Bruselas respalda la decisión de Francia de cerrar temporalmente su frontera ferroviaria con Italia

París y Roma defienden sus posturas mientras tratan de minimizar el conflicto bilateral.- La llegada masiva de inmigrantes tunecinos pone a prueba sus relaciones

Bruselas ha dado hoy la razón a Francia en su decisión de cerrar ayer durante varias horas el tráfico ferroviario para evitar la entrada en su territorio de inmigrantes procedentes del norte de África. Según la Comisión Europea, que ha analizado esta mañana la medida, París tiene "el derecho" a cerrar su frontera temporalmente con Italia.

La decisión francesa enfureció ayer a las autoridades italianas, que desde que comenzó la ola de revueltas en el mundo árabe, ha tenido que hacer frente a la llegada de decenas de miles de inmigrantes africanos, especialmente en la isla de Lampedusa. Mientras, los Gobiernos de Roma y de París han tratado de minimizar el conflicto desencadenado ayer en el paso de Ventimiglia al tiempo que defendían sus posturas.

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La comisaria de Interior, Cecilia Malmström, ha avalado hoy la decisión de Francia: "Hemos recibido esta mañana una carta de las autoridades francesas que nos explican que (el corte de tráfico) se debió a una cuestión de orden público, que fue una interrupción temporal y única y que ahora el tráfico pasa normalmente", ha explicado Malmström en rueda de prensa. De acuerdo con esta información, ha proseguido la comisaria de Interior, las autoridades francesas no habrían vulnerado el código de fronteras del espacio Schengen. "Aparentemente, tenían derecho a hacer esto", ha resaltado. Francia asegura que se trató de una "medida temporal", "puntual" y que no se salió "de lo estrictamente necesario"

Malmström ha señalado que el Ejecutivo comunitario "sigue de cerca" la situación y ha pedido a París y Roma que dialoguen para resolver su disputa. "Estamos en contacto con las autoridades italianas y francesas, les pedimos explicaciones y las recibimos", ha indicado. "Sólo puedo animar a las autoridades francesas e italianas que sigan en contacto e intenten resolver este conflicto entre ellas", ha dicho la comisaria de Interior.

Ira italiana

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El caso es que la medida desató la ira italiana, que teme que los otros países miembros de la UE hagan la vista gorda frente al goteo continuo de barcazas que llegan desde el norte de África a la isla italiana de Lampedusa. Roma acusa a sus socios de falta de solidaridad y ayer el ministro de Exteriores, Franco Frattini, instó a su embajador en París a expresar "su más firme protesta" por lo ocurrido.

Para atajar esta protesta, el ministro francés de Interior, Claude Guéant, ha declarado que París "no desea" tensión con Italia y que el cierre ferroviario de Ventimiglia se ajusta a los acuerdos de Schengen. No obstante, se ha referido la decisión italiana de conceder a los inmigrantes llegados a sus costas un permiso especial de seis meses que les permite la estancia en Italia y la salida hacia otros países de la UE. Guéant ha dicho que ese permiso "ha sido contestado por muchos países de la UE", pero que Francia lo ha "aceptado. Eso sí, con condiciones".

Se refiere, fundamentalmente, a la obligatoriedad de que los inmigrantes "dispongan de recursos financieros suficientes". Guéant ha citado que los acuerdos de Schengen establecen "que el país de entrada [de los inmigrantes] debe gestionar las poblaciones inmigrantes". Por ello, a aquellos inmigrantes a los que Italia concede su permiso deben probar que disponen de recursos suficientes para pagar su estancia en el segundo país [Francia] y para regresar después a sus casas. Si no los tienen, "reconducimos a esas personas a Italia, que es el país de entrada".

Permisos temporales

Bruselas tampoco ve "ningún problema" en que Italia dé permisos de trabajo temporales a los alrededor de 20.000 inmigrantes tunecinos llegados a sus costas a raíz de las revueltas ciudadanas en el norte de Africa porque es su "competencia". Varios países, como Austria, Reino Unido, Polonia o Eslovaquia, han criticado esta política por considerar que traslada los problemas a otros Estados miembros.

En todo caso, la Comisión ha resaltado que estos permisos "no dan derecho automáticamente" a viajar a otros Estados miembros. Los inmigrantes deben estar en posesión además de un documento de viaje y suficiente dinero para mantenerse, entre otros requisitos, según ha recordado el portavoz de Interior, Michele Cercone.

Por lo que se refiere al refuerzo de los controles en Francia y otros países para evitar la entrada de estos inmigrantes, el portavoz ha indicado que las reglas de la UE impiden los controles fronterizos dentro del espacio Schengen, pero permiten controles policiales "no sistemáticos".

Italia espera que la medida no se extienda

Por su parte, el jefe de la diplomacia italiana, Franco Frattini, en una entrevista al diario italiano La Repubblica, estima que Francia e Italia deben "trabajar juntos". Ha calificado de "sorprendente" el cierre de Ventimiglia y exige que París lo aclare. "Hay algunas cosas que queremos entender mejor", ha dicho Frattini. "Si la situación continuase, sería mejor decir que se pasa página sobre la libre circulación, que es uno de los fundamentos de la Unión (Europea). Pero estamos convencidos de que Francia lo aclarará", ha sentenciado.

Frattini cree que el cierre se debió al temor de Francia a una llegada masiva de inmigrantes a su territorio gracias al permiso italiano, habida cuenta de que los tunecinos que llegan a Europa quieren terminar en Francia. "Quizás se han dado cuenta de que la apertura habría multiplicado las llegadas, porque es verdad que la mayoría de los tunecinos quieren ir allí, o quizás las 300 personas que protestaban en Ventimiglia han creado preocupación pero, sinceramente, no es razón suficiente para justificar el cierre de uno de los ejes transeuropeos más transitados y delicados", ha señalado. En ese sentido, Frattini desea que la cumbre bilateral entre Italia y Francia que se celebrará el próximo 26 de abril permita reforzar la relación entre los dos países.

La situación se ha normalizado hoy en Ventimiglia después de que Francia reanudase el servicio de trenes a últimas horas de ayer.

Inmigrantes africanos esperan hoy en la estación de trenes de Ventimiglia, en la frontera entre Italia y Francia
Inmigrantes africanos esperan hoy en la estación de trenes de Ventimiglia, en la frontera entre Italia y FranciaALESSANDRO GAROFALO / REUTERS

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