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Carter intenta relanzar en Pyongyang el debate sobre la desnuclearización de Corea del Norte

Las negociaciones están paralizadas desde 2009, cuando la ONU condenó el lanzamiento de un satélite norcoreano por considerar que se trataba de la prueba de un misil

El expresidente estadounidense Jimmy Carter y tres antiguos altos dirigentes europeos han llegado hoy a Pyongyang para intentar relanzar las moribundas negociaciones sobre el desmantelamiento del programa de armas atómicas norcoreano. La delegación prevé abordar también la crítica situación alimentaria que vive el país asiático, donde más de seis millones de personas -un cuarto de la población- necesitan urgentemente ayuda en forma de comida, debido al descenso de la producción local, las importaciones de alimentos y la cooperación internacional, según Naciones Unidas.

Carter y sus acompañantes -la ex presidenta irlandesa Mary Robinson, el ex presidente finlandés Martti Ahtisaari y la ex primera ministra noruega Gro Brundtland- no sabían aún al aterrizar en Pyongyang si serán recibidos por Kim Jong-il, aunque habían dicho previamente que, durante la visita de tres días de duración, esperan tener la oportunidad de reunirse con el líder norcoreano y con su hijo y previsto sucesor, Kim Jong-un.

Los cuatro ex mandatarios occidentales forman parte del grupo conocido como The Elders (Los Mayores), integrado por 12 figuras públicas mundiales de renombre, principalmente anteriores altos dirigentes, pero también activistas y defensores de los derechos humanos.

El viaje se produce en un momento en el que se han intensificado las gestiones para impulsar las negociaciones a seis bandas sobre la desnuclearización del Norte, en las que, además de Estados Unidos y Corea del Norte, participan Corea del Sur, China, Rusia y Japón.

Las conversaciones están paralizadas desde diciembre de 2008, aunque Pyongyang las abandonó formalmente en abril de 2009, después de que el Consejo de Seguridad de la ONU condenara el lanzamiento fallido de un satélite norcoreano a principios de ese mismo abril, que Occidente aseguró que era en realidad la prueba de un misil balístico intercontinental. El régimen de Kim Jong-il rechazó, al mismo tiempo, todos los acuerdos alcanzados anteriormente en las negociaciones multilaterales, expulsó a los inspectores nucleares de la ONU, y dijo que no volvería a participar en el foro y que reanudaría su programa de armas atómicas. El mes siguiente, realizó la segunda prueba nuclear de su historia, que provocó la ira internacional. La primera la efectuó en octubre de 2006. El año pasado, reveló que tiene un programa de enriquecimiento de uranio, que podría darle una nueva vía parar fabricar bombas nucleares.

"En un momento en el que el diálogo oficial con (Corea del Norte) parece estar paralizado, queremos ver de qué forma podemos ayudar a reducir las tensiones y contribuir a que las partes afronten los temas claves, incluida la desnuclearización", dijo Carter en un comunicado antes de volar a Pyongyang.

Las tensiones entre el Norte y el Sur alcanzaron el año pasado uno de los niveles más altos desde el fin de la guerra de Corea (1950-1953). En marzo, Seúl acusó a su vecino de torpedear y hundir una de sus corbetas, con un saldo de 46 marineros surcoreanos muertos -Pyongyang negó cualquier participación-, y, en noviembre, el Norte disparó sus baterías contra una isla surcoreana y mató a dos civiles y dos marines. Pyongyang acusó a Seúl de haber abierto fuego previamente contra sus aguas. La isla se encuentra en una zona marítima que se disputan los dos países.

Carter -presidente estadounidense entre 1977 y 1981, y Nobel de la Paz en 2002- intermedió en 1994 en un acuerdo que evitó una posible guerra entre Corea del Norte y Estados Unidos, a causa del programa atómico norcoreano. El lunes dijo en Pekín que en esta ocasión no iba a Pyongyang como enviado de nadie. "Los Mayores no están en posición de negociar, no somos mediadores. Vamos a aprender lo que podamos y compartir lo que encontremos con los líderes con los que tengamos contacto en el futuro", dijo.

Los esfuerzos diplomáticos para avanzar en la crisis nuclear se han acelerado en las últimas semanas. El representante chino en las negociaciones, Wu Dawei, ha llegado hoy a Seúl para tratar la crisis, mientras una delegación surcoreana ha viajado a Estados Unidos. El delegado norcoreano ha estado este mes en China, según algunas informaciones.

Pyongyang ha manifestado desde hace meses su interés en reanudar las conversaciones multilaterales, pero Estados Unidos y Corea del Sur han replicado que antes "debe mostrar una actitud responsable" por los dos ataques del año pasado y tiene que dar pasos concretos para renunciar a las armas atómicas. Pocos analistas políticos creen, sin embargo, que Kim Jong-il vaya a abandonar su programa nuclear, ya que lo considera su única baza disuasoria y última carta de negociación.

Carter y su grupo prevén discutir también sobre la crisis alimentaria crónica que sufre el Norte, debido a las pobres cosechas, la falta de inversión en agricultura y el aislamiento político. Según Naciones Unidas, 3,5 millones de personas se encuentran en una situación de hambre "muy vulnerable", y las condiciones van a empeorar debido a los recortes en la distribución gubernamental de alimentos, que ha pasado este año de 1.400 calorías al día por persona a 700 calorías. "Es una situación terrible y esperamos convencer a otros países para que alivien (la crisis), incluido Corea del Sur, que ha suspendido el suministro de productos alimentarios a los norcoreanos", afirmó Carter en Pekín. "Cuando hay sanciones contra todo un pueblo, quien más sufre es el pueblo y quien menos los líderes".