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Los indignados griegos recuperan la plaza Sintagma

Miles de personas protestan en un ambiente pacífico contra el plan de ajuste y la actuación policial en los disturbios durante la huega.- El responsable del principal sindicato policial pide disculpas por la "actuación desproporcionada"

Miles de indignados han tomado esta noche la plaza Sintagma, en el centro de Atenas, para protestar pacíficamente por el plan de ajuste adoptado por el Parlamento y por la actuación policial en los disturbios de los últimos días. El abundante uso de gases lacrimógenos para dispersar al millar de encapuchados que reventaron las movilizaciones convocadas durante la huelga general, el martes y el miércoles, monopolizó el debate en los medios de comunicación y en la calle, pero también en el hemiciclo del Parlamento griego, que este jueves ha aprobado la ley de implementación del impopular plan de ajuste adoptado el miércoles. Atenas ha cumplido con su parte del trato, y se prepara para recibir los 12.000 millones de euros del quinto tramo del rescate acordado en mayo de 2010 por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional; el trámite parlamentario facilita también el escenario de una segunda operación de salvamento.

Jóvenes, jubilados, familias con niños, ciclistas, oficinistas y transeúntes, amén de los pacíficos y somnolientos perros callejeros, engrosaron a partir de las seis de la tarde las cada vez más menguadas filas del campamento de los indignados. Porque, aunque la denominación se reserve únicamente para el grupo surgido a imitación del movimiento 15-M español, indignados están la mayoría de los griegos por un futuro inmediato de asfixia económica. Lo que más les indignaba, no obstante, fue la actuación policial durante los violentos disturbios de los dos últimos días. Los del miércoles dejaron más de 700 heridos, un centenar largo de ellos hospitalizados por crisis respiratorias, aunque el caso más grave era el de un chico de 15 años con traumatismo craneoencefálico.

Imágenes de vídeos rodados con teléfonos móviles que muestran a los antidisturbios arrojando botes de humo al interior de la estación de metro de Sintagma, donde se había instalado un puesto de primeros auxilios, han exacerbado los ánimos de los ciudadanos. El responsable del principal sindicato policial ha pedido disculpas a la población por la "actuación desproporcionada" de los MAT, los antidisturbios. "Fue una vergüenza, una vergüenza absoluta", dijo el líder sindical.

Otras imágenes, difundidas por un canal de televisión, mostraban a un grupo de encapuchados en actitud de aparente cooperación con las brigadas antidisturbios. El ministro de Protección al Ciudadano, Jristos Paputsis, ha ordenado una investigación sobre el asunto, aunque fuentes de la policía se apresuraron a explicar que se trataba de sindicalistas de la empresa municipal de transportes de Atenas, bien embozados para resistir los gases, que habían sido hostigados por un grupúsculo de extrema derecha y buscaban la protección de los agentes. Una explicación demasiado rebuscada para las fuerzas políticas de oposición, que exigieron en la Cámara, durante el debate de la ley de aplicación del plan de ajuste, una depuración de responsabilidades inmediata.

Responsables del colegio de médicos y farmacéuticos de Grecia consideraron hoy altamente nocivas las abundantes cargas con gases de la policía. Manolis, un estudiante de enfermería que atendió a decenas de heridos en el puesto de emergencia del metro, tuvo que dejar de prestar socorro en dos ocasiones: "Me desmayé, perdí el conocimiento porque [dentro] no se podía respirar. Tuve que salir fuera, aunque el ambiente era casi tan irrespirable como en el interior", decía esta mañana en el dispensario del campamento de los indignados.

Muchos creen que el objetivo de los antidisturbios no eran los encapuchados, sino despejar la plaza de manifestantes y de paso distraer la atención internacional de la agria respuesta popular al programa de ajuste 2012-2015, que, según la oposición, abismará en la recesión a los griegos durante varias generaciones. "Es fácil echar las cuentas: todo lo que paguemos de más en impuestos, todas las prestaciones que nos recorten, los puestos de trabajo que se pierdan y los esfuerzos que hagamos no revertirán en riqueza para Grecia, solo servirán para pagar los intereses de la deuda. El plan de ajuste nos convierte en esclavos, prácticamente trabajaremos gratis", señalaba este jueves por la mañana en la plaza Sintagma Alexis, estudiante de Económicas. "Primero fue Argentina, luego Grecia, ¿quién será el próximo?".