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La superiora de Calvo en Princeton defiende que el despido del profesor fue procedente

La doctora Nouzeilles, increpada en una visita a Barcelona, se limita a lamentar la muerte del docente español

Torció el gesto y miró al suelo cuando desde el público se le reclamaron explicaciones sobre el despido de Antonio Calvo, el profesor de lengua española que fue despedido de la universidad de Princeton (Nueva Jersey) el pasado abril y cuyo cuerpo fue hallado muerto al día siguiente en su apartamento de Manhattan. La doctora Nouzielles, superiora de Calvo, bajó la mirada pero no esclareció los motivos por los que despidió a su subordinado: se limitó a defender que este fue procedente porque respondió a unos motivos concretos que no pueden hacerse públicos. "Es una situación muy difícil, se ha dicho información incorrecta, falsa, imparcial sobre el asunto. Pero fue por unos motivos que no puedo revelar", respondió el pasado lunes en Barcelona, ciudad a la que acudió para moderar unas conferencias sobre fotografía.

Nouzielles, que habló sobre el asunto por primera vez desde que Calvo fue hallado muerto supuestamente por la depresión que le acarreó el despido de Princeton, también lamentó el trágico desenlace del episodio. "Comprendo a los familiares, amigos y lo siento por el dolor de los que le conocían", dijo. "Lo siento mucho pero este no es sitio para hablar sobre esos motivos".

Nueve posibles causas de despido

Según la normativa de Princeton, hay nueve posibles causas de despido: dar clases privadas -y cobrar por ellas- a los alumnos; nepotismo; relaciones sexuales consentidas con alumnos que estén bajo la supervisión directa o indirecta del profesor; acoso sexual; usos comerciales fraudulentos del nombre de la universidad; difusión de la información privada de los alumnos; mala praxis en tareas de investigación -como plagio-; alteración del orden público en el campus, y conflictos de interés en las investigaciones. La universidad no ha dicho en cuál de esos supuestos incurrió Calvo: la doctora Nouzeilles le envió una carta en la que le acusaba de "graves faltas" pero nunca se han especificado cuáles eran.

Calvo era profesor de español en esa prestigiosa universidad desde 2006. Ocupaba una plaza no fija, renovable cada cinco años, que debía renovarse a finales de este curso. En el proceso de revisión, sin embargo, fue acusado por algunos compañeros de su departamento de haber quebrantado las normas de la universidad. Nouzeilles, directora del departamento, le envió una carta en la que le notificaba su suspensión el 8 de abril. Le citó para defenderse de las acusaciones en una reunión el día 11 pero el ya exprofesor no acudió: se suicidó apuñalándose en el cuello y un brazo. La familia de asegura que tampoco ha recibido ninguna información oficial de Princeton sobre el despido de Calvo.