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Rusia rechaza la imposición de un embargo de armas contra Siria

El ministro de Exteriores ruso afirma que grupos armados provocan a las autoridades

Turquía se abre a "cualquier escenario" para resolver la crisis

Manifestantes prorégimen en las calles de Damasco.
Manifestantes prorégimen en las calles de Damasco. AFP

Rusia se mantiene en su postura frente la presión de la comunidad internacional contra el régimen sirio y rechaza la imposición de un embargo de armas. El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha calificado esta medida de "bastante deshonesta" y ha sugerido que afectaría al arsenal del Gobierno de Bachar el Asad, pero no al de los opositores. Turquía, por su parte, instalada en una línea dura frente a la represión del régimen, ha afirmado que no quiere una intervención militar en suelo sirio, pero ha aclarado que está preparada para "cualquier escenario".

"Sabemos como funcionó en Libia cuando el embargo solo fue ejecutado contra el Ejército, mientras la oposición seguía recibiendo armas, y países como Catar y Francia lo reconocían sin vergüenza", ha manifestado Lavrov. El titular de Exteriores ruso ha afirmado que grupos armados dentro del país están amenazando a las autoridades y que no se puede esperar que estas "cierren los ojos".

Lavrov ha instado además a detener los ultimátums contra Damasco, en relación a las sanciones y críticas llegadas desde la Liga Árabe, y ha llamado de nuevo al diálogo entre las partes. Moscú ha frenado en el Consejo de Seguridad de la ONU la aprobación de un paquete de sanciones de castigo contra el régimen con similares argumentos.

Al otro lado del espectro de países con voz en la crisis siria, Turquía ha abierto la mano a "cualquier escenario" que pueda frenar la sangría. "Trabajaremos con todos los escenarios", ha señalado el ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu. "Si miles de personas huyen hacia nuestra frontera, será una situación diferente", ha explicado en relación con el posible establecimiento de una zona de seguridad para los refugiados víctimas del hostigamiento de las autoridades de Damasco.

Un informe de Naciones Unidas acusó ayer al régimen de El Asad de crímenes contra la humanidad como asesinatos, torturas, violaciones, excesivo uso de la fuerza, ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias y desapariciones. La ONU calcula que la represión ha acabado ya con la vida de más de 3.500 personas, entre ellas 256 niños.

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