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La pena de muerte sigue dividiendo a los británicos

La reinstauración de la pena capital y las retransmisiones en abierto de las carreras de Fórmula 1 son los asuntos que más peticiones han recibido para ser debatidos en el parlamento

Dos temas que no tienen nada en común dominan la puesta en marcha de un sistema por el que los británicos pueden pedir a través de Internet qué asuntos quieren que sean debatidos en el parlamento: la reinstauración o no de la pena de muerte y las retransmisiones en abierto de las carreras de Fórmula 1 son las cuestiones concretas que mayor número de peticiones han recibido y las que más apoyos tienen desde que el sistema se abrió hace una semana. Pero el tema más recurrente por número de peticiones, aunque no de firmas a favor, es del transporte y la seguridad vial.

Mientras el apoyo a que se vea gratis la Fórmula 1 es acaparador, con casi mil firmas apoyando una de las peticiones en ese sentido, la pena capital divide a los británicos. El número de peticiones sobre la pena de muerte es llamativamente alto -cerca de medio centenar de las más de 300 peticiones presentadas- y la inmensa mayoría son a favor de su reintroducción, o bien de forma genérica o bien para ciertos delitos, sobre todo los cometidos contra niños. Pero aunque las peticiones para mantener la prohibición de la pena capital son inferiores en número, tienen el apoyo de muchas más firmas.

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Algo más de 1.100 personas apoyan una de las peticiones a favor de la pena capital y menos de 100 la siguiente más apoyada. El resto apenas recogen un puñado de firmas. Pero más de 2.600 habían firmado ayer a media tarde una de las peticiones en contra de la reinstauración. Hacen falta 10.000 firmas para que el Parlamento esté obligado a tener en consideración una petición pública y decidir si la somete a debate o no.

Aunque entre las peticiones presentadas estos días no faltan las que piden un referéndum sobre la retirada del Reino Unido de la Unión Europea o para repeler la Convención Europea de Derechos Humanos, el tema que más parece preocupar a los británicos no tiene nada que ver ni con Europa, ni con los derechos humanos ni con la política: es el transporte y la seguridad vial.

Hay todo tipo de peticiones en ese sentido, relacionadas con ángulos de lo más diverso: la seguridad de los ciclistas, los aparcamientos nocturnos, el permiso de conducir por puntos, incrementar el límite de velocidad en las autopistas, la seguridad en las carreteras, vehículos comerciales en las áreas residenciales, transporte de mercancías en horas punta, contra los subsidios a los coches eléctricos, transporte público gratuito para los pobres y para los menores de 18 años, límites al precio de los billetes de tren, el carné de los motoristas, iluminación en las rotondas, elevar a 18 años la edad mínima para conducir, más controles a los vehículos extranjeros, y muchísimas, muchísimas más.

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Una mujer frente al Parlamento londinense
Una mujer frente al Parlamento londinenseDAN KITWOOD (GETTY IMAGES)

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