Llegan a Barcelona los primeros supervivientes del naufragio

Los pasajeros relatan escenas parecidas a las de la película Titanic Los afectados tienen intención de denunciar a la naviera

Un grupo de catalanes, que viajaban en el crucero "Costa Concordia", son recibidos por familiares a su llegada al aeropuerto de El Prat de Barcelona
Un grupo de catalanes, que viajaban en el crucero "Costa Concordia", son recibidos por familiares a su llegada al aeropuerto de El Prat de BarcelonaEFE

Cansados, aturdidos y todavía asustados han llegado esta mañana al aeropuerto de Barcelona los primeros supervivientes españoles del naufragio del crucero Costa Concordia. Los pasajeros han relatado una secuencia de acontecimientos que recuerda mucho a la de la película Titanic: poca información, cortes de luz, golpes bruscos, el enorme barco varándose a uno y otro lado, ruido de platos rotos... Y por fin la salida del buque a bordo de botes salvavidas que no siempre funcionaron como debía, por la falta de uso, según los testimonios, que como en el naufragio más famoso de la historia, también pasaron mucho frío. Algunos de los afectados han explicado que están comenzando a agruparse con la intención de presentar una denuncia conjunta contra la compañía naviera. De forma improvisada, en el mismo aeropuerto, los afectados han confeccionado un listado con los nombres, DNI y teléfonos y mails de contacto.

La cincuentena de supervivientes son de Barcelona y Palma de Mallorca y han volado desde Roma, en un avión de Alitalia. Los pasajeros, que han llegado con la misma ropa que llevaban en el momento del accidente, fueron trasladados anoche a Roma en autocar desde la isla de Giglio, han explicado. El vuelo ha llegado a las 10.30 horas, veinte minutos antes de lo previsto, lo que ha hecho que a la mayoría de pasajeros no les haya recibido ningún familiar.

Los afectados tienen la intención de presentar una denuncia conjunta contra la compañía naviera

Entre los pasajeros que han llegado se encontraba José Peña, que viajaba el crucero junto a un grupo de amigos de Palma de Mallorca. Peña fue de los pasajeros que se lanzó al agua debido a la falta de botes salvavidas, ha asegurado. “Había estado ahorrando tres meses para ir en este crucero, saltamos al ver que no quedaban botes y fuimos hasta la isla nadando”, ha dicho. Peña y sus amigos lo han pasado muy mal al no conocer el paradero de los demás pero se han reencontrado en Roma. Del relato de Peña y otros testimonios se desprende que la falta de botes se debió a que algunos zarparon del barco sin que se ocupara toda su capacidad.

María José Blanco, de Berga (Barcelona) ha explicado como se encontraba en su camarote en el momento de los hechos y cómo la desconcertó el hecho de que la mar estuviera en calma. No fue hasta que su marido regresó de cenar, cuando se dieron cuenta de la magnitud de la tragedia y fueron avisados por megafonía de que se pusieran el chaleco y subieran a la cuarta cubierta. Blanco ha relatado como la situación fue muy distinta entre los pasajeros de uno y otro lado del barco, debido a la situación de inclinación en la que quedó. Los pasajeros del lado opuesto al suyo, ha explicado a Catalunya Ràdio, se vieron afectados por el desbordamiento de la piscina, que provocó que la gente resbalara.

Otra de las incidencias que se han vivido en el aeropuerto la protagoniza un matrimonio de Santander, que tiene del coche aparcado en El Prat pero sus llaves quedaron en el camarote del barco. Tendrán que esperar a que un familiar se las envíe a Barcelona por mensajero. Como el resto de los afectados, el matrimonio que forman Purificación Balbás y Alfredo Herrero han llegado a Barcelona todavía con la ropa que llevaban hace dos días a la hora de la cena. Y “sin documentación, teléfono ni nada”.

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