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Preguntas y respuestas sobre el techo de deuda de EE UU

La disputa política entre republicanos y demócratas pone de relieve la extensión de los problemas fiscales a ambos lados del Atlántico. -Consulta aquí las claves y los riesgos que afronta la primera potencia mundial

Los problemas de deuda pública no son coto privado de la Unión Europea. Al otro lado del Atlántico, la primera potencia económica del mundo, Estados Unidos, también se enfrenta a un escenario incierto y preocupante de forma creciente. Tradicionalmente se considera que los bonos soberanos de este país, como los alemanes, son valores refugio en época de turbulencias para los inversores, debido a las pocas probabilidades de que incurran en un impago. Pero esta circunstancia está empezando a cambiar. Las agencias de calificación de riesgos (Moody's, S&P y Fitch) han advertido de que podría perder su AAA (la máxima nota, una matrícula de honor que asegura que el país pagará en cualquier caso a sus acreedores). El motivo es que el país norteamericano ha llegado a su límite de endeudamiento, acordado en el Congreso, por lo que demócratas y republicanos han de ponerse de acuerdo para elevarlo si quieren hacer frente al vencimiento de las deudas pendientes. De lo contrario, el fantasma de la suspensión de pagos de la mayor economía del mundo se haría real.

¿Qué es el techo de endeudamiento?

Estados Unidos, a diferencia de la mayoría de países del mundo, no puede endeudarse ilimitadamente. El máximo al que puede ascender esa deuda tiene que aprobarse en el Congreso. A lo largo de los años se ha alcanzado repetidas veces, pero el partido republicano y el demócrata se han puesto de acuerdo para elevarlo, algo que en esta ocasión está siendo más complicado.

¿Cuándo se alcanzará el límite y a cuánto asciende?

El techo asciende a 14,29 billones de dólares y ya se ha alcanzado. Sucedió en mayo, pero existen mecanismos legales que han permitido aplicar una prórroga que se termina el dos de agosto. Es entonces cuando, de no llegar a un pacto, se produciría una situación "de consecuencias impredecibles", según palabras del presidente Barack Obama.

¿Por qué esta vez no llega el acuerdo?

El déficit público de Estados Unidos equivale en 2011 a un 11% de su Producto Interior Bruto (PIB). La economía se ha sustentado durante años en el consumo, y el mecanismo para seguir consumiendo ha sido seguir endeudándose. Pero ahora las cuentas empiezan a ser insostenibles. Ambos partidos coinciden en que hay que poner en marcha un plan que disminuya el déficit, pero no en el diseño de ese plan. No hay acuerdo sobre el techo de endeudamiento porque los republicanos exigen como condición un plan contra el déficit mucho más duro que el que ofrece Obama, sobre todo para las clases medias.

¿En qué divergen los planes contra el déficit de demócratas y republicanos?

Para reducir el déficit hay dos recetas: disminuir los gastos o aumentar los ingresos. O un poco de cada, que es lo que propone Obama. El presidente quiere recortar cuatro billones de dólares en los próximos 12 años. Para lograrlo, propone la reforma de algunos programas sociales como, por ejemplo, Medicare (sanidad para mayores de 65 años); pero también una reducción del presupuesto de Defensa que ascendería a 400.000 millones de dólares o la supresión de los beneficios fiscales para las rentas superiores a 250.000 dólares al año (una medida que instauró el anterior presidente, George W. Bush). El plan republicano, en cambio, no toca los impuestos y, de hecho, contempla extender las ayudas fiscales a los más ricos, que expiran a partir de 2013. Por el contrario, aspira a reducir 5,8 billones de dólares de déficit en 10 años poniendo todo el énfasis en los recortes, privatizando Medicare y eliminando subvenciones a la educación y el medio ambiente.

¿Qué podría pasar si no llegan a un acuerdo para elevar el techo de endeudamiento este mes?

Como decía Obama, las consecuencias son impredecibles. Pero si instituciones como el Banco Central Europeo han llegado a asegurar que el impago de un país pequeño como Grecia podría ser tan catastrófico como la caída de Lehman Brothers, es difícil medir el alcance que tendría una suspensión de pagos de Estados Unidos. China ya ha hecho más de un llamamiento al Gobierno norteamericano pidiendo "responsabilidad" hacia sus inversores. Por la cuenta que le tiene. El gigante asiático, con 1,15 billones de dólares (823.684 millones de euros) en bonos del Tesoro estadounidense, es su mayor acreedor.