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El PRI arrasa en México

Los resultados electorales potencian la candidatura de Peña Nieto a la presidencia

El PRI arrasa en México
EL PAÍS

El PRI arrasó ayer en México. Sus candidatos a gobernador en los tres Estados en los que se celebraron elecciones -Coahuila, Nayarit y Estado de México- lograron sepultar en votos a sus rivales. La victoria más relevante fue la del Estado de México, no solo por tratarse del más poblado de la República, sino porque supone un espaldarazo al gobernador saliente, Enrique Peña Nieto, virtual candidato priista a las elecciones presidenciales de 2012. Su sucesor, Eruviel Ávila, logró el 64% de los votos, muy lejos del 23% del candidato de la izquierda del PRD, Alejandro Encinas, y del raquítico 13% que obtuvo Luis Felipe Bravo Mena, candidato del PAN, el partido de derechas que sostiene al presidente Felipe Calderón.

A pesar de la contundencia de los resultados, los candidatos perdedores denunciaron irregularidades y juego sucio por parte del PRI. Alejandro Encinas llegó a anunciar recursos jurídicos y movilizaciones, lo que vino a resucitar el fantasma de 2006, cuando su jefe de filas, Andrés Manuel López Obrador, no aceptó su derrota frente a Felipe Calderón, protagonizó un plantón en el paseo de la Reforma y se autoproclamó "presidente legítimo". Desde entonces, López Obrador recorre el país en una especie de peregrinación para mantener viva la llama de su candidatura. Sin embargo, los resultados de ayer no le favorecen. No solo por ser quien designó a Alejandro Encinas -que ya fue candidato en 1993 y perdió- sino porque torpedeó cualquier posibilidad de acuerdo con el PAN para intentar frenar el avance del PRI. Una alianza que sí demostró su eficacia el año pasado al vencer en los Estados de Puebla, Oaxaca y Sinaloa.

Otro de los perdedores de ayer fue el presidente Felipe Calderón. Al igual que López Obrador -su contrincante en 2006-, fue él quien se encargó de designar personalmente al candidato de su partido. A pesar de su bajo perfil político, eligió a Luis Felipe Bravo Mena, su secretario particular durante los últimos años en la residencia oficial de Los Pinos. Curiosamente, al igual que Alejandro Encinas, Bravo Mena compitió -y perdió- en 1993 en estas mismas elecciones.

Si a la victoria del Estado de México se unen las que también cosecharon los candidatos del PRI en los Estados de Nayarit -Roberto Sandoval- y de Coahuila -Rubén Moreira-, las elecciones de ayer tienen pues un clarísimo ganador y dos perdedores rotundos. El PRI, hegemónico en México hasta las elecciones de 2000, sale de la contienda con un candidato a presidente de la República -Enrique Peña Nieto- muy reforzado. Por el contrario, el partido en el Gobierno no solo tiene que bregar con la situación de violencia extrema que vive el país, sino designar a un candidato con alguna posibilidad de frenar el avance del PRI. La izquierda del PRD no lo tiene mejor. A su división endémica hay que añadir la obsesión casi religiosa de López Obrador por optar de nuevo a la presidencia. Sus aspiraciones chocan frontalmente con las del actual jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, el candidato de la izquierda moderada.

Visto lo visto ayer, de aquí al primer domingo de julio de 2012 no habrá ni un día aburrido en la política mexicana.