, ha quedado relegado a pesar de ser el único que ha planteado que hace falta corregir la estrategia anticrimen del presidente Calderón, uno de los temas que más reclaman los mexicanos. En esa asignatura, Cordero y Vázquez Mota han reiterado ideas ya vistas en este gobierno, como reforzar los cuerpos policiales o aumentar las penas de cárcel y recurrir a la cadena perpetua.

Cordero, que se ha mantenido sereno, ha reivindicado la herencia de 10 años de gobiernos panistas (cosa poco frecuente en un "calderonista", lejanos y enfrentados con la figura del ex presidente Vicente Fox). Y enarbolando un discurso que quiere regresar el orgullo a los blanquiazules, ha reclamado a Vázquez Mota el hecho de que como líder de los diputados de su partido no haya defendido en la tribuna ni al presidente Calderón ni a los miembros de su gabinete. Ha enfatizado además que ante el escenario económico adverso, de lo que se trata es de decidir entre alguien que ha sido “copiloto” del presidente Calderón en un proyecto nacional, o a uno de los "pasajeros".

Por ello, Cordero ha llamado a sus compañeros a no repetir el mismo error que se dio en el PRI, partido en el que que, según él, al seleccionar a Enrique Peña Nieto se "eligió la forma" en vez de un "candidato con sustancia". No se trata, ha dicho, de elegir "al más popular, sino a los que pueden ser los mejores gobernantes".

Desde su posición de ventaja en las encuestas, Vázquez Mota (que ha sido secretaria de Educación y del ministerio que atiende las políticas sociales, en el que también estuvo Cordero) ha advertido a sus correligionarios de que no se puede "permitir el retorno del autoritarismo, ni del populismo, ni del PRI ni del PRD". La precandidata ha dejado pasar todas las insinuaciones de Cordero, que solo en una ocasión la ha llamado por su nombre, para recordar que "aquí (en el debate, que en realidad no ha tenido interpelación o réplica alguna) no están los adversarios, esos ya están en la boleta electoral". "Yo sí le voy a ganar al PRI y al PRD, ha prometido.

Por su parte, Santiago Creel ha hecho un recuento de su experiencia como secretario de Gobernación en el sexenio de Fox, en el que se crearon políticas de transparencia, y su historia como promotor de las causas democráticas, desde las cuales precisamente llegó al PAN poco antes del año 2000. Creel ha sido el precandidato que mejor ha explicado cómo afrontaría el reto de la delincuencia y ha propuesto crear tanto un fiscal anticorrupción como una agencia anticrimen organizado.

Creel, Cordero y Vázquez Mota, que formalmente iniciaron la precampaña el 18 de diciembre, tendrán otro debate antes de que el 5 de febrero se sometan a la votación de los más de 1.700.000 panistas que elegirán candidato presidencial. Habrá una segunda elección el 19 de ese mismo mes si en la primera cita ninguno de los tres logra una ventaja de la mitad más uno de los votos emitidos, o al menos 37% del total de los sufragios y una ventaja de cinco puntos porcentuales sobre el segundo lugar.

Los precandidatos panistas habían llegado a este primera cita con una posición en las encuestas que no ha variado en los últimos meses. El sondeo más reciente, publicado el lunes por el periódico El Universal, señalaba que Josefina Vázquez Mota encabeza con 67% de las preferencias de militantes "activos" y 55% de los "adherentes" (se sabe que del total de panistas, poco más de 300.000 son "militantes" y el resto "adherentes"). Luego aparecen Santiago Creel con 13% de simpatías de "activos" y 24% de "adherentes", mientras Ernesto Cordero tuvo 16% en el renglón de los miembros "activos" del PAN consultados (más que Creel), pero apenas 18% de los "adherentes".

El PAN llegó al debate en una situación comprometida. La precampaña, que originalmente iba a ser en sí misma una ventaja, se ha convertido en un lastre para el partido en la presidencia de la República. Los panistas creyeron que el hecho de ser la única organización política que tendría competencia abierta y pública para elegir candidato, les daría un posicionamiento mediático frente a la coalición de izquierda y a la que se ha conformado en torno al Partido Revolucionario Institucional.

Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto, respectivamente, son desde diciembre los candidatos de facto de esas alianzas. A partir de la oscura y polémica ley electoral aprobada en 2007, los panistas, y la opinión pública en general, creía que López Obrador y Peña Nieto, al ser candidatos únicos, se guardarían en casa a la espera de la campaña presidencial en forma, que inicia a finales de marzo.

Además, López Obrador y Peña Nieto ni siquiera tendrían la exposición mediática de los anuncios publicitarios, pues como no compiten en una precampaña, la legislación prohíbe que se emitan en los medios electrónicos propaganda con su imagen o nombre (puede salir el nombre de su partido o de su movimiento, pero no los candidatos). Entonces, los panistas iban a ser los únicos en aparecer durante estas semanas en los medios masivos, tanto en anuncios como en la cobertura periodística de sus encuentros con la militancia.

Pero el Instituto Federal Electoral determinó que los precandidatos de la izquierda y del PRI pueden hacer mítines y concentraciones con sus correligionarios, cosa que han hecho en actos públicos que parecen, suenan, recuerdan cualquier campaña política salvo por el detalle de que Peña Nieto y López Obrador se cuidan de no llamar aún, directamente, a votar por ellos. Cosa que tienen prohibida por ley hasta que no comience la campaña. Kafkiana situación creada por los propios políticos que hoy.