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Los rebeldes libios ofrecen una amnistía al que entregue a Gadafi vivo o muerto

Los intensos enfrentamientos se extienden por toda la ciudad.- Un portavoz rebelde asegura que las fuerzas leales al dictador están bombardeando el centro de la capital, incluyendo el palacio presidencial que ayer tomaron los insurgentes

Rebeldes libios a bordo de una furgoneta pasan frente a un cadáver que flota en la orilla del mar.
Rebeldes libios a bordo de una furgoneta pasan frente a un cadáver que flota en la orilla del mar. PATRICK BAZ (AFP)

Nadie respirará tranquilo en Libia hasta que Muamar el Gadafi sea detenido. Por eso, el Consejo Nacional de Transición (CNT), que hace de Gobierno en funciones en el bando rebelde, ha ofrecido una amnistía a todo aquel que capture vivo o muerto al dictador libio, en paradero desconocido, mientras en Trípoli aún domina el sonido de los disparos por los intensos enfrentamientos entre los gadafistas y los insurgentes.

"El CNT anuncia que cualquiera del círculo próximo que mate a Gadafi o le capture, se le dará una amnistía o perdón por cualquier crimen que haya cometido", ha anunciado Abdel Jalil, presidente del Consejo, en una rueda de prensa. Según Jalil, un empresario de Bengasi, sede del CNT y bastión insurgente, ha ofrecido una recompensa de casi un millón de euros para quien consiga la captura del dictador.

Ningún rebelde respirará tranquilo hasta que Gadafi sea detenido

Un portavoz del CNT había dicho previamente que los rebeldes asumían que Gadafi se encontraba todavía en Libia, aunque no tenían idea dónde podía estar. "Creemos que está en Trípoli o cerca de Trípoli", ha asegurado el portavoz, Guma el Gamaty, a la BBC de Londres. "Tarde o temprano, lo vamos a encontrar, y espero que sea detenido vivo, así es como nos gustaría capturarlo. Porque si se resiste, morirá".

Según han informado los sublevados, los gadafistas han bombardeado varios barrios de la capital y su fortín, Bab el Azizia, que se encuentra bajo el control de los rebeldes. Las calles de la capital libia están desiertas, solo se ven milicianos y periodistas. Al menos, los 35 periodistas que permanecían atrapados y vigilados por los fieles a Gadafi en el lujoso hotel Rixos han sido liberados. Aunque los rebeldes aseguran controlar casi toda la ciudad, en muchas zonas todavía tienen lugar combates entre los sublevados y los seguidores del dictador libio. En diversos puntos de la ciudad se observan cortinas de humo, mientras en los distritos del sur se vive un intenso fuego cruzado debido a rumores que indican que Gadafi puede encontrarse escondido en la zona.

Mientras, confiados en la victoria definitiva los rebeldes libios se aprestan a iniciar una compleja y

larga transición mientras preparan el asalto a Sirte, ciudad natal del ilocalizable líder libio y último bastión que leal al antiguo régimen. Según Abdala Abu Arafa, uno de los portavoces castrenses de la oposición, las tropas avanzan desde el este y el oeste hacia Sirte y comienzan a concentrarse en la vecina localidad de Wadi al Ahmar, desde se donde preparan para un eventual asalto.

Llamamiento de Gadafi

Los gadafistas están respondiendo así a un llamamiento de su líder. La pasada madrugada, en sus primeras declaraciones desde que los sublevados tomaran el control de su residencia, Gadafi dijo estar dispuesto a "morir o vencer" en la lucha contra esta "agresión". Es más, el líder libio aseguró a una radio local que su retirada del cuartel general de Bab el Azizia es un "movimiento táctico" después de que su fortín tripolitano fuese alcanzado por 64 ataques aéreos de la OTAN, según afirmó. Poco después, en unas declaraciones divulgadas por la Al-Rai TV el mandatario pidió a todos los residentes de la capital que "barran" la ciudad de rebeldes. "Todos los libios deben estar presentes en Trípoli, hombres jóvenes, hombres de las tribus y mujeres deben barrer Trípoli de los traidores", dijo el líder libio, que aseguró además que se ha paseado por la capital de incógnito y que no ha sentido que esta estuviera "en peligro".

Tras las palabras de su líder, el portavoz del Gobierno libio, Musa Ibrahim, aseguraba que el régimen es capaz de resistir la ofensiva de los rebeldes durante "meses o años", según aseveró en una conversación telefónica con la televisión Al Urubá y Al Rai, prometiendo que las fuerzas de seguridad convertirán el país en un volcán de lava y fuego. Unas declaraciones en las que aprovechó para asegurar que unos 12.000 voluntarios tribales se dirigen en estos momentos hacia Trípoli para frenar el avance rebelde.

También la hija de Gadafi, Aisha, ha hecho un llamamiento a los libios a unirse contra al OTAN y a permanecer junto al líder libio ante la injerencia extranjera, en declaraciones a la cadena de televisión lealista Al Uruba. "Les digo a los libios que no teman a las fuerzas armadas. El líder está en lo cierto", ha afirmado. "Pido a los libios que estén unidos mano a mano contra la OTAN", ha añadido.

A pesar de que el conflicto está lejos de terminar, los insurgentes controlan casi todo Trípoli. Según un portavoz rebelde, ya han tomado el 95% del país. En mitad de esta guerra también de propaganda, jóvenes, mujeres y hombres se atrevieron el lunes a salir a las calles para abrazar la bandera de la Libia monárquica. Daban por hecho que Gadafi y sus 42 años de dictadura eran historia. La batalla por Trípoli ha dejado más de 400 muertos y al menos 2.000 heridos, según los rebeldes en declaraciones recogidas por la cadena panárabe Al Arabiya.

Rusia, sin embargo, advierte que el régimen libio aún se mantiene fuerte. El presidente ruso, Dmitri Medvédev, ha afirmado que, a pesar del éxito de los rebeldes en Trípoli, Gadafi mantiene cierta influencia y capacidad militar. "De momento, la situación sigue siendo la que era. De hecho, hay dualidad de poder" en Libia, ha subrayado el jefe del Kremlin, citado por la agencia Interfax.

Los rebeldes son más optimistas. Mientras el dirigente libio sigue en paradero desconocido, el Consejo Nacional de Transición sigue dando pasos para consolidar su legitimidad al frente de Libia. Este miércoles se ha reunido en Doha (Qatar) con representantes de los Gobiernos de EE UU, Reino Unido, Francia, Italia, Turquía y Qatar, para intentar conseguir fondos para recuperar la economía libia tras seis meses de conflicto. Además, el CNT ha sido invitado a participar en una reunión extraordinaria del Consejo de la Liga Árabe del próximo sábado.

Cae un símbolo

La mañana del lunes, la del tercer día de la batalla de Trípoli, comenzó con fuertes combates alrededor de la residencia de Gadafi y del hotel Rixos, de donde finalmente ayer pudieron salir varios periodistas internaciones invitados por el régimen que estaban enclaustrados en las instalaciones incapaces de salir por la violencia desatada en las calles. Incluso los leales a Gadafi dispararon, según portavoces de sus enemigos, con morteros y proyectiles de grueso calibre contra la Plaza Verde, escenario de alguno de los últimos discursos del autócrata. También los francotiradores hacían de las suyas.

Los acontecimientos trepidantes que se sucedieron durante toda la jornada apoyan la tesis de que el sátrapa libio no volverá a mandar en su país, por mucho que a un dictador tan brutal como imprevisible todavía pueda quedarle alguna carta en la manga. De hecho, a media tarde, minutos antes de que se apoderaran del cuartel general tripolitano de Bab el Aziza, camionetas con milicianos a bordo seguían marchando hacia la capital y no todos los focos de combate se habían apagado.

En la que sin duda era una de las imágenes que definieron las últimas jornadas, la cadena Al Yazira mostró a rebeldes peleando por derribar una de las esculturas favoritas del coronel Gadafi: un puño gigante aplastando un avión de combate estadounidense. El coronel Gadafi la hizo instalar en la fachada de uno de los edificios del complejo que fue bombardeado en 1986 por orden del expresidente Ronald Reagan, en un momento en que Libia era considerada como un Estado terrorista. El edificio derrumbado se convirtió en telón de fondo de Gadafi para los discursos más importantes, incluyendo sus desafíos a los rebeldes en el inicio de la sublevación.

Era imprescindible para los sublevados adueñarse de Bab el Azizia. Porque el impacto psicológico tiene que ser tremendo entre quienes todavía respaldan a Gadafi, pero tampoco conviene a los rebeldes libios dar todo por concluido. Con Gadafi nunca se sabe, y los impulsivos insurrectos han dado sobrados ejemplos de cantar victoria con facilidad asombrosa. Sin ir más lejos, con la anunciada detención de Saif al Islam, supuestamente arrestado el domingo, que apareció al día siguiente repartiendo abrazos a sus fieles en Trípoli. Fue un fiasco para el Consejo Nacional de Transición, ya reconocido por casi todos los países.

EEUU piensa en desbloquear 1.500 millones de dólares para rebeldes libios

Estados Unidos está trabajando para desbloquear en los próximos días entre 1.000 y 1.500 millones de dólares en bienes congelados al régimen de Muamar el Gadafi para entregárselos a los rebeldes libios, según ha informado la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

El dinero procedería de los alrededor de 30.000 millones en bienes libios que Estados Unidos congeló este año, solo una décima parte de los cuales, unos 3.000 millones, es dinero líquido.

La portavoz ha explicado a la prensa que Estados Unidos que está trabajando en el comité de sanciones de la ONU para conseguir su visto bueno a la liberación de los bienes congelados y que espera que "este proceso esté completado en los próximos días".

En este sentido, ha añadido que Washington confía en que el dinero se emplee de forma adecuada. "No habríamos dado este paso si no confiáramos en que el dinero llegará a la gente que lo necesita", ha aseverado.

Liberados los cuatro periodistas italianos secuestrados

Cuatro periodistas italianos secuestrados ayer en la capital libia, Trípoli, han sido liberados hoy. Se trata de Domenico Quirico, del diario La Stampa, Giuseppe Sarcina y Elisabetta Rosaspina, del Corriere della Sera y Claudio Monici, del periódico Avvenire.

Los cuatro enviados especiales italianos salieron por la mañana de Zauiya rumbo a Trípoli a bordo de un coche conducido por un chofer libio. Los cinco fueron parados en un puesto de control por un grupo de hombres armados y trasladados a un piso cercano. Desde ahí, Claudio Monici, periodista del diario cercano al Vaticano L'Avvenire, pudo llamar a su redacción para avisar del secuestro. "Estamos todos bien" añadió, para luego informar de la muerte del conductor del coche. Los cuatros rehenes fueron posteriormente trasladados a un apartamento en Trípoli.

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