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Los funcionarios se rebelan contra los recortes en Reino Unido

El conservador Cameron y el liberal demócrata Clegg afrontan su primera huelga en el sector público por la bajada de las pensiones.- Una treintena de detenidos junto a Downing Street.- Al menos un tercio de los colegios han cerrado

La Policía Metropolitana ha detenido a cerca de una treintena de manifestantes durante los violentos incidentes que se han vivido esta tarde en el centro de Londres durante la huelga de empleados del sector público en protesta por la reforma del sistema de pensiones. Decenas de miles de manifestantes han desfilado por Whitehall, la gran arteria que concentra las sedes de los grandes ministerios, en defensa de sus pensiones.

Maestros de escuela, profesores universitarios, empleados de los juzgados o trabajadores de la agencia que controla las fronteras británicas han ido a la huelga para intentar frenar una reforma que el Gobierno de conservadores y liberales-demócratas considera esencial y con la que pretenden retrasar la edad de jubilación y aumentar las contribuciones para las pensiones de los empleados públicos.

La manifestación del centro de Londres se ha desarrollado de forma pacífica hasta que, última hora, la policía ha cargado contra un pequeño grupo violento. Scotland Yard ha confirmado la detención de 26 personas y parece tener la situación controlada, al contrario de lo que ocurrió a finales del año pasado cuando los estudiantes se echaron a la calle en protesta por el aumento de las tasas universitarias.

La huelga ha tenido especial impacto en las escuelas de Inglaterra y Gales, aunque no ha afectado a las de Escocia. Más de 11.000 escuelas se han visto afectadas de una forma. Según las cifras facilitadas por el Gobierno, un total de 5.679 escuelas bajo el control de los ayuntamientos se han visto obligadas a cerrar y casi 5.000 han tenido que suspender algunas de sus actividades habituales por la falta de maestros.

La huelga no ha tenido gran éxito en Downing Street, donde tan solo cinco empleados han decidido ausentarse su puesto de trabajo. Pero los sindicatos aseguran que ha alcanzado tasas de seguimiento de entre el 85% y el 90% en el Departamento de Trabajo y Pensiones y en Hacienda.

La huelga es políticamente polémica. El Gobierno la considera injustificada. La oposición laborista acusa al ejecutivo de haber provocado a los sindicatos pero critica a estos por un paro que perjudica directamente a los ciudadanos y que desde la izquierda se ve de alguna forma como prematuro porque las conversaciones sobre la reforma de las pensiones públicas no están rotas y la opinión pública no está bien informada de la situación.